Rufus, el halcón que ahuyenta a las palomas de Wimbledon desde 2008: "Para ellas la hierba es como el caviar"
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Rufus, el halcón que ahuyenta a las palomas de Wimbledon desde 2008: "Para ellas la hierba es como el caviar"

El torneo más prestigioso del tenis esconde un guardián inesperado. Cada madrugada, antes de que lleguen los aficionados, una rapaz sobrevuela las pistas para proteger uno de los tesoros más valiosos del campeonato: su césped.

Imagen del halcón RufusMarleen Fouchier Getty Images

Mientras las grandes estrellas del tenis acaparan los focos en Wimbledon, existe otro veterano imprescindible para el funcionamiento del torneo que lleva casi dos décadas desempeñando una misión tan discreta como crucial. Se llama Rufus, es un halcón de Harris de aproximadamente un metro de envergadura y, desde 2008, se encarga de mantener alejadas a las palomas que amenazan el césped más famoso del mundo.

Su jornada laboral empieza mucho antes que la de Carlos Alcaraz, Novak Djokovic o cualquier otro jugador. Cuando aún no ha amanecido por completo sobre el All England Club, Rufus ya está patrullando los alrededores de la pista central y del resto de canchas.

Su objetivo es sencillo: evitar que las palomas conviertan Wimbledon en su particular buffet libre. "Comenzamos al amanecer, cuando las aves empiezan a activarse. Es el mejor momento para recorrer las pistas y comprobar si hay palomas que puedan causar problemas durante el día", explica Donna Davis, la cetrera responsable de Rufus desde hace años.

Un enemigo inesperado para Wimbledon

La amenaza puede parecer menor, pero no lo es para los responsables del torneo. Las palomas sienten una especial atracción por las semillas del césped de Wimbledon. Tanto que Davis asegura que para ellas esa hierba es prácticamente "como el caviar".

Además de alimentarse sobre las pistas, estas aves pueden anidar en las estructuras de los estadios y generar problemas durante los partidos.

De hecho, el origen de toda esta historia se remonta a finales de los años noventa. Durante una semifinal de Wimbledon entre Pete Sampras y Tim Henman, varias aves irrumpieron en la pista y obligaron a interrumpir el encuentro. Ni siquiera los intentos del propio Sampras por espantarlas con su raqueta dieron resultado.

Donna Davis estaba viendo aquel partido por televisión y tuvo una idea. "No podía creer lo que estaba viendo", recuerda. Así que decidió llamar directamente a Wimbledon para ofrecer una solución basada en su experiencia con aves rapaces.

El precedente de Hamish

Antes de Rufus hubo otro pionero. El primer halcón que trabajó para Wimbledon fue Hamish, también un halcón de Harris. La prueba fue un éxito inmediato: bastó con que sobrevolara las instalaciones para que las palomas desaparecieran.

La explicación era bastante simple. "Sabían que podían convertirse en comida", resume Davis. Años después, Rufus tomó el relevo cuando apenas tenía 18 semanas de vida. Desde entonces se ha convertido en una auténtica celebridad del torneo.

Más famoso de lo que parece

Aunque muchos espectadores ni siquiera son conscientes de su existencia, Rufus se ha convertido en una de las figuras más singulares de Wimbledon.

Durante las primeras horas de la mañana suele posarse en los asientos de la pista central mientras observa cualquier movimiento en unas instalaciones todavía vacías. Después completa varios vuelos de vigilancia antes de que lleguen jugadores, periodistas y aficionados.

Su popularidad ha ido creciendo con el paso de los años hasta el punto de acumular miles de seguidores en redes sociales y protagonizar reportajes en medios de comunicación de todo el mundo.

Y como toda estrella, incluso ha vivido episodios dignos de una película.

El día que desapareció

En 2012, Rufus fue robado durante el torneo. La rapaz pasó la noche dentro de una caja de transporte guardada en la furgoneta de Donna Davis, pero a la mañana siguiente había desaparecido.

Lo que siguió fue una auténtica operación de búsqueda que movilizó a aficionados, periodistas y amantes de los animales. "Pensamos que nunca volveríamos a verlo", recuerda la cetrera.

Finalmente, varios periodistas lograron localizarlo en un centro de animales del sur de Londres. El misterio nunca llegó a resolverse por completo y nadie ha podido explicar con certeza qué ocurrió durante aquellas horas.

Sin planes de jubilación

A sus espaldas acumula ya dieciocho años de servicio en Wimbledon, pero Rufus todavía no piensa retirarse. Los halcones de Harris suelen vivir cerca de 30 años, por lo que aún tiene margen para seguir ejerciendo como guardián del césped londinense.

Además, cuando no trabaja en Wimbledon, también presta sus servicios en lugares tan emblemáticos como Abadía de Westminster o el histórico estadio de cricket Lord's Cricket Ground.

Por eso, cada vez que alguien pregunta por su sucesor, Donna Davis responde con humor. "Si Rufus pudiera hablar diría: 'Esperad un momento, ¿ya me estáis jubilando?'", bromea.

Mientras tanto, el halcón sigue haciendo lo que mejor sabe hacer: vigilar desde las alturas uno de los escenarios más legendarios del deporte mundial y recordar cada amanecer a las palomas quién manda realmente en Wimbledon.

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Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

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