'Avatar', el "éxito raro" que sí ha dejado huella (aunque no te acuerdes de casi nada)

'Avatar', el "éxito raro" que sí ha dejado huella (aunque no te acuerdes de casi nada)

Este viernes se estrena 'Avatar: El sentido del agua', la secuela de la película más taquillera de la historia.

Un fotograma de 'Avatar 2'.GTRES

Desde su estreno en 2009, ninguna película ha conseguido desbancar a Avatar como la más taquillera de la historia, con 3.000 millones de dólares de recaudación acumulada. Trece años después, la secuela Avatar: El sentido del agua busca desde este viernes, si no reeditar el éxito —hay que tener en cuenta con las plataformas y tras el covid, las salas no se llenan como antes—, cubrir la mayor parte posible de su millonario presupuesto.

En su día, Avatar ganó el Oscar en las categorías de Mejores efectos especiales, Mejor dirección artística y Mejor fotografía, pero ¿ha dejado huella más allá de en lo visual? Lucía Tello, doctora y profesora universitaria de cine, además de directora y guionista, distingue entre “películas icónicas” por lo que han supuesto por su contenido y “lo que tiene que ver más con el arte cinematográfico” y “hits enormes, blockbusters, que han contribuido mucho a, por ejemplo, la implementación de tecnologías”.

Tello la coloca en esta segunda categoría de cintas cuya recaudación “no siempre se traduce en prestigio” o cuyo significado queda en “una nebulosa”: “Sucede con Avatar, que no te acuerdas ni de los nombres de los personajes ni de qué hacía cada uno”. Resalta los “medios técnicos impresionantes” utilizados y la califica de “paradigma” por “la cantidad de espectadores que fue capaz de reunir”.

Tello destaca además que “James Cameron es una persona que atiende mucho a todo, es muy meticuloso y le importa muchísimo el guión y le importa muchísimo todo”. “De hecho, para esta película escribió 800 folios de notas, anotaciones, para evitar precisamente eso, que la gente no supiera ni de qué va ni cuáles son sus personajes ni su psicología”, añade.

Sin embargo, como explica, en algunas películas ocurre que “cuando hay una inversión muy fuerte en el aspecto técnico, los esfuerzos van muy dirigidos hacia esa parte y es difícil que todo tenga el mismo peso. Si estás en medio de un juego pirotécnico, es muy complicado que pienses ‘mira, este personaje tiene esta profundidad’ o ’mira qué arco de transformación”.

Si estás en medio de un juego pirotécnico, es muy complicado que pienses ‘mira, este personaje tiene esta profundidad’ o ‘mira qué arco de transformación
Lucía Tello, doctora y profesora universitaria de cine, guionista y directora

Por eso, en su opinión “normalmente este tipo de blockbusters se boicotean a sí mismos porque una de las partes acaba haciendo que se escore toda la historia hacia lo que más destaca. No es que no tengan lo otro, es que no nos llama tanto la atención”.

“Cuando la fui a ver, la verdad es que pensé que me iba a interesar menos, porque parte de un esquema que se ha utilizado mil veces en otras películas”, admite David Muñoz, miembro del Sindicato Alma y guionista de películas como El espinazo del diablo o No mires a los ojos. “En el fondo no deja de ser Bailando con lobos en el espacio”, apostilla.

Según Muñoz, Avatar cumple “el clásico arquetipo del salvador blanco que llega a una tribu indígena y les salva de sus enemigos, como si ellos no pudieran hacerlo por sí mismos”. Sí reconoce que lo interesante en la película de James Cameron y por lo que logra alejarse de ese patrón es “por seguir con el ejemplo de Bailando con lobos, que lo que le ocurría al personaje de Kevin Costner es que puede intentar vivir como los indios pero nunca podrá ser uno. Sin embargo, la gran idea de Cameron es que Jake Sully no solo desea vivir como uno de los nativos de Pandora, sino que se convierte realmente en uno de ellos”. “Eso es lo más interesante para mí de la película, cómo se produce esa transformación”, incide.

En el fondo no deja de ser 'Bailando con lobos' en el espacio
David Muñoz, guionista y miembro del Sindicato Alma

Lo que menos convenció al guionista de la película es lo que ocurre en otras parecidas, que “al final todo se soluciona con una gran batalla un poco increíble”. “Es una película que tiene un mensaje ecologista, incluso pacifista, y al final la única manera de arreglar los conflictos es a base de cañonazos. Tengo curiosidad de ver qué pasa con la segunda parte porque, en realidad, es un falso triunfo”, alega.

Como analiza, “a Cameron le pasa que en el fondo le fascina la maquinaria militar, es una cosa que ha pasado en todas sus películas. Es como una visión crítica sobre el uso de algo que en fondo le tiene absolutamente fascinado”.

