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13/11/2013 07:37 CET | Actualizado 12/01/2014 11:12 CET

Un antes y un después en el tiempo del PSOE

2013-11-12-portada20131112logoagresivo.jpgSe acabó la autoflagelación, el justo reproche, la expiación y la resignación. Con la Conferencia se acaba también la ausencia de alternativas claras frente a la mayoría absoluta del PP. Nuestro deber es derrotar su iniquidad y sus mentiras.

1. Hace ahora un año compartí con mis compañeros y compañeras del PSOE un escrito -lo titulé Salir del bache-, en el que reflexionaba sobre nuestras dificultades para reconciliarnos con los millones de votantes que nos habían dado la espalda en el 20N de 2011, tras habernos apoyado en las victorias de 2004 y 2008, junto a una serie de propuestas para relanzar nuestra vocación de mayoría social y de gobierno transformador empeorado por la propia modernización del PSOE.

2. Mi preocupación central fue entonces la de sintonizar con la gravedad misma de la situación que atravesábamos, condicionada por la menor representación en las instituciones desde la democracia (110 escaños en el Congreso en 2011; en 1977 tuvimos 116), pero también, seguramente, por el peor estado de ánimo que podíamos recordar en varias décadas. Para salir del bache se hacía pues imprescindible una gran conversación entre los socialistas. Con toda la autoexigencia, severidad, profundidad y extensión de que fuésemos capaces. El resultado de nuestro debate debía conducirnos, primero, a una reafirmación de nuestra identidad -nuestro ADN esencial-. Pero también a una ambiciosa reformulación de nuestro proyecto político para la España del primer tercio del s. XXI. Y, para ello, sobre todo, a un reseteo de nuestra organización. Para modernizarla, acompasarla a las transformaciones experimentadas por la sociedad a nuestro alrededor, y prepararla para una ampliación de círculos concéntricos de simpatía, apoyo social, y colaboración política desde valores y proyectos dignos de ser compartidos.

3. La Conferencia Política celebrada este último fin de semana en Madrid representa un antes y un después en el manejo de los tiempos del PSOE. Han trabajado en ella cientos de miles de militantes y progresistas no afiliados al PSOE -integrantes estos últimos de muy variados segmentos de la sociedad civil, ONGs, profesiones liberales, intelectuales, profesores, sindicalistas, hombres y mujeres motivados por los valores de la izquierda, resistentes y activistas contra las implacables políticas de la derecha y la mayoría absoluta del PP. Con todo ello, la Conferencia Política del PSOE se ha mostrado decidida a poner de su parte para cambiar las cosas y restituir justicia social e igualdad donde han campado tanto las desigualdades.

4. El resultado de este trabajo colectivo incorpora una reafirmación de carga de identidad socialista: Democracia de calidad y agenda social en un proyecto radicalmente reformista que quiere combatir injusticias y eliminar desigualdades y discriminaciones. Y hacerlo proponiendo cambios sin ajustarse al acervo de lo hecho en el pasado -por más que merezca defenderse- y atreviéndose a apuntar objetivos movilizadores nunca antes alcanzados.

5. El debate ha sido intenso y fructífero. Los socialistas relanzamos la creencia de que la democracia debe ser reforzada y mejorada, restaurando su crédito deteriorado. Propone reformas constitucionales de caballo, que complementen el desarrollo federal que propugnamos para reactivar su capacidad de asegurar la integración de la diversidad y el reconocimiento de las singularidades. Nuestra identidad no es nacionalista ni conservadora: somos socialistas, federalistas y europeístas, decididos a intervenir contra las injusticias lacerantes de la globalización.

En efecto no somos nacionalistas. No somos conservadores: propugnamos cambios y aspiramos a liderarlos. Y para ello proponemos cambiar nuestra organización. Superar la vieja estructura de las Agrupaciones Locales heredadas del s. XIX y abrir cauces de participación y decisión en las estrategias y propuestas del PSOE y en la configuración de nuestras candidaturas.

6. Feminismo, laicidad y ecologismo complementan un perfil de radicalismo progresista volcado en la agenda social, reconstrucción de la reconstrucción de los servicios públicos que realizan los derechos prestacionales que vertebran el Estado social, y la propuesta económica de crecimiento y empleo fundada en el relanzamiento de la prosperidad fiscal.

7. En la Conferencia se ha abierto paso entre interferencias internas y externas obsesionadas con ponerle fecha a las primarias. Haberlas, las va haber, digámoslo de una vez. El PSOE es el único partido resuelto a dar la palabra a millones de españoles no afiliados al PSOE para decidir al mejor o a la mejor de cuantos candidatos y candidatas fueran a dar el paso. Para que ese objetivo sea un éxito será fundamental que haya varias candidaturas en competición sincera, con la movilización social y cívica más amplia a la que podamos aspirar. Y que quien fuera que gane cuente con todos los demás en una integración sincera que restablezca en el PSOE la fraternidad interior. Esta última es condición inexcusable de nuestra credibilidad; la coherencia entre lo que decimos ser y lo que somos, entre lo que proclamamos y lo que hacemos empezando por nosotros mismos.

9. El debate y la aportación interna y mediática sobre las primarias también conoce, por lo tanto, un antes y un después. Y la fecha de su convocatoria no es indeterminadamente elástica. Los meses en 2014 delinean un espacio de maniobra practicable y verosímil en la segunda mitad de 2014. A por ello.

Se acabó la autoflagelación, el justo reproche, la expiación y la resignación. La autocrítica no se agota nunca en el PSOE. Pero sí vale decir que con la Conferencia se acaba también la ausencia de alternativas claras frente a la mayoría absoluta del PP. Nuestro deber es derrotar su iniquidad y sus mentiras, la impunidad de la corrupción y la automutilación y la fragmentación de la izquierda y los sectores progresistas propuesta para cambiar el signo fatídico del ajuste de cuentas contra el modelo social impuesto por el programa máximo el PP con el pretexto de la crisis.

10. Primera estación: las europeas. Tenemos la obligación de plantar cara a la desmovilización, a la hegemonía conservadora y a la rampante amenaza del auge del populismo y de la extrema derecha.

Sí, aquí está el PSOE.

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