Es oficial: el polo norte magnético ha seguido desplazándose hacia Rusia y eso tiene consecuencias para aviones y buques
Cambia constantemente debido a la dinámica del núcleo externo de la Tierra.
El norte que marcan las brújulas no es tan fijo como solemos pensar. Bajo nuestros pies, el polo norte magnético lleva siglos en movimiento, como si la Tierra estuviera en un ajuste constante y silencioso de su propio campo interno. Ahora, ese punto invisible que guía desde aviones hasta teléfonos vuelve a ser noticia porque sigue desplazándose, y lo hace cada vez más claramente hacia el lado ruso del Ártico.
Ese desplazamiento, lejos de ser un simple detalle geofísico, tiene consecuencias muy concretas en la vida cotidiana y en la seguridad global. Cada actualización del modelo magnético mundial obliga a recalibrar sistemas de navegación que usan desde la aviación comercial y militar hasta los buques que cruzan el Ártico o los propios teléfonos móviles, ya que una mínima desviación en la referencia del norte puede traducirse en errores acumulados de cientos de metros o incluso kilómetros en largas distancias.
Ahora, el polo norte magnético de la Tierra vuelve a cambiar de sitio y ya apunta con más claridad hacia Siberia, según la última actualización del Modelo Magnético Mundial (WMM2025), el estándar que usan sistemas de navegación y orientación en todo el planeta. La nueva referencia oficial sitúa el polo norte magnético en 85.762°N y 139.298°E, una posición que confirma su deriva progresiva desde el Ártico canadiense hacia el lado ruso del Ártico.
Una versión de mayor exactitud
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) explica que este modelo se actualiza cada cinco años para compensar las variaciones del campo magnético terrestre. Y es que ese campo no es algo fijo ni inmutable, sino que cambia constantemente debido a la dinámica del núcleo externo de la Tierra, donde el hierro y el níquel en estado fundido se desplazan y generan corrientes eléctricas que, a su vez, sostienen el magnetismo del planeta.
Por ello, infinidad de aviones, barcos, submarinos y sistemas GPS dependen de este modelo para corregir la diferencia entre el norte geográfico y el norte magnético. NOAA subraya que WMM2025 ofrece datos más precisos para aeronaves militares y civiles, buques, submarinos y receptores GPS, mientras que el Instituto Británico de Geología añade que, sin esas actualizaciones, los errores de orientación se acumulan y la precisión direccional cae.
La gran novedad de esta edición es que no llega una sola versión del modelo, sino dos: la estándar WMM2025 y la nueva WMMHR2025, de alta resolución. Traducido a algo más cotidiano, es como pasar de un mapa general a uno mucho más detallado, donde antes se trabajaba con una precisión de unos 3.300 kilómetros en el ecuador y ahora se puede afinar hasta cerca de los 300.
Esta mejora permite orientarse con mucha más exactitud en zonas especialmente delicadas, como las regiones polares o ciertas rutas aéreas, donde cualquier pequeño error puede tener un impacto real. En un planeta en constante cambio, contar con referencias más precisas no es solo una cuestión técnica, sino una necesidad para mantener la seguridad y la fiabilidad de los sistemas que dependen diariamente de saber dónde está exactamente el norte.