INTERNACIONAL
01/09/2020 07:02 CEST | Actualizado 01/09/2020 11:17 CEST

Europa se ha tomado vacaciones en mitad de la pandemia y ahora le está llegando la factura

"Correremos el riesgo de un segundo confinamiento general, que será catastrófico para nuestra salud mental y nuestra economía".

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Palma de Mallorca el 19 de julio.

Los europeos están aprovechando los últimos vestigios del verano para llenar playas, bares y discotecas. Animados por el descenso de los contagios, gobiernos de todo el continente levantaron las restricciones al desplazamiento y el turismo y animaron a la gente a salir, comer, beber, comprar e irse de vacaciones.

Ahora, como era de esperar, los casos de coronavirus vuelven a dispararse.

En Francia, se registraron 7379 nuevos positivos el viernes 28, una cifra que no alcanzaban desde el pico de la primera ola. En Alemania se registraron 1571 casos ese mismo día, cifras similares a las de finales de abril. En el Reino Unido fueron 1276 y los científicos del Gobierno advierten de que la pandemia ya ha comenzado a acelerarse en el país. En España, durante la semana del 21 al 28 de agosto, aparecieron 53.232 casos nuevos. 

“Que nadie se confunda: las cosas no van bien”, dijo Fernando Simón el jueves 27.

Gran parte de la culpa se la han llevado los jóvenes por asistir a fiestas e irse de vacaciones, dos actividades que pocas semanas antes los gobiernos fomentaron para intentar salvar la temporada.

“Hemos sufrido presiones de la industria turística porque es uno de los principales sectores de España”, comenta Jacobo Mendioroz, director de la nueva Unidad de Seguimiento del coronavirus en Cataluña, en declaraciones a Time. “Es posible que haya sido algo apresurado abrir todos nuestros comercios para atraer a los turistas a nuestro país”.

En el Reino Unido, las autoridades invirtieron millones de libras para subvencionar restaurantes en un esfuerzo por intentar resucitar la industria hostelera.

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Rishi Sunak, Canciller de la Hacienda del Reino Unido, pega carteles en el escaparate de los restaurantes para animar a la gente a comer en las terrazas.

Pero las autoridades mantienen que los jóvenes son los principales responsables de los rebrotes.

“La pandemia está cambiando. Ahora son las personas de 20, 30 y 40 años las que más propagan la enfermedad”, señala Takeshi Kasai, director regional de la OMS.

En España, la edad media de los contagiados ha caído de 62 años durante la primera ola a 38 años, aproximadamente, en la actualidad. Sin embargo, Fernando Simón puntualiza que gran parte de los casos nuevos son asintomáticos debido a la gran cantidad de PCR que se realizan a diario.

A mediados de agosto, el Gobierno de España decretó el cierre de bares y discotecas a la 1 de la mañana en un esfuerzo por reducir el número de brotes y recuperar el control de la pandemia.

El pasado jueves, el Reino Unido añadió a Austria, Croacia y Trinidad y Tobago a su lista negra particular de países no seguros (entre ellos España, desde julio), a cuyos viajeros se les exige una cuarentena de catorce días desde que llegan al país. El anuncio se produjo horas después de que el organismo de bioseguridad del Gobierno desvelara que algunos de los nuevos brotes del país provenían de Croacia.

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Berlín el 25 de julio.

Ese mismo día, Fernando Simón hizo un llamamiento a los influencers de España para que le ayudaran a concienciar a los jóvenes del peligro de la pandemia.

“No nos vale con decir ‘como soy joven, no voy a sufrir, no pasa nada’, porque sabemos que cada joven produce luego casos en su familia y acaba generando casos en personas mayores o en personas vulnerables”, advirtió.

La OMS lleva tiempo tratando de hacer que cale este mensaje.

Hans Kluge, director regional de la OMS en Europa, dijo estar “muy preocupado” por el aumento de casos entre la población joven.

