McIlroy gana su segundo Masters de Augusta consecutivo y entra en el selecto club de los que logran
El norirlandés resiste ante Scottie Scheffler en una gran jornada final en Augusta National para sumar su sexto 'major' y vestir su segunda chaqueta verde.
Jack Nicklaus. Nick Faldo. Tiger Woods. Tres leyendas. Los únicos tres golfistas que, hasta hoy, habían conseguido defender con éxito su victoria en el Masters de Augusta, seguramente el torneo de golf más importante y prestigioso del mundo. El que da el pistoletazo de salida a los cuatro grandes y en el que se cuidan los detalles como en ningún otro lugar del planeta.
Desde este domingo, hay que añadir un cuarto nombre: Rory McIlroy.
Sobrevivir para ganar
Porque McIlroy no ganó Augusta. Sobrevivió a Augusta. Y eso, en este campo, tiene casi más mérito.
El norirlandés se enfundó su segunda chaqueta verde consecutiva tras una última jornada que tuvo de todo, como siempre suele suceder en la jornada final de este torneo. Arrancó como favorito, con cierta ventaja, con el control… y en cuestión de pocos hoyos lo perdió todo.
Un doble bogey en el hoyo 4. Un bogey en el 6. Los fantasmas, otra vez. Augusta, otra vez. Como tantas otras veces en el pasado. Pero los fantasmas los derribó en 2025 y ahora, en 2026, era otro golfista, uno camino a su sexto 'major'.
Durante horas, el torneo fue un vaivén constante. Cameron Young y Justin Rose llegaron a ponerse por delante. El liderato cambiaba de manos. El público contenía la respiración.
Y en paralelo, otro nombre crecía en silencio: Scottie Scheffler, doble ganador en Augusta, número uno del mundo y campeón olímpico.
Scottie Scheffler firmó un fin de semana que rozó lo imposible, sin ningún bogey, algo que no se veía desde los años cuarenta. Jugó como un reloj, con precisión suiza. Sin errores. Sin ruido. Pico y pala.
Pero murió en la orilla y se tuvo que conformar con el segundo puesto a tan solo un golpe de McIlroy. Empujó hasta donde pudo, pero no le bastó. El actual campeón resistió, demostrando que es, seguramente, uno de los más grandes de la historia.
Porque mientras Scheffler empujaba, McIlroy resistía.
Historia pura
Con esta victoria, McIlroy entra directamente en un club que no admite muchos miembros.
Es el primer jugador en ganar Augusta dos años seguidos desde Woods (2001 y 2002). Antes, solo lo habían logrado Nicklaus y Faldo.
Además, suma ya seis ‘majors’ en su carrera y se coloca entre los grandes nombres de la historia con solo 36 años.
Y por si fuera poco, tras completar el Grand Slam en 2025, confirma que lo suyo no fue una hazaña puntual.
Es una era.
Rahm, lejos de la pelea
Mientras tanto, el torneo dejó otra cara muy distinta para Jon Rahm. El español cerró Augusta con una buena última ronda (-4), pero demasiado tarde para cambiar el guion.
"Son tres años seguidos llegando al domingo sin opciones de nada", reconoció, visiblemente frustrado.
Su torneo quedó marcado por un inicio desastroso el jueves, que ya nunca logró remontar del todo.
Augusta volvió a elegir, y este vez eligió a McIlroy. La historia la escriben los que sobreviven a su embrujo.