El chasco de los 100.000 millones: Francia y Alemania hunden por ego el caza europeo mientras exigen a España más gasto militar
El programa para construir el avión de combate europeo del futuro se encuentra en sus horas más bajas.

El Future Combat Air System (FCAS) es un programa de 100.000 millones de euros que fue anunciado por Francia y Alemania en 2017, y al que se unió España en 2019. El objetivo es construir el avión de combate europeo del futuro, además de un enjambre de drones y una nube de comunicaciones de combate.
Sin embargo, el proyecto de ese nuevo caza europeo de sexta generación que debería entrar en servicio alrededor de 2040 se encuentra en sus horas más bajas debido a un desacuerdo entre Francia y Alemania.
Esta misma semana, el canciller alemán Friedrich Merz ha anunciado que el ambicioso programa militar ha dejado de ser beneficioso para los intereses de su país (un enfoque individualista llamativo cuando a España se le está exigiendo un aumento del gasto militar en beneficio del conjunto de la OTAN).
Merz ha asegurado que los motivos son técnicos, ya que Francia necesita un avión de combate que pueda transportar armas nucleares y despegar desde portaaviones, unas exigencias que no son compatibles con las necesidades alemanas.
Disputa entre empresas
No obstante, desde el medio de comunicación británico The Guardian apuntan más a una cuestión de egos, ya que las empresas francesas y alemanas llamadas a participar en el desarrollo del caza "no han sido capaces de ponerse de acuerdo sobre quién está al mando".
En ese sentido, el fabricante francés de aviones Dassault Aviation quiere liderar la parte del FCAS relacionada con el avión de combate. Sin embargo, la división de defensa de Airbus con sede en Alemania se opone a ello.
Al respecto, el director ejecutivo de Dassault Aviation, Éric Trappier, subrayó en la inauguración de una fábrica el pasado año que su empresa es la que debe dirigir la creación del nuevo caza. "Si ellos (los alemanes) quieren hacerlo por su cuenta, que lo hagan", expresó Trappier, añadiendo que "nosotros sabemos cómo hacerlo todo, de la A a la Z".
