Un ataque ruso daña un monasterio con algunas de las reliquias más veneradas de Ucrania: "No se trata solo de religión, sino de la historia misma"
El director general del Monasterio de las Cuevas de Kiev, Maksym Ostapenko, ha definido lo ocurrido como "una amenaza directa".
El Monasterio de las Cuevas de Kiev, un complejo monástico centenario que alberga algunos de los santuarios y reliquias más venerados de Ucrania, ha sido dañado como consecuencia de un ataque ruso. Es la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial en la que el lugar se ve afectado por una acción militar.
En declaraciones recogidas por el medio de comunicación ucraniano The Kyiv Independent, el director general del Monasterio de las Cuevas de Kiev, Maksym Ostapenko, ha definido lo ocurrido como "una amenaza directa".
En ese sentido, Ostapenko ha expresado que "la explosión se produjo muy cerca. La onda expansiva afectó a la propia estructura, no solo a las ventanas y puertas, sino también a las paredes. Lugares de importancia nacional y mundial podrían haber resultado destruidos. No hay palabras para describir esto".
En concreto, las autoridades ucranianas han informado de que la onda expansiva de la explosión ha dañado el edificio n.º 66, que sirve de entrada a las Cuevas Lejanas, y también el edificio n.º 67, la Iglesia de la Anunciación, del siglo XVII.
Ventanas y puertas destrozadas
Las ventanas y puertas de los mencionados edificios han quedado destrozadas, y el yeso y los elementos decorativos interiores han sufrido daños. Pese a todo, no se han registrado heridos.
Cabe destacar que la zona afectada por la explosión se encuentra sobre las catacumbas de la Lavra, un lugar en el que se encuentran enterradas las reliquias de docenas de santos ortodoxos.
Karina Romanchenko, subdirectora del departamento de cooperación con organizaciones internacionales de la Reserva Nacional de las Cuevas de Kiev, ha resaltado que el ataque ruso "para nosotros, como personal de la reserva, ha sido un shock".
"Como historiadora e historiadora del arte, es especialmente difícil ser testigo de esto, porque no se trata solo de religión, sino de la historia misma", ha lamentado Karina Romanchenko.