Una joven siciliana deja su trabajo para dedicarse al olivar de su familia: "Organizamos nuestro primer evento de pago y vinieron cinco personas"
Quiere convertir el olivar en una nueva experiencia para los visitantes.

Hay decisiones laborales que implican cambiar de empresa y otras que obligan a cambiar de vida. Es el caso de Eu Cava, una joven siciliana que decidió dejar su trabajo para volver a las raíces de su familia y ayudar a convertir su explotación de olivos en algo más que una finca agrícola. Entre botellas de aceite, pedidos, redes sociales y visitantes, ahora compagina la gestión del negocio con el objetivo de dar una nueva vida al campo familiar.
Durante los meses de verano, la joven se instala en Sicilia para trabajar junto a su madre en la empresa familiar, dedicada a la venta de aceite de oliva y otros productos típicos de la isla. Más allá del trabajo de campo, en su rutina también se ocupa de los pedidos, el etiquetado, la preparación de productos y la venta directa a través de internet. Una parte importante del proyecto pasa precisamente por acercar el producto al consumidor y construir una relación más personal con quienes compran el aceite.
Para ello, la idea es desarrollar una experiencia vinculada al turismo rural que permita a los visitantes conocer el lugar donde se produce el aceite. El primer intento de la familia llegó con un ‘afternoon tea’ en plena finca. “Organizamos nuestro primer evento de pago y vinieron cinco personas”, cuenta la joven en un video publicado en su canal de YouTube. Sin embargo, para ellas el número pasó a un segundo plano, ya que era la primera vez que cobraban por una experiencia de este tipo y, sobre todo, una gran oportunidad para empezar.
Mucho más que vender aceite
La joven reconoce en el vídeo que organizar aquel encuentro le produjo una mezcla de nervios y entusiasmo. Además, la apuesta encaja con una tendencia cada vez más extendida entre las explotaciones agrícolas: no vender únicamente el producto, sino también la historia, el territorio y la experiencia que hay detrás. Para Eu, aquel primer encuentro fue también una forma de comprobar cómo reaccionaban los visitantes y descubrir qué aspectos podían mejorar.
A la par que crece el proyecto, también hay decisiones difíciles de tomar. En el vídeo la joven muestra cómo la familia revisa el catálogo para simplificar los formatos del aceite y facilitar tanto la producción como la compra. “Estamos tomando la decisión ejecutiva de quitar una de las botellas de la tienda porque ahora mismo tenemos 500 ml, 250 ml, 750 ml y 5 L, son demasiadas opciones”, explica.
Al mismo tiempo, las ventas online siguen ganando peso y las redes sociales se han convertido en otra herramienta para mostrar el día a día del negocio. Por ahora, aunque Eu tiene previsto regresar a Hong Kong, pero su intención es mantener su vínculo con el negocio familiar y continuar trabajando en su desarrollo y comunicación. Un proyecto que acaba de dar sus primeros pasos, pero que tiene un futuro prometedor.
