Se acaba una era: Neymar anuncia su adiós a la selección brasileña
Lo deja el máximo goleador histórico de la canarinha sin cumplir el sueño de ganar el Mundial.
Brasil se quedó este domingo sin Mundial. Y también sin uno de los futbolistas más importantes de su historia.
Neymar anunció su retirada de la selección brasileña apenas unos minutos después de la derrota ante Noruega (1-2) en los octavos de final del Mundial 2026, una eliminación que pone fin a una de las carreras internacionales más brillantes y, al mismo tiempo, más frustrantes que se recuerdan en la Canarinha.
"Lo intenté, lo intenté. Comencé aquí y termino aquí. Ahora se acabó", declaró el delantero del Santos en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el mismo escenario donde había debutado con la absoluta casi 16 años antes.
La imagen de Neymar llorando desconsoladamente sobre el césped, abrazado por sus compañeros tras el pitido final, simbolizó el final de una época para el fútbol brasileño. El adiós de un jugador que durante más de una década cargó sobre sus hombros la responsabilidad de suceder a Pelé y devolver a Brasil a la cima del fútbol mundial.
El heredero que rompió todos los récords
Cuando Neymar debutó con la selección el 10 de octubre de 2010, con apenas 18 años, Brasil creyó haber encontrado al futbolista destinado a liderar una nueva edad dorada.
El talento era indiscutible. También el impacto. Con el paso de los años, el delantero fue pulverizando registros hasta convertirse en el máximo goleador de la historia de la selección brasileña. Se despide con 80 goles en 130 partidos, una cifra que le permitió superar a leyendas como Pelé, Ronaldo Nazário, Romário, Zico o Bebeto.
Los números son extraordinarios. Sin embargo, la historia de Neymar con Brasil siempre quedará marcada por una paradoja: ningún futbolista produjo tanto y, al mismo tiempo, se quedó tan lejos del objetivo que define a los grandes iconos de la Canarinha: el Mundial.
Cuatro intentos y un sueño inacabado
Neymar disputó cuatro Copas del Mundo. Y nunca estuvo cerca de ganar ninguna.
La primera fue en Brasil 2014, el torneo que debía consagrarle ante su público, pero una lesión en los cuartos de final le dejó fuera de combate antes de la histórica semifinal frente a Alemania. Lo que vino después se convirtió en una de las mayores heridas del fútbol brasileño: el inolvidable 7-1 en Belo Horizonte.
En Rusia 2018 llegó como una de las grandes estrellas del campeonato, pero Bélgica acabó con el sueño brasileño en cuartos. En Qatar 2022 parecía tener una nueva oportunidad para alcanzar la gloria, sin embargo, Croacia volvió a cruzarse en el camino de la Seleção.
Y en 2026, ya en el tramo final de su carrera, regresó a la selección después de 981 días marcados por lesiones y problemas físicos para intentar una última aventura, pero la historia tampoco tuvo final feliz.
Noruega, liderada por un inmenso Erling Haaland, acabó con las aspiraciones brasileñas. Neymar solo pudo marcar un penalti en el tiempo de descuento que sirvió para maquillar el resultado.
Su último gol con la Canarinha.
El peso de las lesiones
Si hay una palabra que explica buena parte de la relación entre Neymar y la selección, esa es fragilidad. Nadie duda de su talento. Tampoco de su influencia en el juego brasileño durante más de una década, pero las lesiones aparecieron una y otra vez en los momentos decisivos.
Le apartaron del tramo final del Mundial de 2014, le condicionaron en otros grandes torneos y también le impidieron participar en la Copa América de 2019, conquistada por Brasil y que sigue siendo el último gran título de la selección.
Una ironía cruel para un futbolista que parecía destinado a levantar muchos más trofeos con la camiseta amarilla.
Mucho más que los títulos
Pese a no haber conquistado el Mundial ni una Copa América, la huella de Neymar en la historia del fútbol brasileño es indiscutible. Fue campeón de la Copa Confederaciones de 2013, conquistó el oro olímpico en Río de Janeiro -una de las imágenes más celebradas por la afición brasileña- y se convirtió en el rostro de toda una generación.
También fue el futbolista que mantuvo viva la ilusión de un país durante años en los que Brasil dejó de dominar el fútbol mundial como había hecho en otras épocas.
Porque Neymar nunca fue solo un goleador, fue espectáculo, regate, creatividad y personalidad. El jugador capaz de llenar estadios, generar debates interminables y dividir opiniones como pocos futbolistas de su generación.
El final de una generación
Su retirada llega además en un momento de transición para Brasil. La eliminación frente a Noruega ha vuelto a poner de manifiesto las dificultades de la Canarinha para competir contra las grandes selecciones europeas en los Mundiales. Desde que levantó su quinta estrella en 2002, Brasil no ha conseguido eliminar a ningún equipo europeo en una fase de eliminación directa.
Ahora, además, deberá afrontar el futuro sin el jugador que ha sido su referencia durante los últimos tres lustros. Así que Vinicius, Endrick y la nueva generación están llamados a recoger el testigo, pero será difícil llenar el vacío que deja Neymar.