Alba Lucío, guionista de series españolas: "Cuando intentas que un personaje femenino sea ambiciosa, te dicen que cuidado, que puede caer mal: eso es lo que nos frena"
Hay desconfianza hacia las mujeres que se salen del arquetipo tradicional.

En una industria donde los focos suelen apuntar a actores y directores, el trabajo de los guionistas continúa desarrollándose en un discreto segundo plano, pese a ser el cimiento sobre el que se construyen las historias que llegan a millones de espectadores. Son quienes dan forma a los personajes, deciden qué conflictos importan y qué miradas quedan fuera. Sin embargo, sus voces siguen teniendo que abrirse paso hoy en día.
Esa falta de visibilidad también se traduce en una menor libertad creativa, especialmente cuando se trata de escribir personajes femeninos que rompen con lo establecido. Como señala Alba Lucío, guionista de series españolas, todavía persiste cierta desconfianza hacia mujeres protagonistas que no encajan en los arquetipos tradicionales: ambiciosas, contradictorias o moralmente incómodas.
Cuando una historia se atreve a explorar esos matices, no es raro que surjan advertencias sobre su “aceptación”, reflejo de unos prejuicios que siguen condicionando qué tipo de mujeres llegan a la pantalla. "Cuando intentas que un personaje femenino sea ambiciosa, te dicen que cuidado, que puede caer mal: eso es lo que nos frena", cuenta Alba en su paso por ‘La Ventana de la Tele’.
Faltan mujeres en la industria
Su diagnóstico no sale de la nada, sino que Alba es guionista y coordinadora de guion, con experiencia en series como ‘Chiringuito de Pepe’, ‘La otra mirada’, ‘Olympo’ y ‘Física o Química: La Nueva Generación’. Esa trayectoria le da una posición especialmente nítida para hablar de cómo se construyen las historias y de quién decide, todavía hoy, qué rasgos femeninos resultan “aceptables” en pantalla.
Esa resistencia no siempre se expresa de forma explícita, pero se filtra en comentarios, correcciones y decisiones que acaban moldeando a los personajes. Alba lo describe como un freno constante en el proceso creativo. “Entran en juego, yo creo, prejuicios y a mí esto me da mucha rabia”, lamenta la guionista, señalando una dinámica que no solo limita la diversidad de historias, sino que también evidencia hasta qué punto ciertos estereotipos siguen profundamente arraigados en la industria audiovisual.
En su intervención, Alba relacionó ese sesgo creativo con una desigualdad estructural más amplia: la de una industria donde las mujeres siguen lejos de la paridad. Según un estudio difundido por CIMA, solo el 32,1% de guionistas son mujeres, frente a un 67,1% de hombres, aunque en las series la paridad se acerca con un 41%. En cine, la cifra baja al 28,5%, lo que confirma que la brecha sigue marcando el acceso al trabajo y a la visibilidad.
Alba denuncia no solo que faltan mujeres escribiendo, sino que aún se las sigue empujando a escribir personajes femeninos “seguros”, menos incómodos, menos poderosos y, por ende, menos libres. Para la guionista, romper con esa inercia pasa por cambiar la mirada desde dentro de la industria y asumir que las mujeres, como los hombres, pueden ocupar todos los matices posibles en la ficción.
