147 migrantes recién deportados desde EEUU quedan atrapados bajo los escombros de un hotel tras el terremoto
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147 migrantes recién deportados desde EEUU quedan atrapados bajo los escombros de un hotel tras el terremoto

Habían sido alojados en el complejo por las autoridades de Venezuela para hacer el papeleo del retorno cuando se vieron sorprendidos por el doble temblor. Sus familias denuncian que no les abrieron pese a sus ruegos. 

Una imagen satelital muestra el Hotel Santuario La Llanada dañado tras los terremotos que azotaron el país en Macuto (Venezuela), el 29 de junio de 2026.VANTOR via REUTERS

Lo que debía haber sido el fin de una terrible travesía migratoria se ha transformado, ahora, en una catástrofe humanitaria. El pasado miércoles, 24 de junio, un grupo de 147 ciudadanos venezolanos que acababan de ser deportados desde Estados Unidos quedó sepultado bajo las ruinas del hotel donde el Gobierno venezolano los mantenía recluidos. Habían llegado a su país apenas unas horas. Aterrizaron y fueron llevados al complejo para examinar su situación, pero el edificio colapsó por el doble terremoto que tuvo lugar en el norte del país, el más devastador registrado en la nación en más de un siglo.

Los migrantes, entre los cuales se encontraban 120 hombres, 19 mujeres y siete niños (cinco niños y dos niñas), habían pasado recluidos semanas y hasta meses, según el caso, en centros de detención migratoria en Texas, Georgia, Florida y Arizona, bajo las políticas de la administración del republicano Donald Trump. Muchos de ellos arrastraban historias de extrema supervivencia, tras cruzar a pie años fronteras peligrosas como el Tapón del Darién.

El miércoles por la tarde, el grupo arribó al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, a bordo del vuelo 164 de la Gran Misión Vuelta a la Patria, procedente de Texas (EEUU). A pesar de la cifra real de pasajeros, el jefe del programa oficial, Mervin Maldonado, publicó un vídeo de bienvenida en la red social X reportando la llegada de 146 retornados.

Inmediatamente después del aterrizaje, agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) trasladaron a los recién llegados al Hotel Santuario La Llanada. Este viejo inmueble, ubicado en una zona montañosa de difícil acceso en el estado de La Guaira y gestionado por la Fundación Misión Negra Hipólita, funcionaba habitualmente como el centro de recepción obligatoria para los deportados. Allí debían pasar por procesos de identificación, chequeos médicos y vacunación antes de poder dirigirse a sus estados de origen. La rutina del duro regreso. 

Varios de los retornados llegaron a comunicarse con sus familias al llegar, en esas primeras horas. Por ejemplo, Anderson Antonio Pérez, de 33 años y residente hasta su deportación en Montgomery (Alabama), llamó a su esposa cerca de las cuatro de la tarde (seis horas más en Madrid) para avisarle que pasaría la noche en ese lugar. Su plan era, al día siguiente, viajar a Barquisimeto. Fue la última vez que supieron de él.

Denuncias de encierro

A las 18:04 hora local, menos de tres horas después de que los migrantes ingresaran al hotel, dos violentos sismos -de magnitud 7,2 y 7,5 -ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia- sacudieron la región. La estructura del Hotel Santuario La Llanada colapsó por completo. Es, de hecho, uno de los edificios que en peor estado han quedado en la zona. 

De acuerdo con testimonios de sobrevivientes y familiares recabados por diversos medios como EFE o France 24, la tragedia se vio agravada por la actuación de los custodios del SEBIN. Denuncian que los agentes se negaron a abrir las puertas del recinto mientras la tierra temblaba. "Los repatriados gritaban pidiendo que les abrieran porque estaba temblando, y ellos no les abrieron. Los dejaron encerrados como si fueran unos ladrones", declaró Yulis Salcedo, madre de uno de los afectados.

"Los repatriados gritaban pidiendo que les abrieran porque estaba temblando, y ellos no les abrieron. Los dejaron encerrados como si fueran unos ladrones"

Los pocos supervivientes que lograron salir con vida del bloque describieron escenas de horror. Joan, un joven de 28 años que había sido detenido por el servicio de migración (ICE) en Florida, sobrevivió porque una litera y los colchones amortiguaron el impacto del techo. Pasó tres horas escarbando entre los escombros, hasta salir por su cuenta finalmente. Otra sobreviviente, Jenny Rodríguez, relató el abandono absoluto en el que quedaron y explicó que tuvo que caminar descalza montaña abajo hasta el estadio de La Guaira para pedir auxilio.

Hasta el momento, sólo se ha reportado extraoficialmente el rescate con vida de unas 12 personas procedentes del vuelo, y se sospecha que el 90% de los pasajeros podría seguir sepultado. Los propios sobrevivientes intentaron realizar labores de rescate con sus manos, dado que la maquinaria pesada no pudo llegar inicialmente a la zona debido a lo escarpado del terreno y la estrechez de la carretera.

La gestión de la emergencia por parte de las autoridades ha estado marcada por la falta de información y la desorganización. Una de las familias relató a EFE que recibió una llamada de la Misión Vuelta a la Patria para notificar oficialmente el fallecimiento de su hermano; sin embargo, el migrante se encontraba vivo y hospitalizado al lado de su hermana en ese mismo instante. 

El joven relató que, estando atrapado, escuchaba a otras ocho personas con vida gritar números para organizarse ("uno, dos, tres..."), hasta que el silencio se apoderó del lugar y se quedó gritando el "uno" en solitario antes de ser rescatado.

Por otro lado, familias de diversas partes del país han viajado hacia la zona del desastre en una búsqueda desesperada. Norbert Martínez, un ganadero del estado Yaracuy, se trasladó a Caracas y La Guaira para buscar a su hermana Mariángela, deportada en ese mismo vuelo tras tres meses presa en EEUU Norbert relató haber recorrido morgues revisando catálogos digitales de cadáveres sin éxito. Al visitar el lugar del colapso este lunes, denunció que las labores de búsqueda y rescate se encontraban completamente paralizadas.

Hasta la fecha, el Gobierno de Venezuela no ha difundido una lista oficial de las víctimas o sobrevivientes específicos de este vuelo. Mientras tanto, el balance general del doble terremoto en el país asciende a 1.719 fallecidos y 5.034 heridos, con estimaciones de la ONU que proyectan decenas de miles de desaparecidos en toda la región afectada.

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