Elisa Rodríguez, directora de la Oficina Española de Patentes: "La fregona no la inventó ni un riojano ni un catalán: fueron dos mujeres llamadas Julia"
“Probablemente sufrían como la Cenicienta”, asegura.

En el mundo de las patentes, donde cada idea busca dejar huella con nombre y apellidos, la historia no siempre reparte el mérito de forma justa. Muchos inventos que hoy forman parte de la vida cotidiana arrastran relatos incompletos, olvidos forzados y protagonistas que quedaron fuera del foco. Porque innovar no solo es crear algo nuevo, también es conseguir que ese logro sea reconocido y recordado históricamente.
En ese contexto, la directora de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), Elisa Rodríguez, ha aprovechado una entrevista en SER Catalunya para poner en valor el peso histórico de la inventiva catalana y para recordar que detrás de algunos de los objetos más cotidianos de la casa también hubo mujeres que quedaron fuera del relato dominante. Así, reivindica una mirada más justa y completa sobre quién innova y quién ha sido reconocido por ello.
En dicha conversación, Elisa subrayó que Cataluña ha sido cuna de inventos tan reconocibles como el Chupa-Chups, las pastillas Juanola, el Cacaolat o la aceitera antigoteo, y defendió que esa capacidad de creación sigue muy viva en el ecosistema de patentes. Aunque la parte más llamativa de la intervención llegó cuando se refirió a la fregona. “No la inventó ni un riojano ni un catalán: fueron dos mujeres llamadas Julia”, asegura.
Desmontando un mito
La afirmación no es solo una corrección histórica, sino también una reivindicación. Durante años, el relato popular ha atribuido el desarrollo de la fregona moderna a figuras masculinas, como el riojano Manuel Jalón y un supuesto inventor catalán, invisibilizando aportaciones previas. Sin embargo, la realidad es que es que muchas de las soluciones que transformaron la vida doméstica nacieron de la experiencia y la creatividad de mujeres.
De esta forma, Elisa se propone desmontar un mito extendido durante años. Julia Montoussé Frages y su hija Julia Rodríguez-Maribon fueron las dos avilesinas que registraron en 1953 un modelo de utilidad con cubo, palo y trapo para facilitar el fregado sin hacerlo de rodillas, según recoge Mujeres con Ciencia. “Fueron las primeras en idearlo porque probablemente sufrían como la Cenicienta”, asegura la experta.
La escena es poderosa y revolucionaria: pasar de arrastrarse por el suelo a utilizar un palo que permite fregar de pie. Un cambio aparentemente menor, pero que redefine la ergonomía doméstica y anticipa el diseño funcional moderno. Este caso obliga a echar la vista atrás y reconocer que, detrás de muchos avances cotidianos, hubo ideas brillantes que no siempre recibieron el crédito merecido.
