Xabi Alonso y las promesas en su presentación como entrenador del Real Madrid que nunca pudo llegar a cumplir
El entrenador vasco llegó a finales de mayo a un club donde ya hizo historia como jugador. Su discurso de presentación fue muy celebrado, pero no tardó en verse la realidad que marcaría su breve paso por el banquillo blanco.

Xabi Alonso ya es historia del Real Madrid. O, mejor dicho, porque ya lo era como jugador. El Xabi Alonso entrenador ya es historia del Real Madrid, pero no como a él le hubiera gustado. El club blanco ha anunciado el fin de la breve etapa del técnico vasco al frente del primer equipo. El comunicado habla de una decisión "de mutuo acuerdo", aunque el horizonte de Xabi Alonso como entrenador madridista ya pintaba a negro desde hacía mucho.
La derrota en la final de la Supercopa 3-2 ante el Barcelona ha terminado de definir su suerte. Eso, pese a que en la final el Madrid sacó su mejor versión en tiempo... lo cual muestra hasta que punto iban mal las cosas por juego y sensaciones en la 'casa Blanca'.
Poco más de siete meses después de su esperada presentación oficial, el primer discurso de Xabi Alonso como entrenador del Real Madrid suena a pasado lejano... pese a lo cercano que fue en el tiempo.
El comienzo a toda prisa en el Mundial de Clubes, donde el Madrid llegó a unas semifinales en las que cayó con estrépito ante el PSG, abrió una etapa que nunca terminó de arrancar del todo... pese a las promesas de Xabi Alonso. Todo cuanto quiso adelantar en aquellas sus primeras palabras se le acabó volviendo en contra.
- Tengo la sensación de que es el inicio de una etapa, como bien ha dicho el presidente Florentino.
Para su desgracia, esta frase, que tiene mucho de cliché en una presentación como entrenador, no ha llegado a echar raíces. Obviando el Mundial de Clubes, del que poco se le puede achacar apenas recién llegado al banquillo, el comienzo de temporada sí fue bueno, especialmente en resultados, pero pronto empezaría a torcerse todo.
Fue un comienzo positivo pero visiblemente frágil que pronto tornó en desencanto. Desde hace semanas, casi meses podríamos decir, llevamos más tiempo hablando de cuánto le quedaría como entrenador madridista que el tiempo que realmente llevaba.
- Espero cumplir con las expectativas y poder llevar al club a los sitios donde todos creemos que podemos hacerlo.
Al igual que en la reflexión anterior, es evidente que su deseo no llegó a hacerse realidad. Las expectativas del Real Madrid siempre son las máximas —incluso en una plantilla falta de calidad en el centro del campo, como es el caso—. Y esas expectativas ya se han dado de bruces con dos batacazos. Primero, en el Mundial de Clubes al caer ante el PSG, más por el cómo que por el qué, y este domingo en la Supercopa ante el eterno rival.
Obviando la Copa, donde el Madrid pasó de ronda sufriendo ante el Talavera y ahora se enfrentará al Albacete de Vallejo, en Champions y LaLiga las cosas van. Sin más.
Xabi Alonso deja al Real Madrid aceptablemente bien situado en la fase de liguilla de la Champions League (en séptima posición) y dependiendo de sí mismo a falta de dos jornadas para en el top-8 que da el pase directo a octavos. Pero no hay lugar a la relajación tras algún traspié inesperado.
En Liga, el panorama es algo peor. La tabla muestra al Real Madrid en segunda posición, algo no escandaloso a priori, aunque sí escuezan los cuatro puntos de distancia detrás del Barcelona. Lo que disgusta más en los alrededores del Bernabéu es la imagen dada, de equipo endeble, poco creativo y con la plantilla por momentos desconectada de los partidos.
- Siento que el club y la afición estamos unidos.
Entre los periodistas y todo tipo de expertos futbolísticos es casi un milagro que haya unanimidad. Xabi Alonso la consiguió: todos veían a los jugadores, o al menos a un bloque importante de ellos, desconectados de su mister. Y la herida una vez hecha, nunca dejó de sangrar en el vestuario blanco.
El enfrentamiento nada escondido con Vinicius, que llegó a dejarle en evidencia al ser sustituido en un Clásico en el Bernabéu, y sus tardías disculpas (donde no mencionaba a Xabi) fueron portada y objeto de análisis de mil y un espacios. También lo fueron las quejas en público de Fede Valverde y su influyente entorno sobre tener que jugar de lateral pese a que él no quería, debido a las lesiones de la plantilla. Dos de los baluartes del equipo, enfrentados frontalmente con Xabi Alonso.
- Queremos encender a la afición, que esté orgullosa del equipo y de lo que ve en el campo. Que transmitamos alegría, que la gente vaya al estadio para disfrutar.
Ciertamente, no es una frase; fue una declaraciones de intenciones que, salvo contadas excepciones, no se llevó a la práctica. La realidad es que el Real Madrid lleva mucho tiempo sin "encender a la afición" para bien. Incluso en el arranque de campaña, encadenando victorias y evitando las derrotas, el juego distaba mucho de lo que Xabi reconocía buscar.
El escaso gol del equipo, a excepción de Kylian Mbappé, y el juego ramplón por demasiados momentos, no enganchaban a una afición que, en cuanto se cambiaron las victorias por derrotas comenzó a explotar. Han sido habituales las pitadas a jugadores, entrenador y al club en sí mismo dentro del Santiago Bernabéu, hasta acabar por convertirse en una costumbre.
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