500 tramos de las vías de tren en España están limitados a 30 km/h o menos: actualizan los datos que Adif pidió retirar de internet tras el accidente de Adamuz
Un listado actualizado revela más de mil limitaciones temporales de velocidad en la red ferroviaria convencional, muchas de ellas en zonas donde los trenes deben reducir la marcha a menos de 30 km/h.

La red ferroviaria española convive actualmente con más de mil puntos donde los trenes deben reducir la velocidad, una situación que refleja tanto el mantenimiento en marcha de las vías como las deficiencias acumuladas en parte de la infraestructura.
Un listado actualizado de incidencias en las líneas abiertas a la circulación recoge 1.077 limitaciones temporales de velocidad (LTV) vigentes en la semana del 9 de marzo. De ellas, cerca de 500 obligan a los trenes a circular a 30 kilómetros por hora o menos, lo que en muchos casos implica fuertes retrasos y evidencia problemas en distintos tramos de la red.
Estas limitaciones afectan principalmente a la red convencional o de ancho ibérico, que suma más de 11.000 kilómetros de vías y soporta tanto tráfico de pasajeros como de mercancías.
Un mapa que desapareció de internet
Los datos sobre estos puntos problemáticos habían sido recopilados recientemente por la plataforma ciudadana Dignitat a les Vies, que publicó un mapa interactivo con la localización de cada limitación.
Sin embargo, la página fue retirada tras un requerimiento del departamento de Ciberseguridad de Adif, el gestor público de la infraestructura ferroviaria.
El colectivo denunció que la retirada supone un golpe a la transparencia sobre el estado de la red. Fuentes cercanas al Ministerio de Transportes reconocen que aquel mapa reflejaba de forma bastante aproximada la información que manejan los centros de control ferroviario y que se envía regularmente a los maquinistas.
El listado actualizado confirma que casi la mitad de las incidencias analizadas se consideran críticas.
Deficiencias en la vía y obras en marcha
Las causas de estas limitaciones son variadas, aunque la mayoría están relacionadas con problemas en la propia vía ferroviaria.
Según los datos analizados, 337 restricciones se deben a deficiencias en la vía y otras 102 a problemas en los aparatos ferroviarios, como desvíos o sistemas de cambio de vía.
También existen limitaciones asociadas a obras en curso o a zonas donde la infraestructura necesita remodelaciones, como túneles, terraplenes o trincheras.
En total, casi 1.500 kilómetros de vías están afectados por estas restricciones.
Las líneas con más problemas
Entre las líneas más afectadas destaca el eje Madrid–Hendaya, una de las principales conexiones ferroviarias del país. Esta línea acumula 83 limitaciones de velocidad repartidas a lo largo de más de 110 kilómetros.
También presentan numerosos puntos problemáticos la línea Alcázar de San Juan–Cádiz, con 69 limitaciones, y el corredor Casetas–Bilbao, con 61.
Otro eje relevante, la línea Madrid–Valencia en ancho ibérico, registra alrededor de 50 puntos donde los trenes deben reducir la velocidad.
Muchas de estas rutas son además claves para el transporte de mercancías.
Un debate reabierto tras varios accidentes
La publicación de estos datos se produce en un momento de especial sensibilidad sobre el estado de la infraestructura ferroviaria.
Los accidentes recientes en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona) han reavivado el debate sobre la seguridad y el mantenimiento de la red.
Uno de los indicadores que vigila la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria son los llamados “precursores de accidente”, fallos detectados en las vías que podrían haber provocado incidentes graves si no se hubieran identificado a tiempo.
Entre ellos destacan las roturas de carril, de las que se registraron 135 en España durante 2024.
Más inversión en mantenimiento
Ante esta situación, el Ministerio de Transportes ha anunciado un aumento del gasto en mantenimiento ferroviario.
El plan prevé 1.800 millones de euros adicionales hasta 2030, con una mejora tanto en la red de alta velocidad como en la convencional.
En el caso de esta última, el presupuesto de mantenimiento se incrementará en casi 850 millones de euros durante los próximos cinco años.
El objetivo es reducir progresivamente el número de limitaciones de velocidad que hoy salpican la red ferroviaria y que, en muchos casos, obligan a los trenes a avanzar mucho más despacio de lo que la infraestructura permitiría en condiciones óptimas.
