Søren Andersen, jefe del Comando Ártico: "Considero hipotético que un aliado de la OTAN ataque a otro aliado de la OTAN"
La tensa situación respecto a Groenlandia mantiene en vilo a toda Europa, aunque hay voces que no terminan de creerse las aspiraciones de Trump sobre la isla más grande del mundo.
Mientras soldados de distintos países europeos de la OTAN despliegan estos días en Groenlandia para participar en uno de los mayores ejercicios militares realizados en la isla, el foco estratégico no apunta hacia Washington, sino hacia Moscú. Así lo subraya el mayor general Søren Andersen, comandante del Comando Ártico danés, que rechaza de plano que el refuerzo militar tenga relación alguna con las recientes tensiones políticas entre Estados Unidos y Dinamarca por el futuro del territorio.
Desde el cuartel general del Comando Ártico en Nuuk, Andersen dirige la llamada Operación Arctic Endurance, un ejercicio de entrenamiento multinacional que supone el mayor aumento de presencia militar aliada en Groenlandia en los últimos años. Y lo hace con un mensaje claro: la OTAN no se prepara ante una amenaza interna, sino frente a riesgos externos, principalmente Rusia.
"Soy consciente del clima retórico que existe, pero considero puramente hipotético que un país de la OTAN ataque a otro aliado de la OTAN", afirma Andersen, adelantándose incluso a cualquier pregunta sobre un posible escenario de confrontación con Estados Unidos. "Por eso nuestra atención está puesta en Rusia, no en otros lugares".
Rusia como amenaza futura, no inmediata
Según explica el jefe del Comando Ártico, el conflicto en Ucrania es clave para entender la estrategia aliada en el norte. La preocupación no es tanto el presente como el escenario posterior al fin de la guerra. "Nuestra expectativa es que, una vez termine el conflicto en Ucrania, Rusia redistribuya recursos y capacidades hacia otras regiones", advierte.
Esos movimientos podrían afectar tanto al mar Báltico como al Ártico, una zona cada vez más estratégica por razones militares, energéticas y geopolíticas. De ahí, insiste Andersen, la necesidad de reforzar capacidades defensivas en Groenlandia y su entorno, aunque matiza que no existe una amenaza rusa inminente sobre la isla.
"Estamos hablando de una amenaza potencial, no actual. Pero precisamente por eso hay que estar preparados", señala. En ese marco, el refuerzo militar responde a una planificación a largo plazo que, según el general, se habría llevado a cabo igualmente al margen del debate político con Estados Unidos.
Cuando se le pregunta directamente si el aumento de actividad militar estaría vinculado de alguna forma al enfrentamiento diplomático con Washington, Andersen es tajante: "Espero que no. No puedo imaginar a un aliado de la OTAN atacando a otro".
El flanco norte de la OTAN, en el centro
Más allá de las tensiones coyunturales, Andersen apunta a un cambio de mentalidad dentro de la Alianza Atlántica. "Durante años, muchos países no han prestado al Ártico y al Atlántico Norte la atención que merecen", explica. "Ahora existe una mayor conciencia de la importancia de proteger el flanco norte de la OTAN".
Ese giro estratégico se traduce en ejercicios como Arctic Endurance, cuyo objetivo principal es entrenar a las fuerzas aliadas en condiciones extremas y mejorar la coordinación multinacional en un entorno clave.
Entre los países participantes se encuentran:
- Suecia
- Noruega
- Alemania
- Reino Unido
- Francia
- Países Bajos
- Finlandia
- Bélgica
Andersen evita dar cifras concretas sobre el número total de efectivos desplegados, pero sí insiste en que se trata de un esfuerzo significativo y coordinado, tanto a nivel danés como aliado.
Cooperación intacta con Estados Unidos
Pese al ruido político, el comandante del Comando Ártico recalca que la cooperación militar con Estados Unidos sigue siendo fluida y sin cambios. De hecho, Washington ha sido invitado a participar en el ejercicio, y recientemente Andersen visitó la Base Espacial Pituffik, donde Estados Unidos mantiene desplegados a unos 150 militares.
Allí se reunió con el comandante del Comando de Alaska, en un encuentro que, según describe, transcurrió con total normalidad. "De ejército a ejército, no hay ningún cambio. Seguimos trabajando juntos como siempre", asegura.
Sobre si el refuerzo militar puede tener un valor simbólico en pleno debate sobre Groenlandia, Andersen elude valoraciones políticas. "No tengo comentarios sobre eso", se limita a decir.
Para él, el mensaje es inequívoco: Arctic Endurance no es una señal contra aliados, sino una inversión en defensa colectiva. "El objetivo es entrenar, proteger Groenlandia y garantizar la seguridad del flanco norte de la OTAN", concluye.