Rupert Smith, ex general británico, afirma que los oligarcas rusos son los que pueden llegar a detener a Putin
El ex comandante considera que el presidente ruso no tiene la última palabra en las decisiones que se toman en torno al país de Europa oriental.

Al pensar en la figura de presidente de una nación, las personas suelen asociarla con poder y liderazgo. Dicha posición dominante cobra aún más peso cuando el país es gobernado bajo un régimen autoritario, como es el caso de Rusia.
¿Qué es un régimen autoritario? Un portal especializado define el concepto de la siguiente manera: "es aquel que recurre a la represión y otros métodos forzosos para ejercer su voluntad sobre la población civil".
En el caso de Rusia, esta estrategia de gobernanza se lleva a cabo por medio del Putinismo. Un gobierno con ciertas características tales como las siguientes:
- Culto de personalidad hacia un líder carismático: Se promueve una imagen de Putin como “héroe nacional”, protector de Rusia y garante de estabilidad, con presencia constante y favorable en medios controlados por el Estado.
- Fuerte presencia militar: Rusia mantiene un aparato militar muy grande. El ejército y los servicios de seguridad influyen en la política exterior y en la configuración de la política interna, especialmente en un contexto de guerra y movilización.
- Claro dominio político de un partido: Rusia tiene un sistema formalmente multipartidista, pero Rusia Unida, partido progubernamental, domina el Parlamento y la política nacional.
La verdadera cúpula controladora de Rusia
El ex general británico, Rupert Smith, en entrevista con la agencia de noticias ucranianas, Ukrinform, se refiere al gobierno ruso sin tapujos y enfatiza sobre quién tiene el verdadero control del país en el actual contexto del conflicto armado rusoucraniano.
"Si Putin es el único que toma las decisiones, entonces el coste para su propia posición de lograr la paz tiene que ser menor que el coste de mantener la guerra", declara Smith.
Ruper enfatiza que el aunque Rusia está padeciendo graves consecuencias económicas y humanitarias por prolongar la guerra, el punto crítico de la situación aún no ha llegado. "Y el punto de inflexión no es la gente. Es la oligarquía gobernante, la gran organización criminal que gobierna el país”, sostiene el británico.