POLÍTICA
10/05/2015 09:55 CEST | Actualizado 10/05/2015 09:55 CEST

García Montero (IU): "La política está asumiendo mucho de la telebasura"

JORDI SOCIAS

“Agua limpia, Madrid, para tus ojos limpios, mientras que te despiertan los trenes y los pájaros…” Son los primeros versos de un poema del libro Vista cansada, de Luis García Montero. Con el eco de sus propias palabras, el literato ha decidido dar un paso valiente en el peor momento de Izquierda Unida y encabeza la lista para las elecciones autonómicas en Madrid del 24 de mayo.

Anda estos días de acto en acto, de mitin en mitin, de entrevista en entrevista. Entre informes y encuestas, recurre cuando puede a la poesía de Cernuda, Lorca, Baudelaire y Gil de Biedma. Le tranquilizan durante este periplo. Se ha encontrado de bruces con un juego político que tiene mucho de telebasura, pero que también reconforta por la “buena gente” que se está encontrando.

Comprometido políticamente desde su años de estudiante de Filosofía y Letras, García Montero (Granada, 1958) defiende la necesidad de desalojar al PP de la Puerta del Sol tras años de desmantelamiento de los servicios públicos y de privatizaciones. Es hora, a su juicio, de que se abran las ventanas y entre el “aire de la calle” en las instituciones.

Al poeta le molesta soberanamente que Madrid sea una comunidad tan rica y que, a la vez, haya tanta pobreza. Le irrita, pero siempre habla con tono sosegado, encadenando palabras como si estuviera creando una pieza literaria.

¿Por qué ha decidido dar el paso de ponerse al frente de la candidatura de IU?

He sido una persona muy relacionada con la política desde que entré de estudiante en la universidad en los setenta. Milito en IU desde 1986 y doy el paso como una responsabilidad de mi militancia. No creo que los intelectuales tengan una varita mágica para solucionar los problemas. Somos, al igual que los políticos, ciudadanos y podemos ser tan listos y tan tontos o tan honestos y deshonestos como cualquiera.

Pero cuando mis compañeros me proponen esta responsabilidad doy el paso porque comprendo el sentido de su propuesta. Estamos en una situación difícil para la izquierda en general y para IU concretamente. En una situación más fácil ni mis compañeros hubieran pensado en mí ni yo hubiera dicho que sí. Me parece que IU debe responder al descrédito social de la política y de los aparatos y piensa en alguien de Izquierda Unida, pero que no pertenece al ámbito de la vida oficial, sino de la cotidiana.

¿En estas semanas que lleva de ‘número uno’ qué le está sorprendiendo del juego político y qué está aborreciendo?

Lo primero que tiene que hacer uno es tomar conciencia de que se convierte en un personaje público. Lo que uno hace no representa a una persona en concreto, sino que tiene una significación pública. Antes uno podía pasar un semáforo rojo si no había coches, ahora uno tiene que pensar que es un candidato. La negociación con uno mismo para asumir que el significado de las cosas va más allá de la propia personalidad.

Después, en el juego de la política, lo que más me ha llamado la atención es la facilidad con la que se manipulan las cosas para hacer daño, tanto en los debates internos en la propia organización como en los externos. Se tarda un poco en comprender que no sirve de nada dar explicaciones. Eso de intentar explicar las cosas al margen del vértigo político no tiene sentido. Lo mejor es seguir uno con su propio pie y sus ideas sin detenerse a responder acusaciones que van en busca de una manipulación.

Por otra parte, la conciencia de que la política está asumiendo mucho de espectáculo televisivo, en su peor lado, la telebasura. Hay una llamada constante a los instintos bajos, al populismo barato y existen dificultades para la reflexión.

¿Y lo mejor?

Que existe muy buena gente. Uno descubre que lo negativo es solo un rostro de la realidad porque también hay partes muy positivas. En las organizaciones políticas no solo hay discusiones sobre la dirección, sino que hay muchas personas que se creen las cosas y las ideas y que han hecho de su vida cotidiana una forma de compromiso.

