INTERNACIONAL
14/09/2015 12:03 CEST | Actualizado 13/01/2017 14:05 CET

La historia de los refugiados agredidos por la periodista húngara

ESTAMBUL — Sentado en su apartamento alquilado en Turquía, no muy lejos de su ciudad natal Deir ez-Zor, al este de Siria, Mohanad, de 19 años, no daba crédito a lo que veía en televisión: su padre, Osama Abdul Mohsen, y su hermano pequeño, Zeid, caían al suelo al recibir la zancadilla de la periodista húngara Petra László. El vídeo apareció en numerosos medios de comunicación tanto árabes como internacionales. La zancadilla de László buscaba detener a la familia de Mohanad que, junto a otros muchos refugiados, trataba de escapar de la policía y cruzar la frontera hacia la tierra prometida: Alemania.

En declaraciones a el Huffpost Arabi, Mohanad aseguró que, desde que recibió un disparo en septiembre de 2012, nunca había vuelto a experimentar un momento de tanta impotencia y consternación. Estaba siendo espectador del miedo en la cara de su hermano y de los gritos de angustia de su padre tras la agresión de László, cuyo comportamiento indignó al mundo entero.

Osama Abdul Mohsen y su hijo Zeid fueron zancadilleados por la periodista Petra László al intentar huir de la policía en Roszke (Hungría).

Mohanad se lamenta por no poder estar junto a su padre en momentos tan difíciles. Aún recuerda su huida de Damasco, unos años antes, cuando Deir ez-Zor fue bombardeada y sitiada por el régimen de Al Assad.

Mohanad se mudó a Damasco con su familia, pero su padre permaneció en Deir ez-Zor. “Solía visitarnos cada quince días, para asegurarse de que todo iba bien. Luego volvía a Deir ez-Zor enfrentándose a todo tipo de amenazas por el camino, ya que estaba siendo buscado por las fuerzas de seguridad”, explicó Mohanad. Allí trabajaba como gestor de una empresa, pero se vio forzado a dejarlo con el estallido de los enfrentamientos entre el régimen sirio y la oposición.

Tras recibir un tiro en la pierna y ser tratado de sus heridas en Damasco, Mohanad partió con su familia hacia la ciudad de Al-Raqqah. Permanecieron allí tres meses antes de marchar hacia Turquía. Su padre se reunió allí con ellos después de que el Estado Islámico tomara la ciudad de Deir ez-Zor.

“Mi padre lo perdió todo. No podía encontrar trabajo en Turquía y su situación económica empeoró, sobre todo porque el coste de la vida aquí es muy alto”, asegura Mohanad, recordando los acontecimientos que le obligaron a embarcar en el peligroso viaje hacia Alemania. “Lo que él quería era que siguiéramos recibiendo una educación”.

Mohanad y Zeid juegan a echar un pulso.

Mohanad, que vive con su madre en Turquía, tiene dos hermanos. Mohammed, de 17 años, y Zeid, el más pequeño, de siete.

Mohammed fue el primero de la familia en embarcarse en el arriesgado camino desde Turquía para atravesar Europa. Hace ocho meses, viajó a Italia en un ferri y luego cogió un tren a Alemania.

Osama y Zeid comenzaron su viaje a principios de este mes. Osama creyó que viajar con su hijo pequeño aceleraría el proceso de reagrupación de la familia una vez se encontraran en suelo alemán. Salieron hacia la ciudad turca de Bodrum y, después de tres intentos fallidos, consiguieron llegar a Grecia. Luego, continuaron hasta Macedonia y más tarde, hasta Serbia. La última vez que Mohanad habló con su padre fue antes de iniciar su caminata hacia la frontera húngara. “Luego, no volvimos a saber nada de él”, explicó.

Preocupada, la familia intentó contactar con algunos miembros del grupo en el que viajaba Osama. “Hacía dos días que no sabíamos de él”, comentó Mohanad. “Mi madre, mi hermana y yo nos quedamos consternados al ver el vídeo, por la crueldad que mi padre y mi hermano pequeño tuvieron que soportar”.

La policía húngara anunció en su página web que había cerrado la autopista M5 después de que un gran grupo de refugiados se abriera paso a través de un cordón policial en Roszke, en la frontera con Serbia, para luego dirigirse a pie en dirección a dicha autopista. Otros partieron hacia la carretera periférica que lleva a la ciudad de Szeged.

Las noticias no conseguían consolar a la madre, que no podía quitarse de la cabeza las imágenes de su hijo golpeando el suelo y de su marido rodeado de agentes de policía.

Ahora, ella se lamenta por haber cedido a la insistencia de su marido para llevarse al más pequeño de la casa con él en un viaje tan penoso. “No es un viaje cualquiera. Es una travesía mortal”, aseguró al HuffPost Arabi.

También recuerda cómo su hijo pequeño intentaba calmarla antes de marcharse. “Voy a ver a Mohammed en Alemania, no hay de qué preocuparse”, le dijo Zeid, contento con la idea de poder ver a su hermano.

El pequeño Zeid

Mohanad, que había participado de forma activa en las protestas de Deir ez-Zor contra el régimen sirio hasta que recibió un disparo, no puede evitar preguntarse qué pudo despertar en la periodista semejante expresión de “hostilidad y odio” contra su padre y su hermano.

Además, cree que su padre no permanecerá callado tras lo ocurrido. “Aunque ahora no sabemos en qué situación se encuentra”, ha asegurado sobre la posibilidad de iniciar acciones legales contra la reportera.

Ahora, Mohanad sabe que lo único que puede hacer es centrarse en seguir con su educación, interrumpida por el estallido de la guerra. Insiste en que, aunque sea víctima de una “dictadura” que ha dañado su cuerpo, su mente aún sigue viva y le insta a seguir viviendo y formándose. Su mirada está fija en la tierra prometida: Alemania.

LA FISCALÍA INVESTIGA A LASZLO

El canal privado húngaro N1TV, el medio para el que trabajaba László, despidió a la periodista, a pesar de su estrecha relación con el partido de extrema derecha húngaro Jobbik, conocido por su rechazo a los inmigrantes.

“Hoy, una colega de N1TV se ha comportado de un modo inaceptable en el punto de reunión de Roszke”, declaraba públicamente Szabolcs Kisberk, redactor jefe de N1TV, poco después del incidente. “El contrato de la cámara ha sido rescindido con efecto inmediato, por lo que desde hoy consideramos zanjado el asunto”.

“Creo que hemos hecho lo que cabía esperar en una situación como esta. No entendemos cómo ha podido pasar algo así, es increíble e inaceptable”, añadió Kisberk.

La fiscalía húngara anunció el jueves la apertura contra László de un expediente criminal por perturbación del orden público.

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Este artículo apareció originalmente enHuffPost Arabi y ha sido traducido del inglés de The WorldPost por Diego Jurado Moruno.

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