  Un fotograma de 'Avatar: El sentido del agua'.GTRES

Para Muñoz, la cinta sí se merece un hueco en la historia del cine, “sobre todo por la trayectoria de Cameron”, a quien considera un gran director, con películas que le gustan mucho como los dos Terminator o Abyss. ”También hay que recordar el impacto que supuso en su momento, lo críticos que éramos todos con ella antes de ir a verla al cine, que si eran pitufos... y luego la ves y como espectáculo cinematográfico funciona perfectamente”, defiende.

“Es que es uno de esos superéxitos raros que no deja un legado, o que no genera imitadores”, prosigue Muñoz. El ser un proyecto tan “absolutamente descomunal a nivel de presupuesto”, convierte a la película en “inimitable”: “No ha habido versiones de saldo de Avatar, se ha quedado como en una isleta en la historia del cine de ciencia ficción y fantástico. Por ejemplo, de El Señor de los Anillos, sobre todo ahora en televisión empiezas a ver sus retoños lejanos. Sin embargo, no se ve un legado cameroniano a nivel de concepto ni a nivel de estilo visual. También en cierta manera le pasó con Titanic”.

Es uno de esos superéxitos raros que no deja un legado, o que no genera imitadores [...] No ha habido versiones de saldo de 'Avatar
David Muñoz

Lucía Tello coincide que el presupuesto con el que contó la cinta la convierten en única: “No todo el mundo tiene los mismos medios que tenía James Cameron para hacer la primera, ni ésta con la que se ha pasado 13 años. ¡A ver qué persona puede dedicarse a pasar 13 años implementando tecnologías distintas!”.

La experta enfatiza la repercusión de la película “en la dimensión técnica”: “Nos ha acostumbrado a que disfrutemos de este tipo de espectáculo”. Cita el ejemplo de Disney, de la que ahora forma parte la saga, que ha “multiplicado sus efectos visuales”, como en Vengadores: “Estoy pensando en Aquaman, sería impensable antes de Avatar”.

“Si tienes presupuesto ilimitado, lo que vas a hacer es algo técnicamente impecable”, reitera Juan Nieto, director de formación en la escuela de artes digitales Lightbox Academy. “Lo que consiguió Avatar inicialmente fue arrastrar a todo el mundo al cine para verla en 3D, la famosa estereoscopía. Esa es la primera huella que dejó. Y luego es verdad que te mete en un mundo como el que crearon en El Señor de los Anillos; lo que ha generado es un entorno, como si te metieras en un mundo nuevo”, recalca.

  Un fotograma de 'Avatar: El sentido del agua'.GTRES

Sobre la secuela, opina que “el impacto que va a dejar yo creo que va a volver a ser ‘oye, desempolvemos las gafas de estereoscopía y vamos a ver la peli’. Sobre esta tecnología, explica que pronto habrá películas 3D sin gafas pero “hay que adaptar los cines a eso, y eso es caro”, por lo que habrá que ver “qué pasa con la tercera, cuarta y quinta” entregas.

Sobre el aporte de la primera película a la técnica, el especialista pone en valor que esa estereoscopía “la hicieron muy limpia, muy nítida y con muy buena calidad, a golpe de talonario, claro”: “El resto ya sabemos hacerlo, sobre todo porque se utilizan las mismas herramientas que, por ejemplo, con Tadeo Jones. Ya hemos evolucionado a nivel de software y de hardware”.

La mayoría de la peli tiene lugar en los océanos de Pandora, y ahí están afinando y haciendo cosas muy bien hechas. Porque cuando hablamos de agua, tanto en 3D como en imagen real estamos metiéndonos en un problema
Juan Nieto, director de formación de Lightbox Academy

“Avatar mezcla todo lo que es CGI, todo lo que es modelado 3D de personajes, criaturas, entornos... con imagen real y lo hace muy bien. El impacto grande fue la primera; la segunda es más de lo mismo, pero mejor. Que está muy bien, no lo estoy criticando, es maravilloso”, sostiene Nieto. Hace hincapié además en lo lograda que ha sido en la secuela la captura de movimiento debajo del agua: “La mayoría de la peli tiene lugar en los océanos de Pandora, y ahí están afinando y haciendo cosas muy bien hechas. Porque cuando hablamos de agua, tanto en 3D como en imagen real estamos metiéndonos en un problema, porque es complicado. Y él ha hecho toda la peli debajo del agua. Es complicado, tanto a nivel de actores live action tanto técnicamente en 3D”. Y esto lo que hace es, en el futuro, abrir las puertas a otras películas con presupuesto más modesto.

Lucía Tello vaticina que las sucesivas entregas “serán muy espectaculares”: “Tenemos hasta 2028 para ver. James Cameron está acostumbrado a invertir para ganar, no hace nada por hacer”. Cree que en ellas irá engarzando las tramas y desarrollando “todo aquello que ahora parece deslavazado”. “También ese es el problema de las películas que se plantean como secuenciales, el hecho de que la película en sí queda como ‘una parte de’ en vez de ser una película en sí misma”, puntualiza.

“No sé hasta qué punto compensa el hecho de tener que ver cinco secuelas para ver el desenlace de esto. Seguramente sí. Cameron juega para ganar y seguramente guarde un as en la manga”, sostiene.

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