Bruselas cambia las normas: cualquier empresa europea podrá crearse en menos de 48 horas por 100 euros y operar en los 27 países sin trámites, pero los sindicatos avisan de que servirá para eludir derechos laborales
Según datos oficiales de la UE, en torno al 30% de las empresas creadas en Europa desde 2008 valoradas en mil millones de euros terminan fuera del continente.
Crear una empresa en Europa podría dejar de ser un proceso lento, caro y lleno de barreras nacionales. La Comisión Europea quiere cambiar esa realidad con una propuesta ambiciosa: permitir que cualquier compañía pueda constituirse en menos de 48 horas, con un coste máximo de 100 euros, y operar directamente en los 27 países de la Unión sin trámites adicionales.
La iniciativa, presentada el 18 de marzo, busca resolver un problema histórico del mercado único: su fragmentación. Durante años, los Estados miembros han intentado simplificar las reglas para emprender en Europa, pero los distintos modelos legales han impedido avanzar con soluciones eficaces.
Un mercado grande… pero dividido
El diagnóstico en Bruselas es claro. Mientras una empresa creada en Estados Unidos accede de inmediato a un mercado de cientos de millones de consumidores, una europea suele quedarse atrapada dentro de sus fronteras. Expandirse dentro de la propia UE puede resultar, paradójicamente, más complicado que cruzar el Atlántico.
Esa desventaja tiene consecuencias visibles. Según el conocido informe de Mario Draghi publicado en 2024, cerca del 30% de los llamados "unicornios" europeos —startups valoradas en más de 1.000 millones— han terminado trasladándose fuera de la UE desde 2008. Empresas como Spotify, Klarna o BioNTech han optado por salir a bolsa en Estados Unidos.
Para muchos responsables políticos, esto evidencia un fallo estructural. Europa genera talento y nuevas compañías, pero no consigue retenerlas ni escalarlas dentro de su propio mercado.
La apuesta: una "empresa europea" única
La solución que plantea Bruselas se conoce como "régimen número 28", aunque oficialmente se ha bautizado como "EU Inc".. No sustituye a las legislaciones nacionales, sino que se añade a ellas como una opción alternativa.
Bajo este nuevo marco, una empresa podría constituirse completamente online, sin capital mínimo exigido y con un coste simbólico. Una vez registrada en un sistema centralizado, tendría libertad para operar en cualquier país de la UE sin tener que repetir procesos administrativos en cada uno.
El objetivo es reducir drásticamente la burocracia y los costes asociados a la expansión: menos abogados, menos asesores fiscales y menos trámites notariales. Aun así, Bruselas insiste en que estas empresas seguirán sujetas a las normas fiscales y laborales del país en el que operen. Es una línea roja para evitar que el sistema se convierta en un atajo para esquivar obligaciones.
Un impulso para el emprendimiento
Cada año se crean alrededor de 600.000 empresas en la Unión Europea. La Comisión calcula que el nuevo estatus podría atraer a más de 300.000 emprendedores en su primera década y llegar a representar más del 10% de las nuevas sociedades.
Además, la propuesta incluye ciertos avances técnicos, como la armonización del tratamiento de las opciones sobre acciones. Esto facilitaría que las empresas puedan ofrecer incentivos similares a sus empleados en distintos países sin enfrentarse a sistemas incompatibles.
El plan forma parte de una estrategia más amplia para reforzar el mercado único, junto a otras iniciativas como la integración financiera o el desarrollo de infraestructuras energéticas comunes.
Las dudas: sindicatos y modelo social
Sin embargo, el proyecto no está exento de críticas. Los sindicatos europeos temen que, pese a las garantías, este nuevo marco acabe utilizándose para debilitar derechos laborales.
Desde la Confederación Europea de Sindicatos advierten de que instrumentos legales mal diseñados pueden convertirse rápidamente en vías para reducir protecciones a los trabajadores. El riesgo, señalan, es que las empresas elijan jurisdicciones más laxas dentro de la UE para abaratar costes laborales.
También existen recelos en algunos Estados miembros. En Alemania, el gobierno de Friedrich Merz podría enfrentarse tanto a la oposición de los notarios como a las preocupaciones de los sindicatos, especialmente por el impacto en su modelo de cogestión empresarial.
Un debate político (y simbólico)
Más allá del contenido, incluso el nombre "EU Inc." ha generado discusión. Algunos países consideran que la referencia recuerda demasiado al modelo corporativo estadounidense, especialmente al estado de Delaware, famoso por su legislación favorable a las empresas.
El proceso legislativo aún tiene recorrido. La propuesta debe ser aprobada por el Parlamento Europeo y los Estados miembros mediante mayoría cualificada. Bruselas aspira a cerrar el acuerdo antes de que termine el año, aunque el debate promete ser intenso. En juego está algo más que simplificar trámites: la capacidad de Europa para competir en la economía global sin renunciar a su modelo social.