POLÍTICA
21/10/2020 09:43 CEST | Actualizado 21/10/2020 15:28 CEST

Sánchez reprocha el "odio" y la "discordia" de Vox: "La ultraderecha será derrotada por España"

Vox justifica su moción con argumentos ultra, como "un deber nacional" y ante la "pasividad" del PP.

EFE
Garriga

Voxeando. El Congreso de los Diputados vive la quinta moción de censura de la democracia. Vox intenta durante estos días echar a Pedro Sánchez de La Moncloa. Los números no le darán, pero tiene un escaparate de 48 horas para intentar hacer calar su mensaje de ultraderecha en plena pandemia.

Desde las 9 de la mañana, se debate esta moción. Vox ha dividido la defensa de la iniciativa entre Ignacio Garriga (diputado por Barcelona) y su líder, Santiago Abascal. Dos discursos llenos de sus argumentos ultra, con frases cargadas de odio, con medias verdades y mentiras, insultos en cada frase y poniendo en cuestión el sistema democrático.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido intervenir al final de la mañana después de ellos -no tenía la obligación-, para contestar a Abascal y, en un tono sosegado, placar ese discurso del pasado, del “odio” y de la “discordia” de la ultraderecha tras tener que escuchar que se trata de un Ejecutivo “criminal”. “La ultraderecha será derrotada por España. Usted, no convencerá como tampoco vencerá”, ha manifestado. Con otro mensaje: le ha pedido a Casado que vote “no” a la moción y corte con la ultraderecha.

Estas palabras han llegado después del discurso de más de horas de Abascal, que ha criticado que se trata del “peor Gobierno en los últimos ochenta años”. Ha vuelto así a equiparar la dictadura con la democracia. Y ha agregado que es “el que peor ha gestionado la pandemia”. “Un Gobierno contra el Estado, la nación y el rey”, ha proclamado.

Abascal ha vuelto a equiparar la democracia con la dictadura franquista

Insulto tras insulto. Ha llamado a Sánchez “responsable de fechorías” y ha considerado que se trata de un “frente popular” entre socialistas y comunistas junto a “separatistas”. “Una mafia”, ha voceado. Un “fraude”, ha añadido. Abascal puro y duro, en todas sus extremidades.

No se ha ahorrado expresiones como que es un Ejecutivo “mentiroso” y “sin escrúpulos”: “Menos España y más miseria”. “Algún día la historia les juzgará por su crueldad y el abandono a los moribundos”, ha espetado. “Proceso golpista y revolucionario”, “enemigos de la nación”... ha continuado en su agresivo discurso. No ha parado: “okupas”, “golpistas”. 

Su idea, ha proclamado, es conformar un Gobierno de emergencia nacional “reducidísimo” para convocar elecciones al finalizar este “trágico año”. Asimismo, ha denunciado que el Ejecutivo del PSOE y UP quiere acabar con la monarquía.

Por supuesto, Abascal ha vuelto a cargar contra algunos de sus favoritos internacionales: la OMS, China y George Soros. “China tiene que pagar”, ha sentenciado el líder de la ultraderecha.

“Tenemos el deber de asumir nuestra responsabilidad histórica. A España sólo la pueden rescatar los españoles”, ha explicado en un discurso en el que ha vuelto a sacar sus críticas la UE, a lo que ha agregado: “No nos salvará Bruselas. Antes, nos salvará Móstoles otra vez”.

Sánchez: “Usted representa al pasado”

“No vamos a entrar en provocaciones”, ha dicho Sánchez al salir a contestar. El presidente del Gobierno, aunque no está obligado por el reglamento, ha decidido combatir cara a cara a Abascal.

Con sorna sobre los insultos a la forma de vestir del Gobierno, Sánchez ha señalado: “Luego dirá que Vox no es fascismo, es estilismo”. “La moción es todo menos constructiva”.

“Usted representa al pasado”, ha señalado Sánchez a Abascal, además de defender que quiere que se deje un país en “concordia” a las futuras generaciones. Asimismo, ha acusado a Vox de tener ansias de “torpedear” la unidad de los partidos.

EFE
Sánchez

Y ha dicho, que fuera del radar de los medios, hay un dato muy importante: Vox es el partido que recibe más donaciones privadas en España. “La razón”, ha proseguido el presidente, de esta moción es “enfrentarnos”. “Pero ha medido mal sus fuerzas y no ha tenido en cuenta la fuerza de la democracia: en esta Cámara está representada la España real”.

Le ha insistido: “La mayoría de la sociedad descarta el camino del odio”. Le ha afeado acto seguido que no haya hablado de los “verdaderos problemas” de los españoles: “La realidad van por un lado y usted por otro”.

