Andrés Piqueras, experto en geopolítica: "Todo lo que hace Trump no es cosa de un loco; el objetivo final es China"
El analista se muestra muy crítico con la posición adoptada por la Unión Europea en materia de defensa y relaciones internacionales.
Las tensiones entre EEUU, China, Irán y Rusia no son conflictos aislados, sino piezas de una estrategia geopolítica mucho más amplia. Esa es la tesis que defiende Andrés Piqueras, profesor sénior de la Universitat Jaume I de Castellón y especialista en relaciones internacionales, quien sostiene que las decisiones de Donald Trump deben interpretarse dentro de una pugna global por el liderazgo económico, energético y militar.
En una entrevista concedida a El Periódico del Mediterráneo con motivo de la publicación de su libro Capitalismo de muerte (capital excedente y humanidad desechable), Piqueras asegura que el objetivo último de la estrategia estadounidense no es Oriente Próximo, sino frenar el ascenso de China. "Todo lo que hace Trump no es cosa de un loco; los poderes reales son los que están detrás de él. El objetivo final es China", afirma.
"Estados Unidos quiere impedir que China consolide su influencia"
Según el experto, Washington estaría tratando de contener el crecimiento de Pekín mediante la desestabilización de regiones clave para sus proyectos comerciales y energéticos.
En concreto, señala la importancia de la llamada Nueva Ruta de la Seda y de los corredores de transporte que atraviesan Asia y Oriente Próximo. A su juicio, conflictos como el de Irán deben analizarse también desde esa perspectiva estratégica, ya que el país ocupa una posición relevante en las conexiones entre Asia y Europa.
Piqueras considera que la competencia entre las grandes potencias ha dejado de ser exclusivamente económica y que cada vez incorpora más elementos militares, tecnológicos y energéticos.
El conflicto en Irán y sus efectos económicos
El profesor sostiene que la inestabilidad en Oriente Próximo repercute directamente en sectores intensivos en energía y en industrias dependientes de materias primas importadas.
En el caso de Castellón, pone como ejemplo la industria cerámica y la química, muy expuestas a las variaciones del precio del gas y de determinados minerales utilizados en la producción. También menciona posibles consecuencias para el transporte, la logística, la agricultura y el turismo derivadas de un contexto internacional más incierto.
A su juicio, las economías europeas podrían verse afectadas por incrementos de costes energéticos, alteraciones en las cadenas de suministro y una pérdida de competitividad frente a otros mercados.
Sanciones económicas y guerra comercial
Otro de los ejes de su análisis gira en torno a las sanciones internacionales impuestas por EEUU a distintos países.
Piqueras sostiene que estas medidas constituyen una herramienta de presión geopolítica de gran alcance y asegura que tienen efectos muy severos sobre las poblaciones afectadas.
En su opinión, forman parte de una estrategia para preservar la posición dominante de Washington en el sistema internacional, aprovechando su influencia sobre el dólar y sobre mecanismos financieros globales.
El experto cita como ejemplos diversos países sometidos a sanciones estadounidenses durante las últimas décadas y considera que este tipo de políticas se han convertido en un elemento habitual de la competencia entre potencias.
Una visión crítica sobre el papel de Europa
Durante la entrevista, Piqueras también se muestra muy crítico con la posición adoptada por la Unión Europea en materia de defensa y relaciones internacionales.
Según su análisis, Europa mantiene una política excesivamente alineada con los intereses de EEUU y está incrementando el gasto militar en detrimento de otras prioridades presupuestarias.
Asimismo, interpreta que el proceso de rearme y la apuesta por la industria de defensa tendrán implicaciones económicas y sociales para los Estados miembros.
Entre sus reflexiones, también cuestiona los llamamientos realizados en algunos países europeos para que la población esté preparada ante posibles escenarios de crisis o conflicto, como las recomendaciones sobre kits de emergencia o el refuerzo de determinadas capacidades de protección civil.
Un escenario internacional cada vez más incierto
Respecto al futuro inmediato, Piqueras evita hacer predicciones categóricas, aunque considera probable que las tensiones geopolíticas continúen trasladándose a nuevos escenarios y regiones estratégicas.
En su opinión, la competencia entre grandes potencias seguirá manifestándose mediante conflictos indirectos, disputas por recursos, corredores comerciales y áreas de influencia, más que a través de enfrentamientos convencionales entre Estados.
Su principal advertencia es que interpretar estos acontecimientos como episodios aislados puede llevar a infravalorar la profundidad de los cambios que atraviesa el sistema internacional.
Desde su perspectiva, el mundo se encuentra inmerso en una transformación de largo alcance en la que la rivalidad entre EEUU y China desempeña un papel central y condiciona buena parte de las decisiones políticas y económicas que se adoptan a escala global.