"MADRID ES RICA, PERO HAY MUCHA POBREZA"

¿Qué radiografía hace de la Comunidad de Madrid?

Me llaman la atención dos cosas. Primero, que sea una comunidad tan rica y, segundo, que haya tanta pobreza. Madrid tiene muchos recursos y no tiene sentido que se haya provocado tanta desigualdad. Eso se debe a que ha habido políticas económicas y laborales encauzadas para hacer que las élites económicas madrileñas se hagan más ricas a costa del empobrecimiento de la población. Eso ha generado una dinámica de privatizaciones, de desmantelamiento del bien público y de hacer difícil la vida de la mayoría a costa de convertir en un negocio la educación, la salud y hasta el agua que bebemos.

Esta semana se ha hecho pública la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y el PP volvería a ganar las elecciones en Madrid, a pesar de las medidas de austeridad y de casos de corrupción como Gürtel y Púnica. ¿Cómo lo interpreta?

Estoy convencido de que el PP va a pagar una factura mayor de la que dice el CIS. Una de las características del Partido Popular es que cuando llega al Gobierno se cree con el derecho a apropiarse de las instituciones. Las encuestas están cocinadas a favor del PP. Va a seguir teniendo un voto significativo, pero hay que tener en cuenta que sacar el 30% de los votos significa que hay un 70% que no se identifican. Y hay que tener en cuenta que no todo el mundo vota, por lo que puede significar que tienes un ochenta y tantos o un noventa por ciento de Madrid que no se identifica con los populares.

Creo que se han vivido situaciones que han acostumbrado a la gente a convivir con la corrupción, algo que fue más normal en la épocas de las vacas gordas y había gente que cerraba los ojos. Eso generó una sensación de impunidad. Primero se robó con el urbanismo y después con las privatizaciones. Ahora la corrupción va a pasar factura porque estamos en un momento de precariedad.

En este sentido, las élites han reaccionado muy bien. Cuando se dieron cuenta de que la indignación, incluso de pensamiento conservador, estaba dispuesta a castigar al PP se inventaron de la nada un partido como Ciudadanos para contener el voto indignado de la derecha. Las encuestas estaban diciendo que mucho voto se iba a Podemos y, por eso, este partido jugó a la ambigüedad diciendo que no eran ni de derechas ni de izquierdas. Cuando empezó a detectarse el fenómeno, se han inventado un partido de derechas sin corrupciones para contener ese voto. La operación está clara.

¿Sumarán sus fuerzas PSOE, IU y Podemos para desbancar al PP?

Estamos en una comunidad que lleva muchos años con un Gobierno descarnado del PP. La situación es muy dura. Me parece prioritario que estas elecciones signifiquen un cambio de rumbo y hay que configurar una mayoría en la Asamblea capaz de expulsar a los gobiernos del Partido Popular de Madrid. Todos los partidarios de la transformación tendremos la obligación de sentarnos a hablar. Hay muchas formas de llegar a conclusiones y a acuerdos, se puede configurar una mayoría sin necesidad después de gobernar. Me interesaría mucho que Madrid tuviese gobiernos distintos y se desalojase al PP. Y me gustaría que en las instituciones entrara el aire de la calle.

En un acto de campaña

"LE TENGO APRECIO PERSONAL A GABILONDO"

El PSOE asumía en el acto de inicio de la campaña que había aprendido de sus errores. ¿Los socialistas han superado ya su travesía por el desierto? ¿Qué le parece su candidato, Ángel Gabilondo?

