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04/01/2020 16:02 CET | Actualizado 04/01/2020 17:19 CET

Casado resucita a las víctimas de ETA y Abascal a las de la Guerra Civil

El duelo entre PP y Vox recupera las peores pesadillas de la reciente historia española.

EL HUFFPOST
Casado y Abascal

El duelo entre PP y Vox recupera las peores pesadillas de la reciente historia española. La sangre vertida por ETA y la Guerra Civil ha sido utilizada por Pablo Casado y Santiago Abascal en una disputa sin cuartel por liderar la derecha y la extrema derecha. El presidente del PP pisa el discurso al líder ultra, quedándose con el caballo y Franco, lo que le ha obligado a rehacerlo en parte desde su escaño.

“El presidente está deseando entrar en el cuerpo a cuerpo y responder a las 19 réplicas”, decía uno de los diputados de confianza del aspirante a Moncloa, unos minutos antes de comenzar las réplicas de Casado y de Abascal. Como un boxeador antes de una pelea crucial, Sánchez quería entrar a confrontar. Se olía la reyerta en el Congreso antes de empezar la sesión de investidura. El presidente no ha esperado a las intervenciones de Abascal y Arrimadas para golpear a las derechas. Ha aprovechado la respuesta a Casado para recordar a Ciudadanos la sangría de votos y ha instado a Abascal, con sorna, a salvar España desde ahora mismo sin esperar cuatro años.  

Casado, más Aznar que nunca, leía un catálogo de exabruptos que era imposible memorizar como ha hecho en otras ocasiones cuando prescindía de papeles. Hoy lo llevaba escrito.  Sin embargo, más allá de tildar al candidato a la presidencia de patético, desvergonzado, blanqueador de batasunos, separatistas...

 

El líder del PP ha vuelto a instrumentalizar a las víctimas de ETA. En el discurso en el que se veía la pluma de los hombres de confianza del aznarismo que ahora rodean al joven presidente, como jedais tratando de resucitar las esencias de esa extrema derecha que se ha llevado uno de los suyos, Santiago Abascal, a VOX.

La bancada popular ha regresado a sus días más alborotadores en una coreografía en la que uno de sus diputados clásicos capaz de sobrevivir con cualquier jefe. Juan José Matarí gritaba al presidente cada vez que Casado se refería a las víctimas de ETA, ”¿de qué te ríes?”, “está todo el día riéndose”.

Casado ha sido más Aznar que nunca

La idea era presentar a Sánchez como un ser capaz de carcajearse de los muertos, incluido Fernando Múgica, el socialista asesinado por la banda terrorista en 1996 en San Sebastián. Y ahí, Teresa Jiménez Becerril del PP, la hermana de Ángel Jiménez Becerril asesinado en Sevilla por ETA en 1998, se ha levantado con su dedo acusador, apuntado a los de diputados de Bildu. Por momentos, los aplausos y los comentarios en alto imposibilitaban escuchar bien al líder orador de turno tratando de minimizar que la bancada de la derecha ya no les pertenece como antes. Ahora la comparten con su rival más temido.

No ha faltado de nada. Asesinatos, muertos, traiciones a la patria. Ha sido tan duro y brutal, que Santiago Abascal ha tenido que rehacer sus notas a toda prisa bolígrafo en mano mientras Espinosa de los Monteros le soplaba ideas al oído. Casado hasta ha usado el famoso caballo de Abascal como metáfora de España, y también la exhumación de Franco. La competición por la extrema derecha ha dejado un aperitivo de lo cruel que va a ser esta legislatura, la primera de la izquierda en coalición desde que la democracia se instauró en España. “No se si el señor Casado ha dejado algo al señor Abascal por decir”, ha dicho Pedro Sánchez al popular, acusándole de jalear y de seguir el juego a VOX.

La idea del PP era presentar a Sánchez como un ser capaz de carcajearse de los muertos

El candidato a la Presidencia había procurado munición a la oposición tras convocar unas segundas elecciones porque no estaba dispuesto a gobernar con Podemos ni a contar con el apoyo de Esquerra. Era obvio que las frases de Sánchez iban a ser utilizadas, sin embargo se quedaron pequeñas ante la estrategia gruesa de la derecha. Competían entre ellos.

Santiago Abascal empezó con una frase contundente: “Quim Torra debe ser detenido. El presidente de la Generalidad ha cometido rebelión y desobediencia, pero en España no hay ley por las necesidades de la investidura de Sánchez”. Para acto seguido entrar en la una carrera por ganar al PP, ha soltado sus propios insultos, desgastando el diccionario de sinónimos. Fraude, mentiroso, estafador, personaje sin escrúpulos, tirano de cómic, político indigno, charlatán, actor con corbata morada, investidura clandestina, traición navideña, emboscada a la constitución… la lista era interminable, pero el mensaje era el mismo que el de Casado.

Para no coincidir en todo, Abascal ha tenido que dejar el cuerpo a cuerpo con Sánchez y centrarse en los socios de gobierno, a los que ha llamado “los capos del frente popular”. Algo en lo que ha tenido que profundizar para distanciarse del líder popular, que había tenido más tiempo para regodearse en el ring. Abascal trata de resucitar la Guerra Civil, prefiere a los muertos de hace más de 80 años, frente a los muertos de ETA, los utilizados por Pablo Casado.

“Se lo puedo prometer y se lo prometo”, ha terminado el líder de VOX parafraseando a Adolfo Suarez, para que a continuación Sánchez recordase que no es la primera vez que la extrema derecha subía a la tribuna, refiriéndose a Fuerza Nueva. “Ustedes son fuertes con los débiles y sumisos con los poderosos”, ha iniciado la respuesta el candidato a la investidura con los datos de mujeres asesinadas y de menores extranjeros contra los que tanto carga el partido de extrema derecha. La estrategia era mostrar los datos alterados que manejan y buscar una respuesta de Abascal, al que la tribuna del Congreso se le resiste, no acaba de sentirse seguro ni natural.

Espinosa marca la línea de Vox y Abascal depende de él

El que lleva la batuta y acabará siendo el líder de Vox es Iván Espinosa de los Monteros. Con autoridad ha pedido bajar el tono a su grupo parlamentario, del que se sienta separado por cinco filas de escaños en dos bloques distintos. Los líderes en la segunda fila del PP a la derecha y el resto en el gallinero central. Pedir silencio era otra forma de diferenciarse del griterío y el estruendo del PP. Espinosa marca la línea en el partido y Abascal depende de él.  

“Se presentaron a las elecciones diciendo Ahora España y nos traen el ahora nos traen el separatismo”, ha soltado un Abascal que en la réplica se ha crecido y ha entrado en una retahíla de hechos acontecidos hace un siglo, desde el nacimiento del PSOE, en los que la contienda y el guerracivilismo han sido protagonistas. 

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