INTERNACIONAL
18/02/2019 11:04 CET | Actualizado 18/02/2019 12:32 CET

Libia conmemora ocho años sin Gadafi en medio del caos

El país se enfrenta a un déficit de infraestructuras, a la división política, a abusos y torturas a refugiados y a la amenaza yihadista.

Esam Al-Fetori / Reuters
Ciudadanos libios de Bengasi, con banderas de apoyo a la revolución de 2011.

La población libia ha conmemorado este domingo el octavo aniversario de las protestas que desembocaron en la caída, persecución y muerte del sátrapa Muamar el Gadafi en medio del caos político y económico que ha llevado al país a un punto "catastrófico", según los participantes de una marcha en Bengazi.

"Habíamos soñado con cambiar un régimen tirano (...), pero las catástrofes han golpeado al país una tras otra por culpa de una panda de oportunistas", ha declarado a DPA Ahmed Ali Mohamed, un profesor de inglés de 33 años residente de Bengasi.

"La situación en el país desde el derrocamiento de Gadafi es catastrófica", ha agregado en relación al levantamiento que comenzó el 17 de febrero de 2011, que desembocó en la muerte del coronel en octubre de ese año.

Habíamos soñado con cambiar un régimen tirano (...), pero las catástrofes han golpeado al país una tras otra por culpa de una panda de oportunistas

Nueve años después, hay dos gobiernos rivales que luchan por el control de un país todavía en conflicto donde las numerosas milicias que lucharon y derrocaron a Gadafi se han convertido en las actuales potencias.

El país está dividido entre el Gobierno del Acuerdo Nacional respaldado por la ONU (GNA) y una administración rival respaldada por el militar Jalifa Haftar en el este.

En Bengasi, la segunda ciudad más grande de Libia y el lugar de nacimiento del levantamiento, el sentimiento de celebración brillaba por su ausencia y en Trípoli está programada una ceremonia en la plaza central de los Mártires a la que asistirán artistas libios y de otros países árabes.

Catástrofe en Derna

La ciudad de Derna es ejemplo del horror que vive el país. "El setenta por ciento de los residentes están desempleados y no hay programa económico", explica Saif, propietario de una cafetería en una ciudad marcada por los enfrentamientos entre yihadistas y el Ejército Nacional Libio de Haftar, donde los ciudadanos no pudieron votar en las elecciones de 2014 y donde los servicios públicos son prácticamente inexistentes desde hacer años.

"Queremos mejores servicios estatales, sanidad y escuelas", ha añadido Hafez, quien dirige un taller en la ciudad, donde solo existe un pequeño hospital desde 2011. "Solo tenemos 120 camas en lugar de las 520 en el antiguo hospital", ha declarado su director adjunto, Adel Adwal, durante un recorrido por el edificio con la agencia Reuters.

Queremos mejores servicios estatales, sanidad y escuelas

El Gobierno del este de Libia, que se opone al Gobierno internacionalmente reconocido en Trípoli, ha asignado unos 72 millones de euros para reiniciar los servicios públicos, según el alcalde de la ciudad, Abdelmoneim Gheithi, pero el dinero se antoja insuficiente, mientras todavía sigue habiendo cadáveres en la zona vieja de la ciudad.

Naciones Unidas considera que la situación humanitaria en Derna era motivo de grave preocupación. Cientos de civiles están aislados del acceso a alimentos, agua y atención médica, hay informaciones de ejecuciones sumarias y detenciones arbitrarias, con 2.000 personas presuntamente recluidas una sola prisión, datos que rechaza el Ejército de Haftar.

Crisis migratoria

Y a todo esto se suma que el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) estima que más de 5.400 migrantes y refugiados están recluidos en los centros gestionados por las autoridades libias, unas opacas instalaciones donde no se respetan los mínimos estándares de protección y Derechos Humanos. ACNUR considera que unas 4.000 de estas personas están en situación de especial vulnerabilidad.

"Hace unos meses, pensaba que no podría ir a peor. Me equivoqué", se ha lamentado el enviado especial de ACNUR para la situación del Mediterráneo central, Vincent Cochetel, en una entrevista publicada por la organización en su página web. Cochetel, que ha visitado recientemente alguno de estos centros, ha alertado de que "la situación sigue siendo desoladora".

Hace unos meses, pensaba que no podría ir a peor. Me equivoqué

"Ahora, hasta el acceso a la comida es un problema y hay un brote de tuberculosis en varios centros de detención", ha dicho, al relatar la situación en la que se encuentran miles de migrantes "desesperados, hambrientos y traumatizados" por una situación incierta que les lleva incluso a quitarse la vida.

ACNUR estima que más de 56.000 personas se han registrado como refugiados y solicitantes de asilo en Libia, pero pocas opciones existen en un país "que no se considera a sí mismo como un país de asilo", a pesar de los tratados firmados y teóricamente en vigor.

Estas reticencias se traducen también en obstáculos para que las organizaciones internacionales puedan obtener un registro fiable de los migrantes que tienen derecho a asilo. "El registro no garantiza la protección, pero nos demuestra al menos que personas que buscan protección internacional están detenidas de forma arbitraria y durante un periodo ilimitado de tiempo", ha señalado Cochetel.

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