No solo respeto a Gabilondo, sino que le tengo aprecio personal. Nos conocemos de la vida universitaria, soy lector de Ángel y admiro muchas cosas suyas. Soy consciente también de que estamos en organizaciones políticas distintas. IU ha venido denunciando desde hace tiempo las trampas del bipartidismo. Soy consciente del paripé que supone estar enfrentándose todos los días y después ponerse de acuerdo a la hora de hacer reformas laborales o de cambiar la Constitución. En ese sentido, son muy compatibles las dos cosas, saber que estamos en partidos distintos, mantener el aprecio personal y saber que podemos coincidir en muchas cosas, como en el desalojo de PP. El PSOE va a tener en los próximos meses dos caminos: justificar una gran coalición con el Partido Popular o mirar a la izquierda y acercarse al deseo de sus bases.

Estas elecciones son totalmente diferentes por la irrupción de Podemos. ¿Qué opinión le merece este fenómeno? ¿Qué relación tienen IU y los morados?

Creo que Podemos surge, por una parte, de la indignación de la crisis y, por otra, por la falta de flexibilidad de IU para abrirse a la sociedad en momentos donde era necesario. Se debe hacer autocrítica. Además se producen muchas más cosas. Hay un sector de Izquierda Unida que decide salirse y fundar un nuevo partido. Recoge la indignación de mucha gente por varios motivos en la dinámica de que ya no existen valores que se puedan etiquetar de derechas e izquierdas y de que lo nuevo es bueno. La consolidación de este partido cuenta en un primer momento con la ayuda de las élites económicas que le dan mucha publicidad en algunos medios. La intención era doble para fraccionar a la izquierda y crear una amenaza, una caricatura de bárbaros, para justificar una gran coalición entre PP y PSOE.

El invento se les fue de la manos y empezó a configurarse la posibilidad de una fuerza que ganara las elecciones. Fue entonces cuando se sacaron de la manga a Ciudadanos. He sido más partidario de intentar transformar IU que de romperla porque ya he vivido otras situaciones en las que las novedades han acabado siendo un invento de las élites.

"EN PODEMOS HAY GENTE DE DERECHAS Y DE IZQUIERDAS"

¿Están llamados a entenderse IU y Podemos?

Creo que sí. Surgirán divisiones en Podemos, porque hay gente de derechas y de izquierdas. Acabarán reconociendo que unos son de derechas y otros de izquierdas y que unos estarán dispuestos a aprovechar las inercias de las élites económicas y otros quieren poner en un compromiso real a las élites. Izquierda Unida tendrá que tomar en consideración que no va a tener fuerza suficiente para configurar mayorías y que necesita buscar espacios de convergencia. Me parece que será posible llegar a un diálogo de regeneración democrática, económica y social donde la identidad de la izquierda no se diluya en un movimiento populista. Ese es el futuro y la obligación de IU de resistir es la obligación de estar dispuesto a establecer un diálogo con otras fuerzas para configurar mayorías.

Si fuera presidente de la Comunidad, ¿cuál sería la primera medida que tomaría?

Habría que tomar dos tipos de medidas y deberán esforzarse por ser compatibles. Hay unas situaciones de urgencia tan extremas que se deben buscar remedios inmediatos. En Madrid hay sectores de la población pasando hambre. Por ejemplo, una ley de derechos vitales básicos en la que se incluya la posibilidad de un trabajo inmediato. Habrá que buscar un empleo social para la gente que no está recibiendo prestación que le permita tener un salario. El peligro: que las instituciones se conviertan en una factoría de gobierno precarios. La urgencia hay que compaginarla con un trabajo de larga duración y un calendario enfocado a la consolidación social del salario digno y el trabajo decente.

¿Y a quién haría la primera llamada?

Quizás a un amigo, el juez Baltasar Garzón. Le pediría dos cosas: la creación de una oficina anticorrupción y la configuración de una mesa jurídica que analice todos los procesos de privatización que se han dado en Madrid.

"MI COMPROMISO ES QUEDARME EN LA ASAMBLEA"

Los ciudadanos piden cada vez más transparencia. ¿Qué sueldo fijaría para el presidente de la Comunidad? ¿Cuánto cuesta su campaña?

