Le dejan una muy mala reseña y la respuesta del dueño es para colgarla en los bares de España

Le dejan una muy mala reseña y la respuesta del dueño es para colgarla en los bares de España

Para imprimirla y ponerla en todos los bares de España.

Captura de Google.
Captura de Google.GOOGLE

Las discusiones entre clientes y dueños de locales en las reseñas de Google son todo un género en sí mismo. Hay cuentas que se dedican especialmente a subir ese contenido en Twitter que siempre trae consigo polémica pero también muchos ‘me gusta’ y muchos comentarios.

Esta vez se ha hecho muy viral la respuesta que el dueño de un restaurante del Valle del Jerte, en Extremadura, le ha dado a unas clientas que le pusieron una estrella en Google y le dejaron un comentario muy malo.

“Decepcionante en todos los aspectos. Hoy teníamos reserva a las 15:00 y nos han sentado a las 16:00 porque nosotros nos hemos enfado. Mala gestión del restaurante, comida regulera y el dueño un impresentable, cobrando una ronda que supuestamente era gratis. Nos ha subido el precio de la carta cobrando de más una botella de vino. No volveré”, se puede leer en esta durísima reseña.

Pero el hostelero no se ha quedado quieto y ha optado por tirar de sosiego para dejar una de las reseñas más aplaudidas de los últimos tiempos. Ha sido la web Finofilipino la que ha triunfado en Twitter al publicarla.

“Te levantas una buena mañana, y vas al médico. Te sientas pacientemente a esperar tu turno, y los pacientes van pasando a consulta de uno en uno. Sales del médico y te acercas a la oficina de Correos a recoger un paquete. Coges tu número en la maquinita y esperas pacientemente a que te llegue el turno. La chica de la oficina los atiende por orden, de uno en uno. Luego te pasas por la carnicería a hacer unas compras, pides la vez y haces cola sin rechistar y resignándote a esperar quince minutos a que te atiendan, pues el carnicero no puede atender a más de una persona al mismo tiempo”, empieza narrando a modo de novela.

Y sigue: “Después al supermercado, y lo mismo. De uno en uno. En el Ayuntamiento. En la papelería. En la taquilla del cine. Llamas a atención al cliente de tu compañía telefónica y resulta que no pueden atender más de una llamada al mismo tiempo. Luego te toca acudir a tu puesto de trabajo. Aquí la cosa cambia. Da igual que lleguen ocho, veinte, un autobús del imserso o las legiones del ejército imperial de Marco Ulpio Trajano”.

Pero la cosa no queda ahí porque prosigue: “Debes apañártelas para servirlos a todos al mismo tiempo. Porque cuando un ser humano posa sus nalgas en la silla de un bar, cada microsegundo que pasa sin tener una bebida en la mano le va hirviendo más la sangre y colmando su paciencia. Porque conocen nuestra naturaleza superior. Porque cuando el resto de los simples mortales solo son capaces de atender a las personas de una en una, nosotros tenemos la capacidad de clonarnos en el espacio-tiempo y estar en varias mesas simultáneamente. Porque si nuestra habilidad nos falla y la gente espera una fracción de segundo más de lo debido, se esfuman como una fragancia en la brisa”.

Y finaliza: “Algún día compañeros, usaremos este don virtuoso en nuestro beneficio y doblegaremos a las mentes más débiles. Algún día, el mundo será nuestro”.