Sobre su afirmación de que era el peor Gobierno en ochenta años, Sánchez ha dicho que había que situar y contextualizar con esa fecha de 1940. Le ha preguntado si es peor el actual Ejecutivo que el Gobierno de Franco “que se inclinó ante Hitler, que ejecutó a miles de españoles y que dio un golpe de Estado”.

Para Sánchez, la moción ha sido un “despliegue de propaganda” para sembrar “la discordia y el odio”.

El sparring Garriga

El primero en subir fue, Ignacio Garriga, ‘número uno’ por Barcelona y que utiliza la moción como trampolín para su candidatura en las elecciones catalanas. Lleno de insultos, de palabras gruesas, de expresiones para negar la legitimidad del Gobierno elegido por los españoles. Incluso acusando de “crimen” al Ejecutivo: “Mucha gente ha muerto por lo que no han hecho”. 

Un Garriga muy nervioso ha arrancado el Pleno justificando la moción de censura y diciendo que no se trataba de una “operación de marketing”, sino un “deber nacional” ante la “inacción” del PP. Desde el minuto uno ha desplegado los argumentos más duros y extremos de Vox hablando de “ideología totalitaria” del Gobierno “social comunista”.

El diputado de Vox ha recalcado las expresiones favoritas de su jefe y candidato a la Presidencia, Santiago Abascal: el Ejecutivo de Sánchez e Iglesias supone una “ruptura de la convivencia” y ha provocado la “catástrofe sanitaria y la ruina social y económica”.

 

Vox saca las tripas: “ilegítimo”, “muertos”, “miseria”

Ha ido contra el Gobierno, pero también cercando al Partido Popular -el otro gran objetivo-. “Puede que perdamos, pero habremos dado testimonio de los motivos necesarios para convocar elecciones y censura al Ejecutivo que ha provocado el mayor desastre de la historia”, ha resaltado.

Pasaban los minutos y ya llegaba la otra gran expresión de Vox: “Gobierno ilegítimo”. Una serie que tendría, ha dicho, “más muertos, más miseria y más agentes encubiertos en servicio de otros países”. “Estafa, fraude electoral”, ha subrayado en tono provocador y sin justificar expresiones de este calado.

Garriga ha desplegado todo su esplendor de insultos y ha llegado a decir que Sánchez es “símbolo de la mentira y el fraude”. Todo ante “la actitud pasiva” del Partido Popular.

Entrando directamente Garriga en ese tono de acusación personal que se está instalando en el Congreso durante los últimos días: son el primer Gobierno “en tener una pareja, como Nicaragua”. “Está gobernando con golpistas”, ha añadido, para volver a decir que está traicionando a los muertos de ETA.

Garriga ha llegado a decir que ETA no ha sido derrotada

“Se han rendido ante los enemigos de la nación, parece una convergencia de intereses ante el poder”, ha resaltado el diputado de la ultraderecha que no podía dejar de mirar sus papeles.

El diputado catalán ha subido mucho el tono y ha gritado al hablar de la “mentira” de la alianza con Bildu supuestamente del Gobierno. Ha dicho que es “miserable tratar de convertir a los terroristas en víctimas”. “Hoy en el País Vasco no hay libertad, ETA no ha sido derrotada”, ha sentenciado.

Llegaban más insultos. “Traidores” a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias por su falta de lealtad, a su juicio, contra el rey. “Están decidido a acabar con la corona, no se lo vamos a permitir”, ha comentado antes de gritar “viva el rey”, sin que apenas lo hayan secundado en la Cámara.

El parlamentario de Vox ha pasado todas las líneas también al decir que las elecciones autonómicas vascas y gallegas “no fueron libres” y ha señalado a Iglesias como responsable de las supuestas agresiones a militantes de Vox. Apuntando también al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Han tenido que pasar treinta minutos de discurso para que Garriga se acordara de que hay una pandemia y hablara, en sus términos e imitando a Trump, del “virus chino”. “China debe pagar”, ha apostillado en su plagio al líder norteamericano. Ha llamado “infame” a Sánchez y ha sacado los “guantes morados” del Gobierno durante el 8-M. 

Por supuesto, ha incidido en uno de los temas que más gustan a la ultra derecha: la supuesta prensa comprada que va contra sus intereses. Ha hablado que el Gobierno ha puesto un “bozal a los medios” y ha llenado la televisión de “activistas de extrema izquierda”.

No han faltado temas recurrentes como la inmigración dibujando una realidad diferente a la que vive España, lamentando que la “delincuencia se ha apoderado de las calles y los barrios”.

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