El crucero regresa este lunes a Países Bajos. La gran mayoría de los pasajeros del HM Hondius ya han sido trasladados a sus países de origen y ahora les espera el siguiente episodio, protagonizado por las pruebas, el aislamiento y la vigilancia médica.
Desde hace casi tres años, los chinos tenían que ser recluidos en hospitales y centros de aislamiento, lo que había generado una angustia que había tomado hasta las calles.
Internautas locales arremeten contra el negocio de las PCR en el país, en un clima de tensión por la hipervigilancia de Pekín que salpica ya al Gobierno de Xi.
"Nos tienen controlados en todo el momento. Te tienes que hacer el test todos los días. Me han confinado tres veces en cuatro meses", afirma Lucía, una empresaria.
La política asfixiante de encierro ha hecho estallar a los chinos, que ya no sólo piden medidas menos draconianas sino la "dimisión" de su líder. Insólito desde Tiananmen.