La ONU como ring: Trump juega a la amenaza con Irán, Teherán sube la apuesta
Estados Unidos defiende en el Consejo de Seguridad que “todas las opciones están sobre la mesa” para frenar la represión en Irán, que avisa de una respuesta “decisiva y conforme al derecho internacional” ante cualquier intervención militar.
Estados Unidos ha llevado al Consejo de Seguridad de la ONU el pulso diplomático que mantiene con Irán como consecuencia de las protestas contra el régimen de los ayatolás que sacude el país desde finales de diciembre y que, según organizaciones de derechos humanos, se han saldado con más de 3.400 personas muertas. En una sesión de urgencia solicitada por Washington, el embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, ha reiterado que el presidente Donald Trump mantiene “todas las opciones sobre la mesa” para frenar lo que ha descrito como una auténtica "masacre" de manifestantes.
“El presidente Trump es un hombre de hechos, no de discursos interminables como los que escuchamos en las Naciones Unidas y ha dejado claro que todas las opciones están sobre la mesa para detener la masacre. Nadie debería tenerlo más claro que los dirigentes del régimen iraní”, ha afirmado Waltz ante todos los miembros del Consejo de Seguridad. El diplomático ha insistido en que su país "apoya al valiente pueblo de Irán” porque es una responsabilidad colectiva, ya que “el nivel de violencia y represión que el régimen iraní ha desatado sobre sus propios ciudadanos tiene consecuencias para la paz y la seguridad de todo el mundo”.
Washington ha vuelto a dejar claro que no se creen, ni por asomo, los argumentos de Irán de que esta crisis se debe a cuestiones internas. De hecho, Waltz ha acusado al régimen iraní de desviar recursos económicos que deberían "cubrir las necesidades básicas de su pueblo" en la financiación de grupos armados, de sus programas nucleares y misiles. Algo que, según el diplomático estadounidense, está directamente vinculado a la inestabilidad en Oriente Próximo: “¿Cuántas personas han muerto, han resultado heridas, mutiladas o maltratadas en Israel, Gaza, Siria, Líbano, Yemen o Irak por el apoyo del régimen iraní al terrorismo como principal Estado patrocinador?”, ha preguntado al Consejo.
“Respuesta decisiva”
Ante las amenazas de Washington, el representante permanente adjunto de Irán ante la ONU, Gholamhossein Darzi, ha avisado a los quince miembros del Consejo de Seguridad de que su país responderá a cualquier agresión, "sea directa o indirecta", con una acción que será "decisiva, proporcional y conforme al derecho internacional”, que esté amparada por el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, donde reconoce el derecho a la legítima defensa. "Irán no busca una escalada ni una confrontación”, ha subrayado el diplomático.
Darzi ha acusado a Estados Unidos de promover la violencia y la desestabilización interna de Irán mediante sus amenazas explícitas de acción militar que, a su juicio, “suponen una amenaza para la paz y la seguridad internacionales”. El representante iraní ante la ONU ha rechazado las acusaciones que se han lanzado contra el régimen iraní y ha atribuido todas las muertes de los manifestantes en Irán al Estado Islámico. Unas protestas que "fueron pacíficas inicialmente", pero que han acabado "secuestradas" por grupos armados.
El diplomático iraní ha elevado aún más el tono al acusar a Washington de participar directamente en “la derivación de la agitación en Irán hacia la violencia” y de sentar las bases para una posible intervención militar extranjera “bajo una supuesta narrativa humanitaria”. En ese sentido, ha advertido de que cualquier amenaza de uso de la fuerza contra Irán, incluso bajo el pretexto de proteger a los manifestantes o apoyar al pueblo iraní, constituiría “una grave violación del derecho internacional y de la Carta de Naciones Unidas”. “No es una amenaza. Es una constatación de la realidad jurídica”, ha recalcado.
La tensión en la que vive la geopolítica internacional desde el regreso de Donald Trump al sillón del Despacho Oval ha quedado reflejada en la sala tras las intervenciones de Rusia, China y otros países europeos. Moscú ha denunciado que esta última sesión del Consejo constituye "otro intento de Estados Unidos para justificar una agresión descarada y una injerencia en los asuntos internos de un Estado soberano”.
Pekín también ha defendido la soberanía y la integridad territorial de Irán, mientras que en Europa, Francia ha sostenido que “el pueblo iraní debe decidir su propio destino”, aunque ha subrayado la existencia de una responsabilidad colectiva para denunciar la violencia y la represión registradas durante las manifestaciones.
Por su parte, la Secretaría General de la ONU ha llamado a la contención y, en nombre del secretario general, António Guterres, la organización ha pedido “máxima moderación en este momento delicado” y ha exhortado a todas las partes a evitar cualquier acción que pueda causar más víctimas mortales o una escalada militar regional, en un contexto que está marcado por amenazas cruzadas y una tensión diplomática que va en aumento.