Terremotos en Venezuela: sus efectos en una economía que ya está en sus rodillas y se encomienda al petróleo
Economía
Economía

Terremotos en Venezuela: sus efectos en una economía que ya está en sus rodillas y se encomienda al petróleo

La estimación de EEUU punta a que las pérdidas totales por la destrucción de bienes públicos y privados serán de entre el 5% y el 7% del PIB del país. Superarán los 10.000 millones de dólares. Las refinerías están en pie, con daños parciales o leves.

Un grupo de personas inspeccionan los escombros de un edificio dañado tras los terremotos que azotaron el país, en La Guaira (Venezuela), el 25 de junio de 2026.Gaby Oraa / Reuters

Los dos potentes terremotos gemelos que sacudieron sacudió el norte de Venezuela en la tarde del 24 de junio dejan un rastro devastador de destrucción urbana, colapso de infraestructuras y una crisis humanitaria que amenaza con desbordar al país, que ya se encontraba sumido en una profunda inestabilidad política y financiera. 

A pesar de la magnitud de la tragedia humana, los primeros informes de la industria energética sugieren que el motor económico fundamental del país, que es su vasta infraestructura de producción y refinación de petróleo, ha logrado emerger prácticamente ileso, salvando por el momento al país de una catástrofe económica total, aunque los complejos petroquímicos y las redes eléctricas regionales sufrieron interrupciones críticas. 

Los dos temblores, que ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y con intensidades de 7,2 y 7,5 grados en la escala sismológica de Richter, golperaron con especial fuerza la costa norte venezolana. Las autoridades de defensa civil y el líder de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmaron esta noche de forma preliminar la muerte de al menos 235, además de 4.300 heridos, mientras los equipos de rescate libran una carrera contrarreloj para extraer a cientos de personas que se teme permanezcan sepultadas, ojalá que con vida, bajo toneladas de escombros de edificios de viviendas y oficinas desplomados. 

Las predicciones más fatalistas sostienen que se pueden superar los 10.000 fallecidos debido a la alta vulnerabilidad de las construcciones residenciales de la zona.

Pérdidas y debilidad

Más allá de la dolorosa pérdida de vidas humanas, el terremoto representa un durísimo golpe para el frágil proceso de estabilización y reapertura económica que Venezuela venía experimentando de cara al mercado internacional. Las estimaciones preliminares del El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) apuntan a que las pérdidas económicas totales derivadas de la destrucción de bienes públicos y privados podrían representar entre el 5% y el 7% del Producto Interior Bruto (PIB) del país. Los analistas del sector de reaseguros estiman que superará con creces los 10.000 millones de dólares, señala Reuters.

La presidenta interina, Delcy Rodríguez, ha declarado que habrá un fondo de 200 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI) que se utilizará para ayudar a reconstruir infraestructuras, hospitales y viviendas.

El desastre ha reabierto, de paso, el debate global sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras en el norte de Sudamérica. Expertos consultados por cadenas internacionales destacan que, a diferencia de otras regiones de alta actividad sísmica como Japón, Venezuela afronta un riesgo exponencialmente mayor ante estos eventos debido a la debilidad generalizada y la falta de actualización en los estándares de construcción aplicados en las últimas décadas. 

La falta de normativas antisísmicas estrictas o el incumplimiento de las mismas explican por qué tantas estructuras residenciales multifamiliares se pulverizaron en cuestión de segundos tras el movimiento de las placas tectónicas.

A nivel macro, economistas de prestigio internacional analizan los desafíos fiscales que implican la reconstrucción. Rachel Ziemba, y miembro adjunto sénior del Center for a New American Security (Centro para una Nueva Seguridad Americana), explicó poe ejemplo a la cadena de televisión qatarí Al Jazeera que la rápida reacción del ejecutivo venezolano al anunciar la creación de un fondo especial de reconstrucción requerirá necesariamente el auxilio de organismos multilaterales. 

Aplaude que el Gobierno haya anunciado ya una primera partida de emergencia pero, "para que este capital sea efectivo y el flujo de ayuda se materialice, podrían ser necesarios ajustes adicionales en el régimen de sanciones internacionales que pesa sobre el país". "Es crucial facilitar las remesas, los flujos de capital privado y otorgar una mayor flexibilidad para la importación directa de materiales de construcción esenciales", ahonda. 

