POLÍTICA
06/06/2018 21:56 CEST | Actualizado 06/06/2018 22:07 CEST

Todas las claves del Gobierno (y las señales que nos manda Sánchez)

Un Gobierno feminista, con vocación europea y mucha experiencia.

Carmen Calvo
EFE
Carmen Calvo

Hacer el Gobierno es la primera señal que manda un nuevo presidente a todo el país. Es la materialización de lo que piensa, el equipo con el que piensa jugar en el mareante partido político que vive España. Y Pedro Sánchez ya tiene el suyo desde este miércoles.

Y ha querido arranca haciendo historia: el primer Gobierno de España con más mujeres (11) que hombres (7). Sánchez siempre se ha definido como feminista y ha logrado superar a José Luis Rodríguez Zapatero -el único presidente que había tenido Gobiernos paritarios-. Y lo hace en esta España en la que las mujeres han dejado claro que las cosas tienen que cambiar y que llenaron las calles el 8-M.

Una señal muy clara: se recupera el Ministerio de Igualdad y además con el rango de Vicepresidencia. Lo llevará Carmen Calvo, exministra de Cultura con José Luis Rodríguez Zapatero, gran apoyo de Pedro Sánchez en las primarias y la 'número dos' a partir de ahora del Ejecutivo. Además, solo existirá esa vicepresidencia. Será el gran poder en La Moncloa por debajo del presidente.

Además, la portavoz de este Gobierno será Isabel Celaá, exconsejera en Euskadi cuando Patxi López era lehendakari. Una mujer de la confianza de Sánchez, muy respetada en la comunidad educativa y que además estuvo en los momentos más duros con Sánchez, al ser la presidenta de la Comisión de Garantías del PSOE durante el 1-O.

Las mujeres toman las riendas de departamentos tradicionalmente llevados por hombres, con peso de Estado. Es el caso de Margarita Robles (Defensa), Nadia Calviño (Economía), María Jesús Montero (Hacienda) y Dolores Delgado (Justicia), entre otras. Pero es que además muchas han impregnado toda su actividad política con el mensaje de la igualdad en primer plano como Carmen Montón (Sanidad) y Calvo (Vicepresidencia). Pase lo que pase, este Gobierno ya ha hecho historia.

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A Bruselas: España no es Italia

Sánchez también ha sido muy contundente con la elección de sus ministros para mandar un mensaje de tranquilidad a la UE. El presidente es consciente del momento de inestabilidad que vive el sur de Europa y el miedo que despierta la situación de Italia en Bruselas. La señal ha sido clara: España no es Italia.

Ese mensaje llega desde el propio departamento de Economía, con Calviño. No es nada más y nada menos que la directora de presupuestos de la Comisión Europea. Una mujer con experiencia y que conoce (y a la que conocen) en toda la UE. Las instituciones europeas y los empresarios han respirado cuando han escuchado su nombre. Hasta la propia presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, la ha felicitado por Twitter. Esa cercanía con el establishment la compagina también con su marcado carácter socialista, heredado de su padre, el histórico José María Calviño -primer director de RTVE de la era de Felipe González-.

Esa declaración de intenciones de Gobierno europeísta llega también de la mano del nuevo ministro de Exteriores, Josep Borrell. Un hombre muy conocido allende los Pirineos, que llegó a ser presidente del Parlamento Europeo y del Instituto Universitario Europeo de Florencia. Y no hay que olvidar que el titular de Agricultura será Luis Planas, uno de los hombres que mejor conoce la política agraria europea. Además, fue embajador de España en la UE y también en Marruecos. Ahora estará en la política nacional, después de su pasado en el tablero europeo y lo andaluz (fue consejero con José Antonio Griñán en la Junta). Por cierto, un Gobierno en el que la mayoría de sus miembros dominan varios idiomas.

El mensaje contra el independentismo: Borrell y Calvo

Calma para Bruselas. Y también otro mensaje claro contra el independentismo frente a los agoreros que criticaron que llegara a La Moncloa con los votos también de ERC y el PDeCAT. De hechos, las críticas más furibundas han llegado desde el soberanismo. ¿La razón? El propio Borrell, un convencido unionista que ha protagonizado algunas de las grandes marchas en contra de la independencia en los convulsos meses que ha vivido Cataluña. Y ese sentido también se recalca con la propia vicepresidenta Calvo, doctora en Derecho Constitucional que fue la encargada de negociar directamente con Soraya Sáenz de Santamaría la aplicación del 155.

Cataluña está muy presente en este Ejecutivo. Además de Borrell, Sánchez ha escogido a Meritxell Batet para Administración Territorial y Función Pública. Será una especie de ministra para Cataluña. Pero, además, tendrán que llevar las relaciones con el resto de autonomías en un momento muy delicado territorialmente.

