EEUU e Irán estudian tener otra ronda de conversaciones inmediata y extender la tregua de dos semanas
Pero en esta dinámica de cal y arena, se ha desvelado que Washington envía miles de soldados más a Oriente Medio, hasta 6.000, a bordo del portaaviones USS George H.W. Bush y varios buques de guerra que lo escoltan.
La frágil tregua en Oriente Medio se mantiene y no, la baraja no se rompe aún. Pese a que los contactos mantenidos la semana pasada por Estados Unidos e Irán se anularon tras 21 horas de intensa pero poco productiva negociación, parece que la diplomacia vuelve a la carga, porque una guerra prolongada no conviene a ninguna de las partes.
Tanto Washington como Teherán parecen haber llegado a un consenso para retomar el diálogo, según informaciones difundidas en las últimas horas por la cadena británica BBC y el diario norteamericano The Wall Street Journal. Aunque ambos adversarios han pactado formalmente una nueva fase de conversaciones, todavía resta definir con exactitud el momento y el espacio geográfico donde se llevará a cabo el encuentro.
En este escenario, Pakistán se ha erigido como un actor fundamental para suavizar las fricciones entre las dos potencias. Tras el estancamiento de la primera sesión de diálogo celebrada el sábado pasado en Islamabad, las autoridades paquistaníes han intensificado sus gestiones diplomáticas.
El mariscal Asim Munir, jefe del Ejército de Pakistán, se trasladó este miércoles a territorio iraní con el fin de trasladar una comunicación oficial de la Casa Blanca. El propio presidente de EEUU, Donald Trump, ha elogiado las gestiones del mariscal, quien busca destrabar los obstáculos actuales para concretar la segunda vuelta de negociaciones.
De acuerdo con una fuente cercana a los hechos consultada por la Agencia EFE, se descarta que la reunión ocurra este viernes o sábado, apuntando más bien al comienzo de la semana próxima. "Pakistán ha dado un paso al frente como mediador principal y está presionando para una segunda ronda", afirmó la citada fuente, señalando además que Islamabad es la sede favorita, aunque Ginebra figura como opción secundaria.
Simultáneamente, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, ha comenzado un periplo por Turquía y el golfo Pérsico para fortalecer el cese de hostilidades. En este esfuerzo diplomático no solo participa Pakistán, sino también otras potencias suníes como Turquía, Arabia Saudí y Egipto.
El objetivo de estos mediadores es extender la tregua de 14 días para proporcionar una ventana de tiempo más amplia que permita alcanzar un acuerdo definitivo. El alto el fuego, decretado por Trump el 7 de abril, finaliza el próximo miércoles. De no haber prórroga, existe el riesgo de que Estados Unidos e Israel -quien muestra disposición para ello- retomen las acciones militares.
No obstante, la secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, desmintió este miércoles que su administración haya pedido formalmente una extensión del cese al fuego. Leavitt calificó los contactos actuales como "productivos", mostrándose esperanzada ante la posibilidad de un pacto y reafirmando que, de haber una nueva ronda, es "muy probable" que se repita en Islamabad.
Calma frágil en Ormuz
La calma es frágil en el estrecho de Ormuz, eje central de la disputa. Irán ha lanzado una advertencia clara: si Washington persiste en el bloqueo naval instaurado esta semana, ellos bloquearán el tránsito comercial en toda la zona.
El general Alí Abdolahi, al mando del Cuartel General Central iraní, ha manifestado que cualquier intención estadounidense de prolongar el cerco marítimo sería interpretada como una ruptura del alto el fuego, lo que facultaría a Irán para responder militarmente.
Ante la posibilidad de un entendimiento, y según informa el Wall Street Journal, Europa ya diseña un plan independiente de Washington para normalizar el tránsito en Ormuz tras la crisis. Se plantea como una iniciativa de carácter estrictamente defensivo para garantizar la libre navegación, contando únicamente con la participación de naciones que no hayan tomado parte en las hostilidades.
Refuerzo armado
Mientras se intenta dar espacio a la palabra, en este juego de cal y de arena, esta madrugada se ha sabido que el Pentágono enviará miles de tropas adicionales a Oriente Medio en los próximos días, "al tiempo que se contempla la posibilidad de realizar ataques adicionales u operaciones terrestres si no se mantiene el frágil alto el fuego", según informaron funcionarios estadounidenses al diario Washington Post.
Las fuerzas que se despliegan en la región incluyen a unos 6.000 soldados a bordo del portaaviones USS George H.W. Bush y varios buques de guerra que lo escoltan, según indicaron funcionarios actuales y anteriores que, al igual que otros, hablaron bajo condición de anonimato para comentar sobre movimientos militares. Se espera que otros 4.200 soldados, pertenecientes al Grupo Anfibio Boxer y su fuerza operativa de la Infantería de Marina embarcada, la 11.ª Unidad Expedicionaria de la Infantería de Marina, lleguen a finales de mes.
Es probable que el refuerzo militar se sume a los buques de guerra ya desplegados en Oriente Medio justo cuando expire el alto el fuego de dos semanas, el 22 de abril. Las tropas se unirán a los aproximadamente 50.000 efectivos que, según el Pentágono, participan a nivel mundial en operaciones contra Irán.