Caos en la salida del 10K de Castellón: una impactante caída múltiple reabre el debate sobre el boom del running
El incidente en los primeros compases de la carrera reabre el debate sobre la seguridad en salidas multitudinarias y la cultura competitiva en el running.
Lo que debía ser una fiesta del atletismo terminó dejando una imagen incómoda. La salida del 10K de Castellón estuvo claramente marcada por una caída múltiple en los primeros metros que ha generado críticas y preguntas incómodas sobre el crecimiento imparable del running.
El incidente se produjo apenas iniciada la prueba, en el primer metro como quien dice. En los primeros compases, cuando el ritmo todavía no se ha estabilizado y los corredores intentan salir rápido, una corredora tropezó y cayó al asfalto. El problema no fue solo la caída, sino lo que vino después: varios atletas que venían detrás no pudieron esquivarla y se produjo un pequeño efecto dominó. Durante unos segundos, el caos sustituyó a la imagen habitual de salida limpia y ordenada.
Pero hay un detalle que ha encendido especialmente el debate en redes sociales: la primera corredora que cayó no fue atendida en ese momento y el grueso del pelotón continuó sin detenerse. La carrera siguió. Nadie se paró. Nadie miró atrás. En una prueba donde se mezclan élites y populares, la competitividad y la inercia pudieron más que la reacción solidaria.
El running vive un auge sin precedentes
Lo ocurrido reabre una conversación más amplia. El fenómeno del running está en pleno auge. Cada fin de semana, miles de personas se colocan un dorsal en carreras de 5K, 10K o media maratón en toda España. Las cifras de participación crecen año tras año y las inscripciones se agotan en cuestión de horas.
El 10K de Castellón no es una prueba cualquiera: es una de las más rápidas del calendario nacional y atrae a atletas internacionales que buscan grandes marcas. Ese atractivo, unido al boom popular, provoca salidas masivas, ritmos muy diferentes conviviendo en pocos metros y una tensión evidente en los primeros compases.
¿Está creciendo demasiado rápido el fenómeno? Es una pregunta que cada vez se escucha más. A mayor número de corredores, mayor complejidad organizativa. Y en salidas tan explosivas como las de un 10K rápido, cualquier pequeño tropiezo puede convertirse en una montonera.
Seguridad y civismo, en el punto de mira
Las imágenes de la caída han generado críticas tanto hacia la organización como hacia los propios participantes. Algunos señalan que la colocación en los cajones de salida debería ser más estricta para evitar mezclas peligrosas. Otros apuntan a la responsabilidad individual: colocarse más adelante de lo que corresponde por ritmo puede tener consecuencias.
Pero también hay una reflexión más humana. En pruebas populares, más allá de los tiempos y las marcas, se presupone un espíritu de compañerismo. La escena de una corredora en el suelo mientras decenas de participantes siguen corriendo sin detenerse ha dejado un sabor amargo.
La organización no ha informado de heridos graves, pero el susto quedó ahí. Un recordatorio de que el running, aunque parezca accesible y cotidiano, no está exento de riesgos.
El auge del deporte es una gran noticia. Pero quizá también obliga a reforzar la cultura de seguridad, respeto y responsabilidad en la línea de salida. Porque antes que marcas personales, están las personas.
No vale todo.