Riesgo bajo no quiere decir riesgo nulo. Nadie es invencible”, asegura.

Pero la epidemióloga Maria Van Kerkhove, de la OMS, reconoce que los jóvenes no deberían ser la cabeza de turco.

“No deberíamos culpar a la gente por querer vivir su vida. Todos queremos volver a nuestra vida normal”, justifica.

No obstante, al igual que Kluge, advierte que los efectos del coronavirus en los jóvenes también pueden ser graves, por lo que nadie debería tomarse la pandemia a la ligera.

“Estamos viendo cómo también mueren muchos jóvenes por este virus. Si es posible evitar las multitudes, por favor, hacedlo”, insiste.

En muchos sentidos, Europa está más preparada para lidiar con el coronavirus en comparación con la situación al inicio de la pandemia. Los científicos entienden mucho mejor el coronavirus, los médicos saben tratar mejor la enfermedad y las autoridades confían en que esa mejora, en combinación con medidas puntuales como confinamientos selectivos y las restricciones al ocio, sea suficiente para mantener a raya las infecciones sin necesidad de tomar medidas más drásticas.

La Comisión Europea advirtió hace semanas que el verano debía ser un tiempo de preparación, no de relajación. Ahora, casi al final del verano, muchos países todavía tienen mucho trabajo por delante a la hora de almacenar provisiones, aumentar su capacidad de diagnóstico y diseñar sistemas de cara a la segunda ola.

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París el 7 de agosto.

“Nadie tiene el derecho de decir: ‘Esto ya es demasiado, ya he tenido suficiente’”, advierte la Comisaria de Sanidad Stella Kyriakides en declaraciones a Politico. “Eso significaría tirar por la borda todos los sacrificios que hemos hecho”.

Es probable que las ansias por disfrutar de lo que queda de verano pasen factura cuando acabe la estación.

“Llegar al invierno con cientos de casos implicará arriesgarnos a un incremento exponencial cuando bajen las temperaturas, reabran los colegios y la gente vuelva a congregarse en espacios cerrados. Correremos el riesgo de un segundo confinamiento general, que será catastrófico para nuestra salud mental y nuestra economía”, advierte en el New York Times Devi Sridhar, catedrática y directora del departamento de Sanidad Pública Global en la Universidad de Edimburgo.

El mensaje está claro: la pandemia no ha acabado. Europa ha superado los dos millones de casos y cuenta con más de 180.000 fallecidos por coronavirus. Estados Unidos ha empezado septiembre superando la barrera de los seis millones de infectados y los 180.000 fallecidos, más que ningún otro país en el mundo.

¿Será la segunda ola más letal que la primera, como temen algunos científicos? Durante los últimos meses, Europa pasó de ser el epicentro de la pandemia a ser un modelo a seguir sobre cómo reabrir las ciudades después de la cuarentena. Ahora, ha llegado a otro punto de inflexión. Con el nuevo aumento de casos de coronavirus, las medidas que tomen los países podrían ser una importante lección para mantener a salvo a la gente sin detener la sociedad, pero también podrían ser un terrible presagio de lo que está por venir.

 

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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    Un grupo de bañistas se refresca mientras asiste a una actuación en una piscina de Wuhan, en la provincia china de Hubei.
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    Mojados, juntos y sin mascarilla. 
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    En balsas y a nado para asistir al espectáculo. 
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    Un artista se dirige al público congregado en la piscina. 
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    Vista general del parque de Playa Maya, en Wuhan.
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    Unos bañistas se divierten en la piscina infantil del parque acuático de Playa Maya. 
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    Cañón de agua, a toda velocidad. 
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    El mercado, a tope. 
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    En el mercado central de Wuhan. 
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    Parejas bailando junto al río Yangtze.
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    Recuperando los posados de bodas. 
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    De turismo por Wuhan. 
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    Visitando la Torre de la Grulla Amarilla. 
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    Paseo por el Lago del Este de la ciudad.

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