Adiós a los helados tradicionales por el 'efecto Ozempic': las ventas de uno de los gigantes del sector anticipan un cambio de hábitos masivo
El desplome en la bolsa de la compañía Magnum pone en alerta a todo el sector por el uso de los medicamentos adelgazantes.

El negocio del helado acaba de recibir una señal de alerta en los mercados. Las acciones de la compañía Magnum, una de las más reconocidas de este mundo, se han desplomado más de un 14% en la bolsa de Ámsterdam al inicio de la jornada, una tendencia mantenida durante el resto del día, tras presentar sus primeros resultados como empresa independiente, tras la escisión del gigante Unilever, la gran multinacional británica de consumo masivo.
Detrás del castigo bursátil hay un dato que ha encendido todas las alarmas: una caída del 3% en el volumen de ventas durante el cuarto trimestre, muy por debajo del 0,5% de crecimiento que esperaban los analistas, según explica el Financial Times en su artículo sobre el tema.
El movimiento ha reavivado un debate que ya planeaba sobre el sector: ¿están los medicamentos para adelgazar cambiando de forma estructural lo que comemos?
El 'efecto Ozempic' y los helados
Ozempic es un fármaco para tratar la diabetes tipo 2. En los últimos años, su uso se ha disparado por su efecto secundario más mediático: la pérdida de peso. Actúa imitando una hormona intestinal que aumenta la sensación de saciedad y ralentiza el vaciado del estómago.
Dicho de otra forma: se reduce el apetito y, en muchos casos, cambia la relación con la comida. Las personas que los utilizan tienden a consumir menos calorías y a mostrar menos preferencia por alimentos muy grasos o azucarados. Y aquí es donde entra el luctuoso negocio del helado.
David Hayes, analista de Jefferies, advirtió de que los resultados de Magnum “reavivarán las preocupaciones” sobre los riesgos estructurales que estos medicamentos suponen para la categoría. El temor no es estacional, obviamente, sino más profundo: parece claro que una parte relevante de los consumidores está modificando sus hábitos de forma duradera.
¿Es algo puntual o un cambio estructural?
Magnum ha experimentado una caída del 48% en el beneficio neto anual, hasta 307 millones de euros, lastrada por los costes de separación y reestructuración. Peter ter Kulve, consejero delegado de la empresa, ha salido al paso de todo esto para restar importancia al hecho de que ofrecen opciones bajas en calorías, altas en proteínas y formatos de control de porciones.
Pero hay algo ahí que parece palpable y que está teniendo un impacto real. Por lo tanto, la gran pregunta que se hace el sector es si este cambio de paradigma es algo puntual o una transformación estructural que ha llegado para quedarse.
En caso de darse el segundo escenario, se abre una nueva era para compañías tan gigantes como Magnum, que incluye a Cornetto y Ben & Jerry’s y que tendrán que adaptarse a un tipo de consumidor diferente, más preocupado por la salud y por ahí tendrán que diseñar un nuevo camino, sea cual sea.
