El pacto histórico que decidió el destino de Europa y hace recordar al pacto de paz buscado por EEUU y Rusia
Es inevitable pensar en el histórico Pacto Ribbentrop-Mólotov, firmado entre la Alemania nazi y la Unión Soviética en 1939.
Estados Unidos y Rusia se reunieron el martes para "sentar las bases para la cooperación futura en asuntos de interés geopolítico mutuo y oportunidades económicas", así como para buscar la manera de poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania.
El encuentro generó una enorme preocupación en Europa porque recuerda al histórico Pacto Ribbentrop-Mólotov, firmado entre la Alemania nazi y la Unión Soviética el 23 de agosto de 1939. Ambas partes firmaron en aquel momento un tratado de no agresión que les permitió repartirse Polonia y evitar un conflicto directo hasta la invasión alemana de la Unión Soviética en 1941.
Aunque el contexto actual es diferente, el movimiento recuerda a las negociaciones actuales entre Sergei Lavrov y Marco Rubio en Riad, capital de Arabia Saudita. "Los responsables de exteriores de Estados Unidos y de Rusia no sólo están decidiendo el futuro de Ucrania sin los ucranianos. No sólo están decidiendo el futuro de la seguridad europea sin los europeos. Lo que verdaderamente están haciendo es repartirse el mundo", señala en El Español Alberto Priego, licenciado en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales.
Un acuerdo en la sombra
Las conversaciones entre ambos países, llevadas a cabo de manera discreta, tendrían como objetivo la división de Polonia y la delimitación de esferas de influencia en Europa del Este. Para Hitler, representaba una estrategia para asegurar su retaguardia antes de invadir Polonia, mientras que para Stalin, era una oportunidad de extender la influencia soviética hacia el oeste.
El acuerdo tuvo consecuencias inmediatas: el 1 de septiembre de 1939, Alemania atacó Polonia desde el oeste, y el 17 de septiembre, la Unión Soviética avanzó desde el este. Sin el respaldo efectivo de sus aliados occidentales, Polonia fue ocupada y dividida entre ambas potencias. Este pacto evidenció cómo los regímenes totalitarios estaban dispuestos a reconfigurar el mapa europeo en función de sus intereses, desafiando el equilibrio internacional.
El contexto histórico es clave para comprender la magnitud de estos acontecimientos. Polonia, que había recuperado su independencia en 1918 tras más de un siglo de particiones, quedó atrapada entre la Alemania nazi y la Unión Soviética, dos potencias en expansión. A pesar de sus pactos con Francia y el Reino Unido, no recibió apoyo militar efectivo cuando fue invadida.