Advierten del peligro que entrañan las difamaciones nazis de Putin contra varios países de Europa
Ha publicado unos documentos que sugieren que los polacos participaron en el genocidio nazi.

El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) ha publicado documentos sobre Józef Pieczka, un prisionero polaco de Auschwitz, para sugerir que los polacos participaron en el genocidio nazi. Los archivos rusos sugieren que Pieczka habría sido un kapo, prisionero encargado de supervisar a otros reclusos, y, en esa función, habría ejercido brutalidad contra sus compañeros.
Sin embargo, historiadores polacos ponen en duda la autenticidad de estas afirmaciones y advierten que se trata de una maniobra para manchar la imagen de Polonia y reforzar la narrativa del Kremlin sobre el pasado.
Una confesión cuestionada
Los documentos divulgados por el FSB incluyen supuestas declaraciones de Pieczka en interrogatorios realizados por los soviéticos en 1945 y 1946. En ellas, habría admitido que no intentó escapar de Auschwitz porque tenía privilegios como kapo y que golpeaba a los prisioneros con un palo mientras supervisaba el trabajo forzado. Incluso se le atribuye haber declarado que su grupo trasladaba 500 cadáveres a los crematorios cada noche.
"A menudo tuve la oportunidad de escapar del campo, pero no lo hice porque no lo consideré necesario, ya que al estar al servicio de un suboficial y un kapo, no experimenté las dificultades de la vida en el campo", reconoció, según recoge Independent.
"Por el contrario, allí vivía bien, era el jefe y el dueño absoluto de la vida de los prisioneros […] Como capataz, acompañaba y estaba presente diariamente en todos los trabajos que realizaban mis prisioneros y, armado con un palo, los golpeaba sistemáticamente por trabajar despacio y de mala gana… Cada noche, mi grupo solo llevaba de 100 a 500 cadáveres de personas asesinadas a los crematorios", añadió.
En cambio, Piotr Setkiewicz, jefe del Centro de Investigación del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, cuestiona la veracidad de estos documentos. Señala que no existe evidencia de que Pieczka haya sido un kapo violento y que sus supuestas confesiones probablemente fueron obtenidas bajo coacción. "Si realmente hubiera sido un kapo brutal, otros prisioneros lo habrían mencionado en sus testimonios, pero no hay registros de ello", declara a la agencia de prensa polaca PAP.
Además, la historiadora Alina Nowobilska advierte que la figura del kapo no puede ser simplificada en términos de "buenos" y "malos". Muchos prisioneros se vieron obligados a asumir esos roles para sobrevivir, y en un contexto de opresión extrema, sus decisiones no pueden interpretarse con los valores morales modernos.
La propaganda rusa y la guerra en Ucrania
El repentino interés del FSB por estos archivos históricos no es casualidad. Forma parte de una estrategia propagandística que el Kremlin ha utilizado repetidamente para justificar su agresión contra otros países.
En el caso de Ucrania, Rusia ha insistido en la falsa narrativa de que el gobierno de Volodímir Zelenski, quien es judío y tiene familiares que murieron en el Holocausto, está dirigido por "neonazis", una justificación central para la invasión de 2022.
Ahora, uno de los objetivos parece ser Polonia. La publicación de estos archivos busca insinuar que la nación tuvo un papel activo en el Holocausto, reforzando así la retórica rusa de que sus vecinos tienen "tendencias nazis" que los convierten en una amenaza para la estabilidad regional y para Rusia misma.
También está en el punto de mira Letonia. La agencia de seguridad rusa también ha publicado documentos sobre un letón llamado Janis Apse, quien supuestamente participó en crímenes de guerra contra civiles soviéticos en 1944. Según el FSB, Apse confesó haber asesinado a miles de personas, incluidas mujeres y niños, bajo órdenes de un oficial letón.