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Profesionales y líderes en sus ámbitos: Duque, Delgado, Grande-Marlaska...

Más mensajes de Sánchez: un Gobierno sólido, con experiencia. Aquí ya se llegaba aprendido, y siendo un referente en cada ámbito. (Y llorado como diría Esperanza Aguirre). El jefe del Ejecutivo ha sorprendido (para bien en el sector) con la designación del astronauta Pedro Duque como ministro de Ciencia, Innovación y Universidades. Todo un símbolo, defensor de lo público y una voz contra los recortes durante estos años.

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Sánchez ha dicho que todos son profesionales que no tienen exclusivamente carrera política. En este perfil encaja Dolores Delgado que se hará cargo de Justicia. Es una de las fiscales más prestigiosas del país, fue mano derecha de Baltasar Garzón y es una experta en terrorismo yihadista. Esta señal de profesionalidad y liderazgo lo envía a través también de Teresa Ribera, en el macroministerio de Transición Ecológica, y con la economista Reyes Maroto en Industria.

Señal muy potente envía con Fernando Grande-Marlaska, uno de los jueces más mediáticos y que se va al Ministerio del Interior. Ese encaje de bolillos ha hecho que finalmente Margarita Robles acabe en Defensa, aunque la premia también recuperando el CNI -que ahora estaba en manos de Soraya Sáenz de Santamaría en el Ministerio de Defensa-.

El poder de Ábalos y en clave interna

Más claves: el poder de José Luis Ábalos. El diputado valenciano es su hombre fuerte del PSOE, que ejerce como secretario de Organización desde la victoria de las primarias. Fue uno de sus estrategas y el encargado de negociar la moción de censura. La elección de Fomento no es baladí, es el Ministerio que reparte millones en forma de obras entre las autonomías (y también el que puede castigarlas). Los presidentes suelen elegir para este puesto a gente de su máxima confianza como pasó con José Luis Rodríguez Zapatero y José Blanco, José María Aznar y Francisco Álvarez Cascos o Mariano Rajoy y Ana Pastor.

También hay que leer en clave interna socialista algunas designaciones. Montero llega a Hacienda como puente con el 'susanismo'. Era una de las consejeras más potentes de Susana Díaz en la Junta de Andalucía y su nombre se negoció entre Ferraz y la calle San Vicente. Hay que decir que Montero apoyó a la sevillana en las primarias, pero no forma parte de su núcleo duro. Sonó incluso como sucesora en la Presidencia de la Junta, y no es una mujer fácil de dominar.

Su elección para ese Ministerio también tiene que ver con que ha sido muy efectiva controlando el déficit de Andalucía -esencial para que España cumpliera el objetivo nacional- y el azote de Cristóbal Montoro en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Y sin olvidar que así también el nuevo Gobierno tendrá a Andalucía como principal apoyo para sacar (o intentar) una reforma de la financiación autonómica. Sus relaciones primero con IU y con Cs después fueron muy buenas para sacar adelante los presupuestos autonómicos, algo que espera extrapolar a nivel nacional.

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¿Guiños al susanismo entonces? Un poco, pero los otros dos andaluces en el Gobierno (Carmen Calvo y Luis Planas) no son precisamente de la cuerda de Díaz, al contrario. La vicepresidenta y el ministro de Agricultura son amigos personales. Planas intentó disputar a Díaz unas primarias autonómicas, aunque no logró los avales. En su designación ha pesado también mucho el ascendente de Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que fue su jefe de campaña en aquellas primarias y hoy es el 'número cuatro' en Ferraz junto a Sánchez. Eso sí: tres andaluces en Ministerios. Este Gobierno tendrá que ir a las elecciones en no mucho tiempo y Andalucía será su principal caladero de votos.

Vuelve la Cultura

Y más gestos que hay que interpretar. Sánchez ha recuperado el Ministerio de Cultura (que también incluirá Deporte). Supone volver a conectar con esa esfera de la cultura y de la intelectualidad maltratada por el anterior Gobierno y a la que subió el IVA Cristóbal Montoro. El nuevo presidente es un hombre al que le gusta mucho el cine, el teatro y la música 'indie'. Para este puesto ha escogido al mediático periodista y escritor Màxim Huerta, que aporta también popularidad al Ejecutivo.

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Otro de los aspectos que el PSOE quiere recoger también en el Ejecutivo es el clamor de los pensionistas. Por eso ha optado por Magdalena Valerio, una auténtica experta en jubilación y en el Pacto de Toledo.

Sánchez ya ha marcado su impronta: Gobierno feminista, europeísta, de corte socialdemócrata y con experiencia.

Pd: Ahora toca gobernar y será casi una ministra la portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, en un Parlamento muy fragmentado que no se lo pondrá difícil.

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