Victoria Yorio, 26 años: "Tenía un sueldo de seis cifras en JPMorgan y un estudio en Manhattan, pero me sentía vacía. Por eso me mudé a Madrid"
Estos son los motivos por los que aterrizó en la capital de España.

De Nueva York a Madrid para encontrar la felicidad. La carrera perfecta, un salario de seis cifras, un piso de ensueño... lo que para muchos es un objetivo de vida para Victoria Yorio, de 26 años, no lo era. Se sentía vacía. Trabajaba como consultora en la ciudad más grande de Estados Unidos pero decidió escapar y ahora, es feliz. En un artículo para Business Insider, la protagonista cuenta cuánto le ha costado llenar su necesidad: cogió un vuelo desde su ciudad natal a Madrid, donde ahora es profesora de inglés.
"Algunos chicos pasaron toda la universidad preparándose para el reclutamiento de consultoría, pero yo ni siquiera sabía lo que era ser consultora cuando era estudiante de grado", explica, sobre su paso por la Universidad George Washington, en la capital de ese país, donde se graduó en tres años en Relaciones Internacionales. Poco después comenzó su trabajo en una de las firmas más conocidas del mundo, McKinsey y unos meses más tarde en JPMorgan.
Yorio explica que, en un primer momento, pensó que no se estaba adaptando a la ciudad. "Fui a eventos de encuentro, probé voleibol, yoga y monólogos cómicos, pero algo no encajaba", explica. "Mi definición de éxito se vino abajo: la había alcanzado a los 25 y no sentía ninguna alegría", continúa.
Ella recuerda la pregunta de una de sus jefas de JPMorgan: "¿Cuál sería la cosa más rebelde que podrías hacer en tu vida ahora mismo?". Su respuesta fue rápida y clara, mudarse a España a ser profesora de inglés. Se apuntó a un programa y pocos meses más tarde estaba en un avión con destino al aeropuerto de Barajas de Madrid.
A pesar de su situación actual, es feliz. Encontró piso en solo cuatro días y da clases a jóvenes que se quieren presentar a los examenes oficiales de la Universidad de Cambridge. Aun así, acostumbrada a ganar seis cifras al otro lado del Atlántico, ha tenido que recurrir a sus ahorros. "Me pagan una asignación mensual de 1.000 euros".
"Tener una red de seguridad financiera me ha dado la tranquilidad para dar este salto, ya que de joven construí un apalancamiento financiero. Es fácil decir: 'simplemente sigue tu pasión', pero no recomiendo hacerlo sin antes construir ventaja", termina, recomendando a los que se aventuran a seguir su sueño por el mundo. "Antes estaba obsesionado con hacer lo más difícil y ser el mejor, pero a estas alturas solo quiero hacer algo con un propósito".
