La guerra de Irán golpeará la inflación en España más que a EEUU: los europeos pagaremos la factura energética del conflicto
La cesta de la compra de españoles, europeos y asiáticos se resentirá más que la de los estadounidenses.
EEUU e Israel querían, con su ataque ilegal a Irán, una operación rápida. Sin embargo, el régimen de los ayatolás ha confirmado que están preparados para una guerra larga y la situación en Oriente Medio se complica día a día. Esa complejidad está llegando ya a los mercados internacionales, sobre todo tras el cierre del Estrecho de Ormuz. El barril de Brent está tocando máximos anuales y la energía es una palanca clave en la inflación.
Aunque se haya disparado la popularidad de España en el extranjero, el país sufrirá con intensidad las consecuencias económicas de esta guerra. Al menos eso es lo que ha advertido un nuevo informe prospectivo de Oxford Economics, que estima que la inflación española sea 25 puntos básicos más de lo que se esperaba en el último trimestre de este 2026. Es decir: las estimaciones sobre cómo subirán los precios a lo largo de este año empiezan a ser más pesimistas.
Lo irónico es que España, Europa y Asia sufrirán más las consecuencias del conflicto que lo que lo sufrirá quien lo ha desencadenado, EEUU. Este análisis, del que ya se ha hecho eco el Financial Times destaca que el shock energético podría impactar en la inflación estadounidense en 20 puntos básicos. Algo menos que el golpe que recibirá España.
Con todo, España no será una de las peores paradas. Este mismo informe destaca que Italia será el país más golpeado por las estrecheces de los mercados internacionales. Las estimaciones añaden un punto porcentual más sobre la inflación estimada para finales de año en Roma, donde el golpe se sentirá bastante más.
¿Por qué EEUU nota menos las consecuencias de su propia guerra?
La razón es sencilla. EEUU es un exportador neto de gas natural y petróleo. Su propio mercado energético se beneficiará de la subida de los precios y, aunque los hogares de los norteamericanos sí notarán el golpe, la Administración Trump podrá presumir en términos macroeconómicos.
Europa y Asia, en cambio, dependen más de las importaciones de energía. Los golpes, además, serán desiguales. Por ahora la semana ha comenzado con el petróleo superando la barrera de los 100 dólares por barril. El West Texas Intermediate se disparó prácticamente un 20% este domingo, mientras que el Brent, referencia europea, rozó los 109,29 dólares.
EEUU está protegido gracias a su elevada producción de gas natural y a su incapacidad para licuarlo y exportarlo, pero los consumidores estadounidenses también sentirán en el golpe en el bolsillo a la hora de echar gasolina o diésel. El petróleo es un mercado más global y, como en cualquier parte del mundo, una palanca clave en el Índice de Precios al Consumo.
¿Qué harán los bancos centrales?
Cuando la inflación se desboca los bancos centrales intervienen. Lo vimos en la crisis inflacionaria a raíz de la invasión de Ucrania. El Banco Central Europeo comenzó a subir tipos como si no hubiera un mañana. Finalmente, el BCE estimó que sus medidas se podían relajar e inició la desescalada a mediados de 2024.
Ahora, también según el análisis de Oxford Economics, las medidas podrían llegar a ser más severas. Estas instituciones deberán estar listas "para enfrentar los riesgos de una inflación persistente a través de un lenguaje más duro y una política monetaria más restrictiva".
Al otro lado del charco, la Reserva Federal (Fed) empezó a relajar sus tipos de interés en 2025. Sin embargo, Donald Trump inició una feroz campaña contra el entonces gobernador de la Reserva, Jerome Powell: el inquilino de la Casa Blanca exigía recortes más rápidos y contundentes.
Ahora Trump ya ha nominado a Kevin Warsh como el futuro gobernador de la Fed, por lo que el papel que esta institución adquiera al otro lado del Atlántico será crucial en este nuevo contexto: el estrecho de Ormuz sigue bloqueado por Teherán y el mercado energético continúa tensionándose.