El expríncipe Andrés no fue el único: los dos grandes disgustos que recibió la infanta Cristina en su cumpleaños
Mientras el hermano de Carlos III pasó su 66º cumpleaños detenido, la infanta preferiría olvidar dos de sus aniversarios.
El príncipe Andrés, perdón, expríncipe, ha vivido muy malos momentos desde 2019, cuando comenzó una caída en desgracia que ha sucedido en varios actos, pero que ha sido imparable. Su entrevista con Newsnight desde Buckingham Palace con la que pretendía demostrar su inocencia logró todo lo contrario. El 20 de noviembre de 2019 emitió un comunicado para anunciar que se retiraba de los actos oficiales. Y eso fue solo el principio.
Casualidad o no, ese era el día en el que se cumplían 72 años de matrimonio de sus padres. También un 20 de noviembre, pero de 1992, ardió el Castillo de Windsor, contribuyendo al annus horribilis de la reina Isabel. Por entonces ella no lo sabía, pero le quedaban unos cuantos años desastrosos más por delante.
Pero como fecha señalada, nada como lo ocurrido el 19 de febrero de 2026. Ese día, Andrés Mountbatten-Windsor cumplió 66 años. Para esa jornada no iba a haber grandes fiestas, como a él solía gustarle.
El antaño hijo favorito de Isabel II era un paria sin título, sin posición y sin casa. Bueno, o al menos sin mansión, porque acababa de ser desalojado de su adorado Royal Lodge de Windsor para instalarse en Wood Farm, en Sandringham, antes de su mudanza definitiva a Marsh Farm.
En su momento pensaría que era una desgracia tener que irse a esa vivienda antigua y pequeña para sus estándares en medio de la nada. Sin embargo, con lo que ocurrió en su 66º cumpleaños, pensará que ojalá poder vivir el resto de su vida allí, apartado y sin tantas comodidades, pero libre y tranquilo.
Porque el regalo que recibió esa mañana, a las 08:00 horas, para ser exactos, fue la visita de la policía. No venían para cantarle el cumpleaños feliz, sino para llevárselo a comisaría, donde permaneció 11 horas detenido.
Salió de allí a tiempo para una cena tardía de cumpleaños, pero en libertad bajo investigación y sabiendo que las autoridades van a por él por "sospecha de mala conducta en cargo público". Un día después se conoció que la Policía Metropolitana de Londres le investiga por asuntos de trata relacionados con Epstein. Que se prepare Andrés, porque lo tiene muy complicado.
Dos cumpleaños infelices
Hay otra royal que también pasó lo suyo en su cumpleaños, o cerca de él. Hablamos de la infanta Cristina, que por cierto es prima cuarta de Andrés Mountbatten-Windsor por un lado, y su sobrina tercera por otro. En el caso de Cristina de Borbón, las fechas clave son 2015 y 2018.
Corría el año 2015 cuando Felipe VI, que se encaminaba a su primer año de reinado, tomó una decisión muy aplaudida que sin embargo causó controversia por lo que llegó de la otra parte. Era 12 de junio cuando se conoció vía BOE que el rey había retirado a su hermana el ducado de Palma que Juan Carlos I había concedido a la infanta Cristina con ocasión de su boda con Iñaki Urdangarin en 1997.
Fue por tanto un 'regalo' anticipado teniendo en cuenta que el cumpleaños de la infanta Cristina era justo el día después, el 13 de junio. En concreto cumplía 50 años, un cambio de década que no sabemos si le sentó bien o no en general, pero está claro que la pérdida del ducado mucha gracia no le hizo.
La controversia vino porque la infanta había enviado una carta de renuncia a Felipe VI. ¿Qué había sido antes? ¿La retirada del monarca o la renuncia de Cristina? En relación a este asunto que provocó más tensión entre los hermanos, Juan Carlos I dedicó al tema unas palabras en su libro Reconciliación.
"Fue mi hijo Felipe, ya en calidad de rey, en 2015, quien, en el 50 cumpleaños de Cristina, la despojó de su título. Pero entonces ya estaba preparada, y había enviado una carta escrita con la ayuda de su abogado en la que lo ratificaba, pero nunca esperó semejante regalo de cumpleaños por parte de su hermano". Pues eso, que el regalo de los 50 a la infanta no debió gustarle.
La peor noticia posible el día de su 53º cumpleaños
Todavía peor que eso fue lo ocurrido tres años después. El 13 de junio de 2018 la infanta Cristina celebraba su 53º cumpleaños. Evidentemente no iba a ser su día más feliz porque la situación judicial de su entonces marido era complicada. Sin embargo, no esperaban, ni ella ni él, llevarse el disgusto que les notificó el abogado de Iñaki Urdangarin.
Así recuerda con estas palabras el exjugador de balonmano en su libro Todo lo vivido: "El día en el que me fue comunicada la sentencia yo estaba en Ginebra, comiendo con Cristina. Era su cumpleaños. Quiero pensar que solo fue una triste casualidad. Durante el almuerzo sonó el teléfono: Mario Pascual, mi abogado".
"El Tribunal Supremo había dictado su decisión final. La sentencia fue un jarro de agua helada. Cinco años y diez meses de cárcel", añade Iñaki, que había recurrido tras la sentencia de la Audiencia de Palma que le había condenado a seis años y tres meses. El más alto tribunal de justicia rebajó la pena al absolverle del delito continuado de falsedad en documento público.
"Aquel día en Ginebra, en la celebración de cumpleaños más triste que puedo recordar, cuando Mario me llamó, por muy duro que fuera el golpe, intentamos mantenernos positivos. Nos prometimos aguantar. Seguir luchando. Aferrarnos a la esperanza. No sabíamos aún lo difícil, largo y duro que iba a ser todo", expresa también Iñaki en sus memorias.
Urdangarin lo pasó muy mal, lógicamente. En cinco días iba a ingresar en la cárcel de Brieva para cumplir condena, pero la infanta también sufrió. Recordará ese día como el peor cumpleaños de su vida, aunque quizá no tanto como Andrés Mountbatten-Windsor, que no podía creerse que le estuviera pasando eso a él, y menos en su 66º cumpleaños. El hijo favorito de Isabel II ya no tiene quien le salve.