Carmen Calvo da una lección a Margallo sobre la diferencia entre machismo y feminismo

“José Manuel te voy a invitar a comer un día, para que no compares nunca más el machismo con el feminismo", ha comenzado.

La exvicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo ha participado, como cada lunes, en El Ágora de Hora 25 de la Cadena SER, en el que debate con el también exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias y el eurodiputado del PP y ministro de Exteriores con Rajoy, José Manuel García Margallo.

Los tres han debatido sobre el tema del día: el bofetón de Will Smith al humorista Chris Rock en plena gala de los Oscar 2022. El periodista Aimar Bretos ha preguntado directamente “cómo interpretan lo de Will Smith, ¿es machismo? ¿es matonismo?” y tras las respuestas de los tres, Calvo le ha dado una lección a Margallo sobre la diferencia entre machismo y feminismo.

“Yo creo que esto no es machismo”, ha señalado el eurodiputado. “Si esto pasa con un hijo tuyo que ha tenido una enfermedad puedes tener una reacción, aunque no justifico la agresión”, ha apuntado. “Machismo entiendo que no, insisto. Cuando una persona padece una enfermedad que se traduce en esta apariencia física, que les produce verdadera ansiedad, es una broma muy desafortunada”, ha continuado.

Calvo, en ese primer momento, ha explicado que “es una violencia primitiva a la que estamos muy acostumbrados a lo largo de la historia a ver que la ejercen fundamentalmente los hombres”. “Las mujeres raramente tenemos estos impulsos de pegar, tal vez porque hemos sido conscientes de tener menos masa muscular y no hemos resuelto nunca las cuestiones así. Este es un impulso que sale de un hombre que cree que tiene que defender a su mujer de esta manera”, ha afirmado.

“Yo creo que ella estaba allí y si no le gustó ese tipo de comentario sobre su aspecto físico y su enfermedad, Will Smith debería haber respetado que ella hubiera dicho algo o que incluso ella misma hubiera cogido el micrófono para decirle: no me vuelva a decir este tipo de cosas. Es una fórmula que utilizan mucho los hombres”, ha resaltado.

Mientas Iglesias ha añadido que considera “que a los hombres nos han educado en unos códigos morales patriarcales que dicen cómo usar la violencia en determinados momentos. Hay un código moral que nos han enseñado. Ante una situación de mal gusto no hay que liarse a bofetones”.

Tras la intervención de Iglesias, Margallo ha insistido en que no justifica la agresión. “Entiendo la conmoción que le ha podido producir, insisto, con independencia de que fuera su mujer, si hubiese sido un hijo que hubiese pasado un cáncer probablemente hubiese tenido una conmoción similar”, ha repetido. “Creo que ligar todo a la dicotomía machismo feminismo es un error. La violencia física nunca es la solución, pero el chistecito no tenía ninguna gracias”, ha asegurado.

Ante estas afirmación Calvo ha intervenido de forma muy clara. “José Manuel te voy a invitar a comer un día”, ha comenzado antes de explicar: “Para que no compares nunca más el machismo con el feminismo, porque no son las dos caras de la misma moneda. El feminismo es el siguiente escalón que tiene que subir ya la democracia definitivamente, que es la igualdad entre hombres y mujeres. Y el machismo es la historia de la subordinación y de la discriminación de las mujeres”.

“Yo creo lo que antes decía, que estamos acostumbrados a ver este tipo de reacciones en los hombres que son violentos en una cultura que pareciera que nos tienen que defender los hombres. Y yo creo que ella estaba allí, si ella no estuviera allí a lo mejor el comentario que habría que hacer sería muy parecido pero otro, pero es que creo que luego en este caso lo empeora con el discurso que luego da”, ha subrayado, mientras Margallo ha asegurado que no ha visto el discurso.

“Es que esto ya es un poco lo que pone en evidencia qué es lo que tendría en la cabeza”, ha continuado Calvo su explicación. “Si él hubiese pedido perdón al agredido...”, Bretos ha aclarado entonces que solo se pidió perdón a la Academia y al resto de nominado. “Ese es el problema que evidencia que tenemos razón cuado hacemos este comentario, no solo ya personal de la agresión y del repudio que nos provoca la violencia, sino el trasfondo de esto, se siente con derecho a salir, luego le insiste desde el asiento a que no vuelva a nombrar a su mujer, como si su mujer fuera suya, con ella delante, en la situación en que ella tenía que estar, y cuando tiene una oportunidad de disculparse, sigue insistiendo”, ha destacado.

“Es decir, estamos delante de un comportamiento que evidencia absolutamente un comportamiento violento, machista y sobre todo muy humillante para ella”, ha concluido Calvo.