No sé exactamente lo que cobra el presidente. Lo que sé es que cobra mucho menos que los altos cargos ejecutivos del Ibex 35 y de las élites económicas, y es ahí donde está el poder. El problema, más que el sueldo, es que trabaje no al servicio de los ciudadanos, sino de las élites. Muchas veces se crea una demagogia barata para alimentar el descrédito de la política en torno a los privilegios. No creo que el sueldo de los políticos sea un problema grave. Sí sería partidario de revisar, por ejemplo, el aforamiento. Tendría que ser un sueldo decente y que no fuese ofensivo en una situación difícil.

En el caso de IU, parte del salario de diputado hay que darlo a la organización porque tenemos pocos recursos. Y mi campaña está siendo muy pobre, las cuentas de IU están bajo cero. Organizamos un concierto en La Riviera con algunos amigos para recaudar dinero y también algún acto en la sala Galileo. Ya me avisaron de que los involucrados en la campaña teníamos que hacer un préstamo a la organización de mil euros, que luego intentarán devolvernos. No sé exactamente cómo van los números porque son soluciones para cubrir el vacío.

¿Está dispuesto a quedarse los cuatro años en la Asamblea?

Sí, es un compromiso claro. Se puede hacer política tanto en el Gobierno como en la oposición. Es el compromiso y quiero cumplirlo. Siempre pueden ocurrir cosas que no son previsibles. Si uno mete la pata en algo que puede afectar al descrédito de la organización y de la institución, hay que dimitir. Pero si consigo no meter la pata y verme obligado a dimitir, mi compromiso es estar los cuatro años.

¿Se han cerrado las heridas de IU en Madrid?

Las heridas es conveniente cerrarlas. En las discusiones políticas es tan importante ser sincero como comprender a los demás. Estamos llamados al entendimiento y tenemos que configurar una mayoría con una clara identidad de izquierdas. No sobra nadie. En ese sentido, cuando opinemos en una discusión interna, lo importante es tener en cuenta que mañana deberemos hablar y que no se pueden romper los puentes. Me gustaría ser útil a la hora de cerrar heridas y tender puentes. Creo en la utilidad de IU.

"LA CAMPAÑA ES COMO LA PROMOCIÓN DE UN LIBRO"

¿Cómo lleva la campaña?

Como la promoción de un libro. Uno pone su verdad en el libro e intentar contársela a los demás. Participo en reuniones, vamos configurando el programa y en la campaña se intenta contagiar esas ilusiones e ideas a los demás. A veces cuando uno habla por décima vez de su libro acaba teniendo la sensación de que aburre y de que contesta con receta. Hay que negociar con uno mismo para decir ‘no’, estoy repitiendo esto porque me lo creo, no por ser una retahíla hueca. Hay que compaginar la insistencia con el no perder la verdad que hay en el fondo de las cosas.

¿Qué está leyendo estos días?

Poesía para cambiar un poco de aire. Me ayuda mucho para la concentración y recurro a algunos de los poetas que más me gustan como Cernuda, Lorca, Baudelaire y Gil de Biedma. Por otra parte, leo muchos documentos, inventarios y encuestas sobre Madrid. También estoy leyendo también Fuego y cenizas, de Michael Ignatieff.

¿Ha encontrado durante estos días lo que se conoce como la erótica del poder?

Hasta ahora las emociones no me han llegado desde el punto de vista del poder, de mandar. Me han llegado desde el punto de vista del compañerismo, del conocimiento, de la sensación de estar creando algo.

Defina a…

Cristina Cifuentes (PP): Poder.

Ángel Gabilondo (PSOE): Inteligencia.

José Manuel López (Podemos): Corredor.

Ignacio Aguado (Ciudadanos): Invento.

Esperanza Aguirre (PP): Corleone.

Mariano Rajoy (PP): Impudor.

Alberto Garzón (IU): Futuro.

Pablo Iglesias (Podemos): Presente.

Manuela Carmena (Ahora Madrid): Dignidad.

Luis García Montero (IU): Duda.

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