Cómo eliminar los hormigueros del balcón: remedios eficaces y prevención
Un problema tan frecuente como difícil de eliminar si no se actúa bien.

Con la llegada de las altas temperaturas, los balcones se convierten en uno de los lugares preferidos de las hormigas para instalar sus colonias. El calor, la humedad de las macetas y la presencia de pequeñas migas o restos de comida convierten este espacio en un lugar perfecto para que estos insectos establezcan sus colonias, dando lugar a un problema tan frecuente como difícil de erradicar si no se actúa desde el origen.
Aunque muchas personas optan por eliminar las hormigas que ven a simple vista, esa solución suele ser solo temporal y rara vez resuelve el problema. La colonia permanece oculta bajo las baldosas, detrás de zócalos o incluso en el interior de las macetas, por lo que, si no se localiza y trata el hormiguero, los insectos volverán a aparecer al cabo de pocos días y la invasión terminará repitiéndose una y otra vez.
Según recoge el medio italiano Ohga!, el primer paso para acabar con ellas es localizar el hormiguero. Para conseguirlo, se debe observar durante unos minutos el recorrido que siguen las hormigas y comprobar por dónde entran y salen. En la mayoría de los casos, lo más habitual es que el hormiguero se encuentre en grietas entre las baldosas, bajo macetas, cerca de desagües o en pequeñas fisuras de paredes y suelos.

La prevención es fundamental
Si se trata de una pequeña cantidad de hormigas, se pueden usar algunos remedios caseros. Limpiar las superficies con una mezcla de agua y vinagre ayuda a eliminar las feromonas que utilizan para orientarse, mientras que productos de olor intenso como el limón, la canela, la menta o el ajo actúan como repelentes naturales cuando se colocan cerca de los puntos de acceso. Eso sí, estos métodos suelen servir para ahuyentarlas, pero no eliminan la colonia.
Cuando el hormiguero es grande, los especialistas recomiendan optar por cebos específicos en lugar de aerosoles. Las hormigas obreras transportan el cebo hasta el interior del nido, donde acaba llegando a la reina y al resto de la colonia, lo que permite reducir la plaga desde su origen. Para que funcionen correctamente, hay que colocarlos junto a las rutas habituales de las hormigas y no quitarlos aunque sigan viéndose insectos durante los primeros días.
Una vez eliminado el hormiguero, la prevención resulta clave para evitar nuevas invasiones. Mantener el balcón limpio, retirar migas y restos de comida, evitar el agua acumulada en los platos de las macetas y sellar grietas o pequeñas hendiduras reduce las posibilidades de que otra colonia se instale. Así como es recomendable revisar con frecuencia las plantas, ya que la humedad constante favorece la aparición de nuevos nidos.
