Trump amenaza con recurrir a "alternativas muy poderosas" y anuncia un nuevo arancel global del 10% en respuesta al veto del Supremo a sus aranceles
La Corte Suprema considera que Trump no tiene autorización para imponer gravámenes al resto de países por no contar con el aval de la Cámara de Representantes. El fallo abre la puerta a millonarias indemnizaciones a los afectados.

"Desleales", "vergüenza para el país", "idiotas"... Donald Trump ha encontrado este viernes una gran excusa para volver a su retórica ofensiva contra la Justicia. El presidente de EEUU ha prometido que recurrirá a "alternativas muy poderosas" para reemplazar los aranceles que el Tribunal Supremo acaba de vetar por considerarlos ilegales. Entre ellas, nuevos aranceles, sí, como el que ha anunciado de un 10% extra y con carácter global.
Trump ha llegado a afirmar, en una comparecencia de urgencia en la Casa Blanca, que el propio fallo del Supremo le autoriza a aplicar "otras facultades" legales para lograr un efecto similar a su política de aranceles internacionales. "Vamos a recaudar mucho dinero", prometía acto seguido.
Total, como él mismo ha espetado, "puedo hacer lo que me dé la gana", incluso insultar gravemente a los miembros que Alto Tribunal que han desmontado su gran medida de gobierno, a los que ha acusado de moverse por "intereses extranjeros" y de "pequeños grupos políticos".
La respuesta de Trump
Si bien no ha querido (o no puede aún) detallar qué medidas alternativas sopesa, Trump ha dejado en el aire que "hay muchas maneras" de actuar a partir de ahora. El magnate sí ha enumerado algunas prácticas potencialmente aplicables bajo el amparo del Supremo, como las capacidades de "embargar, restringir el comercio o imponer licencias".
Ironizando con el fallo del Supremo, Trump ha dejado caer que "puedo destruir el comercio, impedir la entrada de productos, destruir países, imponer embargos... puedo hacer lo que me dé la gana, pero no puedo cobrar un dolar de aranceles". En una sola palabra, lo ve "ridículo".
"La buena noticia es que existen métodos, prácticas, leyes y facultades, reconocidos por todo el Tribunal en esta terrible decisión, y también reconocidos por el Congreso, al que hacen referencia, que son incluso más poderosos que los aranceles de la IEEPA", ha celebrado al comienzo de su intervención, ajeno a cualquier autocrítica.
Esas siglas hacen referencia a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, una norma de 1977 que le sirvió de paraguas para imponer sus gravámenes al mundo y que supuestamente le evitaría contar con el apoyo explícito de la Cámara de Representantes
A modo de desafío y alegando que el Supremo sí autoriza el mantenimiento de algunos impuestos, los referidos a seguridad nacional, Donald Trump ha anunciado que impondrá un "arancel global del 10%" en virtud de la citada seguridad nacional.
Un exceso en sus funciones
En su fallo de este viernes, la Corte Suprema ha dado la vuelta a la mayoría conservadora 6-3 entre sus miembros para rechazar por 6-3 la política arancelaria de la Administración Trump. Sin querer entrar en análisis políticos, el presidente del Tribunal, John G. Roberts, Jr., ha señalado que Trump no contaba con autorización clara del Congreso para imponer aranceles masivos a los países extranjeros.
Para tratar de justificarlo, el presidente de EEUU se apoyó en la IEEPA. Para el Tribunal Supremo, empero, no hay sustento legal para aplicar los impuestos sin pasar por la Cámara de Representantes, razón por la que han llevado adelante el veto a la mayoría de los impuestos aplicados por el Ejecutivo, especialmente desde el 'Día de la Liberación' el pasado abril.
Reacio a hablar de posibles y millonarias indemnizaciones a las empresas afectadas por sus aranceles, Trump ha reiterado que estos impuestos "siguen ahí y seguimos recibiendo dinero". "A partir de ahora queremos ser justos con los que nos han tratado bien pero exigiremos más a quienes nos han tratado mal".
No ha faltado su dosis habitual de autobombo para justificar la idoneidad de unos gravámenes que asegura haber utilizado "para acabar con hasta ocho grandes guerras" y para mejorar en seguridad nacional. Sobre su agresividad en las negociaciones ha dejado a más de uno asombrado en la sala de prensa al responder que los ha utilizado de forma suave porque "fui modesto con otros países y empresas solo para hacer a EEUU grande de nuevo— porque "quería ser un tipo bueno".
