"Es un fusil de un solo tiro": el crudo aviso de los expertos militares sobre el sabotaje de la fibra óptica que prepara Irán
Los analistas advierten de que Emiratos, Qatar, Kuwait o Bahréin serían los países más vulnerables a un corte masivo.
La tensión entre Irán y EEUU ya no afecta solo al petróleo o al tráfico marítimo. Ahora el foco está bajo el mar. Expertos militares y de telecomunicaciones alertan de que Teherán podría utilizar uno de los puntos más sensibles de internet mundial como nueva herramienta de presión geopolítica: los cables submarinos de fibra óptica que atraviesan el estrecho de Ormuz.
Y la amenaza preocupa especialmente porque gran parte de las comunicaciones y transacciones digitales del Golfo dependen de ellos.
Los cables que sostienen internet pasan por Ormuz
Según la firma especializada TeleGeography, al menos siete grandes cables submarinos cruzan el estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por el que también pasa cerca de un tercio del petróleo mundial transportado por barco.
Esos cables conectan a países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahréin, Omán, o Irak con el resto del planeta. Por ellos circula prácticamente todo: internet, banca, centros de datos, plataformas energéticas y comunicaciones empresariales.
Irán ya habla abiertamente de controlar los cables
La alarma creció después de varios mensajes publicados por la Guardia Revolucionaria iraní y portavoces militares iraníes. Teherán empezó planteando posibles peajes, permisos y vigilancia sobre las infraestructuras que cruzan sus aguas territoriales.
Pero el mensaje fue endureciéndose. El portavoz militar iraní Ebrahim Zolfaghari llegó a afirmar públicamente que el Gobierno podría “imponer impuestos a los cables de internet”, en declaraciones publicadas en Le Monde. Al mismo tiempo, el Parlamento iraní debate proyectos legislativos relacionados con estas infraestructuras estratégicas.
El gran miedo: el sabotaje físico
El verdadero temor occidental no son los peajes. Es el sabotaje. “Es una posibilidad muy real”, advierte Mostafa Ahmed, analista del centro Al Habtoor en El Cairo. El experto recuerda además que estos cables atraviesan aguas muy poco profundas, con una media de apenas 50 metros.
Eso los convierte en objetivos relativamente accesibles para: buzos profesionales, drones submarinos o vehículos autónomos. Sin embargo, otros especialistas creen que Irán no tiene demasiado margen real para ejecutar una operación así.
Olivier Chatain, experto asociado del Instituto de Investigación Estratégica de la Academia Militar francesa, resume el problema con una frase muy dura: “Es un fusil de un solo tiro”. La expresión refleja que Teherán podría usar esa amenaza una vez, pero después perdería buena parte de su capacidad de presión diplomática y económica.
Además, sabotear los cables también perjudicaría a la propia economía iraní.
Internet, banca y petróleo: todo depende de esos cables
El problema es que un ataque coordinado tendría consecuencias enormes para toda la región. El director de Orange Marine, Didier Dillard, advierte de que Emiratos, Kuwait, Qatar, Irak y Bahréin serían los países más vulnerables porque no tienen otras salidas marítimas alternativas.
Las consecuencias afectarían especialmente a tres sectores:
1. Energía y petróleo: las plataformas offshore y oleoductos modernos dependen completamente de sistemas digitales de control. Un fallo masivo de comunicaciones podría afectar producción, logística y exportaciones energéticas.
2. Banca y finanzas: la región mueve miles de millones diarios mediante conexiones internacionales de alta velocidad. Según los expertos, una interrupción simultánea podría provocar fallos de pagos, problemas de liquidez y graves interrupciones financieras.
3. Inteligencia artificial y centros de datos: Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita están invirtiendo miles de millones en centros de datos e inteligencia artificial para diversificar sus economías más allá del petróleo. Pero esos sistemas dependen precisamente de conexiones submarinas capaces de mover cantidades gigantescas de información.
La guerra híbrida entra bajo el mar
La amenaza refleja además un cambio importante en los conflictos modernos. Ya no se trata solo de misiles, barcos o petróleo. Las infraestructuras digitales críticas —cables submarinos, centros de datos, satélites o redes eléctricas— se están convirtiendo en objetivos estratégicos de primer nivel.
Y los cables submarinos son especialmente vulnerables porque, pese a sostener casi todas las comunicaciones globales, siguen siendo infraestructuras muy difíciles de proteger físicamente.
El mundo descubre otra fragilidad crítica
La crisis alrededor del estrecho de Ormuz vuelve a mostrar hasta qué punto la economía mundial depende de infraestructuras invisibles para la mayoría de la población.
Miles de kilómetros de cables reposan bajo el mar sosteniendo internet, los mercados financieros, la banca y buena parte de la economía global.
Y ahora, en medio de la tensión creciente con Irán, esos cables empiezan también a convertirse en un arma geopolítica.