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05/12/2018 07:13 CET | Actualizado 05/12/2018 07:13 CET

¿Por qué tengo tantos gases?

Varios expertos aclaran cuáles son los síntomas más habituales y cómo combatirlos.

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¿Sientes que tienes más gases de lo normal?

En primer lugar hay que aclarar que las flatulencias son totalmente normales. Aceptémoslas. Pero a veces pueden resultar un poco excesivas y es ahí donde llega lo incómodo. Algunos alimentos tienen la mala reputación de producir gases (y no queremos señalar a las legumbres), pero hay otros productos y factores que también pueden causar problemas. Y descubrir qué es lo que pasa te ayudará a surfear la ola.

La edición estadounidense del HuffPost ha hablado con varios expertos para llegar al fondo de estos problemas estomacales. A continuación está todo lo que necesitas saber sobre gases y sus causas.

Motivos habituales por los que tienes gases

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Obviamente, la dieta y el estilo de vida tienen un impacto en la reacción de tus intestinos. Algunos de los principales culpables son:

Una afección médica subyacente: según Russell D. Cohen, consejero de la fundación GI Research Foundation y director del Centro de Enfermedades Intestinales Inflamatorias de la Universidad de Chicago, algunas afecciones médicas pueden agravar los gases. Entre ellas se incluyen el síndrome del colon irritable, la enfermedad de Crohn, colitis y otros problemas gastrointestinales, que afectan al tracto digestivo o a los intestinos.

Tu cuerpo no es fan de la lactosa: John Tsai, gastroenterólogo, asegura que es muy común ser intolerante a la lactosa, un tipo de azúcar presente en los productos lácteos.

"Para la mayoría de la gente, la capacidad de asimilar la lactosa disminuye con las años. Si hay mucha lactosa en el tracto intestinal y no se descompone, las bacterias intestinales terminan el proceso de digestión, y esto puede provocar gases, hinchazón, dolor y diarrea", explica, y añade que la solución suele pasar por reducir el consumo de lactosa o, directamente, suprimirlo.

Intolerancia al gluten: "Se estima que entre el 1 y el 2% de la población tiene una alergia al gluten", apunta Tzai. Esta sustancia, que se encuentra en el trigo, la cebada y el centeno, puede hacer que el sistema inmune del organismo provoque inflación y daños en el tracto intestinal.

Todo esto normalmente da lugar a diarrea, hinchazón, malnutrición y otros problemas serios de salud. No obstante, Tsai advierte que la mayoría de los pacientes que tienen problemas con el gluten no son alérgicos, sino intolerantes.

"Los síntomas suelen ser gases, hinchazón, dolor y diarrea", dice, y recuerda que un médico puede llevar a cabo un análisis para diagnosticar de forma adecuada una alergia al gluten (conocida como celiaquía) o una intolerancia.

Un efecto colateral de una antigua operación: Cohen señala que la gente que se ha sometido a una cirugía gastrointestinal suele experimentar más gases.

"Imagina que tu sistema gastrointestinal es un lago", ilustra Cohen. "Después de una operación gastrointestinal, ese lago se ve disminuido en la parte de la cirugía, como en una zona del lago donde se concentra una capa de algas. Nuestro sistema gastrointestinal también acumula esas bacterias en la zona dañada".

Has tragado demasiado aire: Samantha Nazareth, gastroenteróloga, explica que "tragar aire al hablar mientras comes, bebes con una pajita o mascas chicle" puede causar flatulencias.

Es por una verdura o una bebida: algunos alimentos pueden hacer que el cuerpo expulse más gases mientras los digiere. "Los encurtidos y alimentos fermentados están en el top", indica Cohen.

En segundo lugar, están las hortalizas crucíferas (kale, brócoli y coliflor). Y también las legumbres, por supuesto.

Cohen añade que las bebidas carbonatadas también provocan un aumento de gases en tu cuerpo. "Si no las toleras bien, no las tomes", avisa.

Tu dieta es demasiado rica en FODMAP: "Hay un grupo de alimentos conocidos como FODMAP que son famosos por provocar gases", explica Nazareth.