Un hombre camina junto a tiendas dañadas mientras los escombros yacen esparcidos por la calle tras el terremoto, en Caracas (Venezuela), el 24 de junio de 2026.Fausto Torrealba / Reuters

La otrora pujante economía de esta nación latinoamericana ya se encontraba ya antes de este desastre debilitada por años de sanciones lideradas por EEUU, por la hiperinflación, la corrupción gubernamental y la mala gestión del sector público y del petrolero. Su PIB se ha contraído aproximadamente un 80 % desde 2013.

El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, declaró esta madrugada desde Washington que su Ejeuctivo ya ha desplegado recursos técnicos iniciales para evaluar el alcance total de los daños materiales y colaborar en la provisión de ayuda humanitaria básica, abriendo una ventana de cooperación técnica en medio de la emergencia. 

Además, la agencia AFP sostiene que un alto responsable militar estadounidense ha llegado ya a Caracas, la capital del país caribe, dentro del despliegue de ayuda tras el terremoto. Aún no ha trascendido el nombre de este alto cargo ni su rango, pero el paso demuestra que el Gobierno de Donald Trump está muy interesado en que la recuperación de Venezuela tras los sismos sea rápida, en un momento en el que controla buena parte de su economía, a través del petróleo. 

Los daños en infraestructuras y las necesidades energéticas pueden ralentizar la apuesta norteamericana así que la llegada de ayuda puede ser un catalizador para impulsar o fomentar que la relación Washington-Caracas se desarrolle. Que todo quede engrasado por la alianza forzosa y las necesidades compartidas, aunque dispares. 

Reactivación iniciada

El corazón económico de Venezuela, que es su industria petrolera, gasífera y petroquímica, ha estado y está en el centro de las preocupaciones mundiales durante las primeras horas posteriores a los sismos, toda vez que el epicentro se ubicó en las inmediaciones de nodos industriales de alta relevancia en los estados de Carabobo y Yaracuy. 

No obstante, los informes técnicos de las corporaciones internacionales y las autoridades locales reflejan que la infraestructura de producción primaria ha logrado mantenerse en pie con daños de carácter moderado o parcial. Por ejemplo, tocado pero en pie está el Complejo Petroquímico de Morón, ubicado en el estado de Carabobo y catalogado como la segunda instalación petroquímica operativa más grande e importante de Venezuela, sufrió una parada total pero preventiva, inmediatamente después de los terremotos del miércoles. 

El jefe del cuerpo de bomberos de la localidad, Carlos Miquileno, junto con la alcaldía de la zona, confirmaron a la CNN que los temblores y sacudidas causaron daños estructurales visibles en diversas áreas de la planta operada por la estatal Pequiven. Las evaluaciones iniciales detectaron el colapso de algunas infraestructuras de almacenamiento secundario y una fuga de fluidos en un tanque de almacenamiento detectada el miércoles, cuya reparación definitiva sigue bajo estricta supervisión técnica. 

Inicialmente, la dirección de la planta instruyó a los operarios y empleados administrativos a permanecer fuera de las instalaciones para salvaguardar su integridad física mientras se completaban los análisis de riesgo. Sin embargo, tras comprobarse que las unidades operativas críticas mantuvieron su alineación estructural gracias a los sistemas de aislamiento preventivo, el complejo inició formalmente su proceso de rearranque gradual durante la jornada del jueves. 

En la refinería El Palito, con una capacidad instalada de procesamiento de 146.000 barriles de petróleo diarios y bajo la administración directa de Petróleos de Venezuela (PDVSA), se experimentaron "afectaciones operativas significativas" a causa del colapso de las redes de energía eléctrica externas. El fallo eléctrico provocó la caída y salida de servicio automatizada de sus principales unidades de refinación, incluyendo su craqueador catalítico fluido (FCC, por sus siglas en inglés), componente vital para la producción de combustibles de consumo interno. 

