Las siete lecciones y media que nos deja por ahora el Mundial para que España no se confíe ante Austria
La selección española disputa esta noche (21:00, hora peninsular) los dieciseisavos ante los de David Alaba. Somos hiperfavoritos, pero también lo éramos ante Cabo Verde y...
Dicen aquello de el que avisa no es traidor. Y, ciertamente, este Mundial de EEUU, México y Canadá 2026 viene avisando desde sus primeros días. Las cenicientas no lo eran tanto; las apisonadoras futbolísticas, tampoco. Y alguna de las que pareció serlo ha acabado fuera antes de tiempo.
Alemania, que protagonizó la gran goleada del Mundial al endosar un 1-7 a Curazao, ya está en casa 'disfrutando' del verano. Cabo Verde, predestinada a ser una de las más débiles de la Copa del Mundo, ha sonrojado a España y a Uruguay. Y así van ya unas cuantas sorpresas que en verdad son lecciones. Van al menos siete y podrían ser más. Porque Brasil estuvo contra las cuerdas con Japón, Senegal tuvo virtualmente eliminada a Bélgica hasta el 90 y, aún más sonado, Congo tuvo eliminada a Inglaterra hasta los últimos minutos de dieciseisavos. Solo Kane evitó la que hubiera sido una de las mayores historias del fútbol moderno.
Lecciones, decimos, que nos tocan de lleno porque se las deben aprender las grandes favoritas, como lo es España, que este jueves a las 21:00 (hora peninsular española) se mide a la Austria de David Alaba en dieciseisavos de final. Un duelo a priori cómodo para la campeona en 2010 y aspirante a la segunda estrella. Pero más cómodo se preveía el debut contra el combinado caboverdiano y todos sabemos cómo acabó.
Una cosa está dejando clara esta Copa del Mundo... aparte del ansia de la FIFA de agigantar todo cuanto toca. Los 'malos' no son tan malos. Y la previsión de palizas por doquier no se ha cumplido. Aunque la calidad futbolística es muy desigual entre plantillas y muchas de las estrellas siguen brillando a niveles inigualables, la suma de mejoría física de las 'débiles', su creciente experiencia en ligas de nivel y el extra de fe por no haberse visto en un escenario así antes ha hecho que las distancias se acorten. Y los marcadores también.
Se cuentan con los dedos de las manos las goleadas de escándalo: El 7-1 de Alemania a Curazao, el 6-0 de Canadá a Catar, los 5-0 de Portugal a Uzbekistán (histórico por el gol inicial de CR7) o de Senegal a Irak; los 5-1 de Suecia a Túnez, Bélgica a Nueva Zelanda y... Países Bajos a Suecia.
Poco más y esto resulta del todo llamativo en un torneo donde Haití ha coincidido con Brasil, Irak con Francia, Panamá con Inglaterra, Jordania con Argentina... Queda mucho Mundial y aún algunos cruces muy desiguales por ranking. Pueden llegar más goleadas, pero... ojito con confiarse.
Los siete precedentes a modo de aviso
Precisamente fue España la primera en probarlo, con un triste empate a nada contra Cabo Verde en su primer partido del Grupo H. Sin gol y sin apenas juego, los de Luis de la Fuente se estrellaron contra Vozinha y los suyos. El mundo alucinó, aunque pronto se vería obligado a cambiar el foco. En el mismo grupo, Uruguay no consiguió pasar tampoco del empate, en su caso a dos, contra los africanos. Porque Cabo Verde no solo sabía defender y cerrar huecos; también marcaba.
El fracaso de Uruguay ha sido sonado, aunque marcador por marcador, hay ruidos mayores. Lo causó, por ejemplo, el 1-1 de Portugal ante la República Democrática del Congo en el primer duelo del Grupo K. Ni siquiera un tempranero gol luso, equipo con calidad para soñar con el título, permitió evitar un resonante traspié que terminaría por lastrarles en su grupo... y llevarles por nuestro lado de octavos.
Por el camino, marcadores difícilmente imaginables, como el gris oscuro empate a cero entre Bélgica y una Irán que llegó tan tocada al Mundial (hasta el punto de que se les prohibió jugar y entrar a EEUU) que ha hecho de tripas corazón solo para poder competir. Igualmente, la todopoderosa Inglaterra de Kane, Bellingham, Saka... no fue capaz de hacerle un gol a una Ghana de escasos argumentos. Donde se preveía un triunfo cómodo se contempló la desesperación inglesa.
Aún se vio con más detalle durante 74 minutos del cruce con Congo, ese mismo equipo que había dado el susto a Portugal y casi a Colombia. Solo el infinito Harry Kane salvó el honor y el pase de los ingleses para decepción mayor en Kinsasa.
Inglaterra lo rozó, pero el gran petardo del Mundial lo ha pegado Alemania. Si bien no llegaba en su mejor momento, los teutones no dejan de ser hijos de su historia futbolística y la suma del escudo más un puñado de buenos nombres impone. Mejor o peor, Die Mannschaft se metió en dieciseisavos por la vía rápida con dos victorias. Sin nada en juego salvo el honor y unos cuantos eurillos, dio una impresión pobre cayendo 1-2 ante una Ecuador que se lo jugaba todo en el último partido de grupo.
No obstante, la implosión llegaría días después. En uno de los cruces más desiguales en la teoría, Alemania se la pegó de forma memorable ante Paraguay. Los sudamericanos resistieron, frenaron y acabaron por anular a los centroeuropeos... hasta que en los penaltis el meta Gill completó la hazaña. Charter de vuelta a Berlín con efecto inmediato.
Son demasiados 'despistes', son demasiadas casualidades como para obviarlas: España no puede como para salir a jugar contra Austria con la victoria ya cerrada.