FODMAP —que significa oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables (por sus siglas en inglés)— son "básicamente, carbohidratos de cadena corta que se absorben mal y se fermentan rápidamente en el cuerpo", aclara, por lo que suelen provocar flatulencias. Entre los alimentos ricos en FODMAP están la leche, la fruta desecada, las alcachofas, los productos de panadería hechos con trigo integral, los edulcorantes artificiales como el xilitol, el ajo, la cebolla y los anacardos.

Estás estreñido: "En muchos casos, una persona estreñida produce más gases. Esto se debe a que el cuerpo está, literalmente, fermentando ese alimento y las heces hasta que el intestino sea capaz de expulsarlo", detalla Cohen.

Amanda Nighbert, dietista en Kentucky (EE UU), añade que lo mejor es tratar el estreñimiento de una forma saludable. "Asegúrate de tomar suficiente agua y fibra, y plantéate tomar citrato de magnesio si el problema es crónico", sugiere. "Es una forma completamente natural de tratar y prevenir el estreñimiento".

Comes demasiado rápido: engullir la comida y no masticarla bien también aumenta la probabilidad de un exceso de gas o aire en el estómago.

"Esto te hará sentir más hinchado, con más gases", explica Nighbert. Para resolver esto, recomienda probar una alimentación consciente, además de tomarse un respiro entre bocados.

Has cambiado tu dieta de forma muy repentina: aunque pasarse a la alimentación saludable es positivo, si modificas tu dieta demasiado rápido es posible que generes más gases e hinchazón, matiza Colene Stoernell, dietista pediátrica gastrointestinal que ofrece consultas online.

"Cuando cambias de hábitos alimenticios, el cuerpo necesita tiempo para adaptarse", afirma. "Por ejemplo, lo notarás si vas de cero a ocho frutas y verduras al día —especialmente si te centras en coles y hortalizas de su familia—, que son ricas en fructanos y pueden provocar hinchazón y gases a personas sensibles".

Los aditivos: atención, fans de los edulcorantes. Un consumo excesivo de polialcoholes —como xilitol, sorbitol y maltitol― e inulina ―como raíz de achicoria― puede ser la fuente del problema.

"La industria alimentaria ha ido añadiendo estos ingredientes cada vez a más alimentos, como el helado y las barritas de proteínas, y si no estás acostumbrado a ellos o eres sensible, pueden provocar muchos gases e incomodidad", apuntaStoernell. La experta añade que la inulina y los polialcoholes no se absorben bien en el organismo y pueden fermentarse en el intestino, lo cual genera gases e hinchazón.

¿Cómo se sobrelleva?

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Según Tsai, los dolores por gases no suelen ser una señal de una afección médica seria, aunque los síntomas son molestos y pueden llegar a interferir en la vida diaria y provocar vergüenza.

Cohen recomienda que acudas a un especialista gastrointestinal si los gases se combinan con otros síntomas como "vómitos, sangre en los excrementos, fiebre o pérdida de peso repentina". "Si un niño deja de ganar peso o se frena su crecimiento, es un síntoma clave", señala.

Nazareth ofrece otros consejos para identificar (y aliviar) los gases en tu vida diaria:

  • Haz ejercicio regular, ya que el movimiento del cuerpo estimula a su vez el movimiento de los intestinos, llamado peristalsis.
  • Evita comer en exceso, especialmente por la noche.
  • Elimina los alimentos FODMAP hasta ocho semanas. Si los gases desaparecen, ve reintroduciendo gradualmente cada categoría para determinar si eres capaz de tolerar un carbohidrato fermentable específico. Si puede evaluarlo un profesional, mejor.
  • Practica la alimentación consciente, que significa tomar conciencia del momento presente de la comida. Primero, identifica si tienes hambre, y luego come, recomienda Nazareth. A veces comemos cuando estamos aburridos, tristes o estresados. Respira antes de comer, y luego tómate un momento para diferenciar la textura del alimento, su olor y, por último, el sabor. Tómate tu tiempo para masticar y tragar, y céntrate en la tarea de comer. (Esto incluye no mirar las redes sociales mientras tanto, advierte la experta).

"Si, pese a todos estos intentos, los gases persisten, deberías ir al médico", zanja Samantha Nazareth.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' EEUU y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano

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