Equipos de ingenieros eléctricos y mecánicos de PDVSA trabajan aún sobre el terreno en este complejo -situado también muy cerca del epicentro sísmico- para reparar las líneas de alta tensión dañadas y devolver la refinería a su plena capacidad operativa en el menor plazo posible, sostiene el diario local El Nacional

Vista general de la refinería 'El Palito', en Puerto Cabello (Venezuela), en una imagen del 18 de diciembre de 2025. "La esperanza está en la calle", se lee en una pintada.Jesús Vargas / Getty Images

Las grandes corporaciones energéticas internacionales que operan en Venezuela bajo la modalidad de empresas mixtas con la firma PDVSA han emitido comunicados de tranquilidad respecto a la seguridad de sus activos humanos. Los portavoces de la estadounidense Chevron indicaron: "Todo el personal de Chevron ha sido localizado y se encuentra a salvo; nuestras operaciones comerciales continúan activas. Nuestros pensamientos están con las comunidades afectadas y con el personal de primera respuesta que trabaja sin descanso". Y los consorcios europeos como la italiana Eni y la española Repsol (que son socias en el megaproyecto de gas Perla) reportaron también que la integridad de sus instalaciones marinas y terrestres se mantiene intacta, sin registrarse alteraciones significativas en sus volúmenes de producción energética. 

A pesar de este optimismo moderado en las plantas principales, altos ejecutivos del sector energético privado han advertido de que la producción generalizada de crudo en los campos petrolíferos del occidente y oriente del país podría experimentar caídas o ralentizaciones temporales debido al impacto colateral de los apagones masivos y las interrupciones del suministro eléctrico que afectan a múltiples regiones del territorio nacional.

El petróleo es vital para Venezuela porque posee las mayores reservas probadas del mundo (concentradas en la Faja del Orinoco) y, por seo, el oro negro se ha convertido en su principal fuente de ingresos. Históricamente, esta dependencia ha sostenido el presupuesto nacional y ha convertido al país en un actor clave dentro del mercado energético global. Todo eso está ahora en juego. 

Actualmente, la nación que comanda la presidenta interina produce un promedio de entre 1,17 y 1,25 millones de barriles de crudo diarios, de acuerdo con las cifras oficiales de exportación manejadas a mediados del año. La industria petrolera del país ha experimentado una recuperación progresiva en sus volúmenes de extracción y exportación, impulsada en parte por la flexibilización de licencias internacionales y el apoyo de empresas extranjeras. Los ingresos venezolanos por concepto de exportaciones petroleras llegaron a los 5.491 millones de dólares durante el primer trimestre del año, según datos difundidos justo el lunes pasado por el Banco Central de Venezuela (BCV) de los que se hace eco EFE y que representan un aumento del 21 % respecto al mismo período de 2025, cuando el país recibió 4.518 millones de dólares.

Siguiendo esa línea, había buenas previsiones para final de año, pero ahora nadie se puede arriesgar a confirmarlo, incluso con la inyección de dinero que está llegando de EEUU que, interesado en reformar las instalaciones más obsoletas o menos rentables, busca optimizar su propio beneficio. Y es que Washington controla el flujo de comercialización del crudo venezolano y el manejo de sus fondos financiero desde el arresto de su aniguo presidente, Nicolás Maduro, el 3 de enero pasado. La Administración de Donald Trump tomó el control directo de las ventas globales del crudo venezolano y el propio secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, confirmó este mes que son ellos los que manejan de forma indefinida tanto la exportación del petróleo como los ingresos derivados de ella.

Logística marítima y exportaciones bajo control

A pesar de la paralización temporal de los complejos de refino del centro del país, las auditorías logísticas preliminares confirman que las principales terminales marítimas de exportación de crudo de Venezuela no han reportado daños estructurales en sus muelles, monoboyas o sistemas de bombeo profundo. 

Fuentes de la industria naviera y del sector de seguros marítimos indicaron a medios como Bloomberg que las operaciones de carga de buques cisterna y el tráfico comercial en los puertos de embarque clave continúan desarrollándose de acuerdo con los cronogramas preestablecidos, lo que evita, de momento, un impacto directo en el suministro de petróleo venezolano hacia los mercados internacionales. 

Esta estabilidad portuaria representa un alivio no menor para la balanza comercial de la nación, en un contexto global marcado por fuertes tensiones geopolíticas en otras rutas de suministro energético, como las dificultades de tránsito observadas recientemente en el Estrecho de Ormuz debido la guerra iniciada por EEUU e Israel contra Irán, sobre la que ahora hay un alto el fuego y se están negociando los detalles de la paz permanente. La capacidad de Venezuela para mantener la fluidez de sus despachos marítimos e industriales será determinante para financiar los ingentes costes económicos y sociales que el país deberá afrontar en las próximas semanas de reconstrucción nacional. 

Los 10.000 millones de dólares que apuntan los analistas podrían ser sólo el principio. 

Más de Economía

Comentar:
comentar / ver comentarios