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20/12/2017 10:23 CET | Actualizado 11/01/2018 10:53 CET

Tres medidas para ahorrar energía en los días de frío

Objetivo: reducir el recibo de la luz y contaminar menos

El invierno se acerca. Y no solo en Juego de Tronos o en nuestras calles con la omnipresente y cada vez más tempranera decoración y publicidad navideña. Sí, ya queda menos para llegar a esta estación del año y prepararnos para días más fríos y noches más largas. E irremediablemente, el gasto en energía también va a aumentar, en algunos casos de manera considerable. Te proponemos a continuación varios consejos que te ayudarán a pagar menos, ya sea en tu casa, o en tu centro de trabajo o de estudio, manteniendo el bienestar, y de paso cuidando el medio ambiente:

INVIERTE EN UN BUEN AISLAMIENTO EN TU EDIFICIO

¿Qué ocurre si te pones un pantalón de los que se llevan rasgados? Que aparte de ir a la moda, en invierno notarás más frío. Pues algo similar pasa con los edificios en los que vivimos, ya que nos entra el frío del exterior y perdemos el calor del interior en invierno "por ir a la moda": al menos la mitad de los edificios en España carecen de la protección térmica adecuada, lo que nos puede hacer desperdiciar hasta el 30% de la energía consumida, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), organismo público dependiente del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital (MINETAD).

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El aislamiento térmico del edificio se puede conseguir de diversas maneras y aunque, evidentemente, supone un gasto, deberíamos verlo como una inversión para los próximos años por el ahorro energético que vamos a lograr. Además, conseguimos que el edificio se revalorice: para vender o alquilar una vivienda deben llevar en la actualidad un certificado que valora de la A (el mejor ahorro energético posible) a la G (la peor nota) su eficiencia energética. De esta manera, viviendas con mejores notas son más apetecibles porque ahorran más energía.

Las medidas que se pueden hacer son muy diversas, y conviene estar atentos a las ayudas que las diversas instituciones locales, autonómicas y estatales ofrecen para este tipo de reformas. Ahora bien, si no queremos o podemos asumir una alta inversión, las dos medidas más prácticas y con una mejor relación coste/ahorro según los expertos son la renovación de la caldera por una de menor consumo, y la sustitución de las ventanas por unas con mejor aislamiento, como las de doble acristalamiento. Así por ejemplo, se podría conseguir que una vivienda media de calificación G, que supone un consumo de unos 1.500 euros anuales en energía, pasara a la F, ahorrando unos 500 euros anuales.

ASUME CONSEJOS SENCILLOS PARA GASTAR LO IMPRESCINDIBLE

Mientras planificas el tema del aislamiento, puedes seguir varios consejos fáciles que harán que reduzcas también el gasto en energía. Mantener el calor en casa es clave: por cada grado de más que subimos la calefacción, el gasto aumenta en un 7% según estimaciones del IDAE.

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Algunos consejos son: estar en casa con ropa calentita, dormir con un buen edredón, hacer el mantenimiento de la caldera para que funcione de forma correcta, no cubrir los radiadores y purgarlos, cerrar persianas y cortinas antes de ir a dormir, utilizar termostatos programables para encenderlo el tiempo necesario e imprescindible, tapar las rendijas de las ventanas y puertas con burletes, utilizar alfombras, calentar la cama con bolsas de agua caliente antes de ir a dormir, etcétera.

UTILIZA SISTEMAS DE AHORRO ENERGÉTICO

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Además de en calefacción, se pueden seguir otros consejos para ahorrar energía no solo en invierno, sino durante todo el año: lavar la ropa con programas fríos y tenderla después en vez de usar máquina secadora; utilizar electrodomésticos de alta eficiencia (el máximo es A+++); cambiar la potencia eléctrica contratada en la factura y el tipo de tarifa para que realmente se ajuste a nuestro consumo; instalar bombillas de bajo consumo (a poder ser luces LED y pensando antes en sus características de color y tamaño de la habitación); apagar los aparatos en stand-by que consumen energía incluso cuando no se usan; cocinar con olla exprés o con cazuelas tapadas; lavar los platos en lavavajillas en vez de a mano; calentar platos y vasos en el microondas en vez de en sartén o cazo, etc.

¿Y cómo ayuda el ahorro de energía al medio ambiente? La extracción, producción y consumo energético, basado en gran parte en el petróleo y el carbón, supone un gran impacto en entornos naturales de todo el planeta, y es el gran responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero que están provocando el cambio climático. El esfuerzo merece la pena.

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