Una tradición ancestral que va de la realeza a los colegios y que ha despertado la polémica: el origen del "remo vikingo" de la selección de Noruega
La afición noruega ha encontrado en este gesto ancestral una forma de animar ante los hitos de su selección en el Mundial de fútbol 2026.
"¡Ro!" [remar, en noruego] al unísono en las gradas convierte un partido de fútbol en lo que podría ser una escena de una película bélica, de vikingos sobre un drakkar [embarcación de casco trincado escandinava o vikinga de entre los años 700 o 1000] o incluso una suerte de El señor de los anillos y un ejército de orcos.
La afición noruega, conocida como Oljeberget, comandada por el propio Erling Haaland tras su reciente victoria ante Brasil, ha conquistado a todo el mundo en el Mundial de fútbol 2026 gracias al real vikingo. Un gesto tradicional que, como ya sucedió con las hakas maorís neozelandesas, ha trascendido a nivel mundial gracias al deporte. De hecho, hasta el príncipe heredero de Noruega Haakon se sumó remando para celebrar la victoria.
Sin embargo, el remo vikingo no está exento de polémica con respecto a su origen y, aunque Noruega lo ha convertido en su emblema, Suecia no está del todo de acuerdo y ha puesto en el centro del debate el origen de esta tradicional celebración.
El comentarista sueco Anders Q. Björkman señaló en su columna en el diario sueco Svenska Dagbladet que el remo es “más sueco que noruego”. Björkman argumentaba que esto se debe a las zonas donde llevaban a cabo las conquistas los vikingos de cada país y que Suecia lo hacía por ríos de Europa del Este, por donde se usaba más el remo, mientras que los de Noruega lo hacían en las Islas Británicas y América del Norte. Sin embargo, no dudó en admitir que en realidad había buena parte de celos de este “potente cántico y del espectáculo”.
La polémica generada por su parecido con lo llamado “trueno islandés”, una celebración con ritmo similar pero con palmas, tampoco ha pasado desapercibida por parte de Islandia. Emil Anners Lappen, un noruego del que se rieron en redes sociales por no sumarse al ritual de celebración, dijo que “Noruega no puede robarle a Islandia”, en referencia a una posible imitación.
Los vikingos quieren regresar para reclamar el continente conquistado: de las escuelas a Times Square
Este “remo vikingo” consiste en que todos los aficionados se sienten y muevan los brazos fingiendo remar hacia el mismo destino, una metáfora de la unión y la capacidad de trabajar en equipo con un objetivo común. Entonces, era conquistar a través de los ríos y los mares, ahora parece que el objetivo es hacer aún más historia, ya que el conjunto nórdico ya ha conseguido su mejor clasificación en Mundial de fútbol hasta el momento llegando a cuartos de final.
No obstante, aunque esta tradición parezca ascentral tiene un origen más reciente, concretamente hace poco más de un año cuando se clasificaron para el Mundial por primera vez desde el año 1998. La melodía, que se inicia con un cuerno vikingo, y el grito los puso el productor musical noruego Jonas Thomassen y lo hizo, según recoge The New York Times, con una clara intención con el Mundial de fútbol celebrado en Estados Unidos.
“Dado que el Mundial se celebra en Estados Unidos, teníamos que hacer algo con la idea de que los vikingos regresaran para reclamar el continente que descubrieron mucho antes que Colón”, dijo Thomassen.
Desde esta primera victoria y, especialmente, tras el 3-2 a Senegal en el segundo partido de la fase de grupos del Mundial de fútbol, al finalizar cada partido el remo y el tambor a manos de Haaland o de Ødegaard se ha consagrado como tradición. A esto ha ayudado Ole Frøystad, un profesor de primaria noruego de 39 años conocido en redes como Mr. Row Row, que se ha convertido en el aficionado encargado de popularizarlo dentro y fuera de su país.
“Esto es de hace mucho tiempo. Hace como 1.000 años, los vikingos remaban duro justo antes de entrar en batalla. Y eso es lo que estamos haciendo en la cancha: nos alistamos para entrar en batalla”, aseguró a la BBC.
De hecho, este gesto se trasladó al parlamento noruego, que quiso apoyar a la selección el pasado 19 de junio recreando su propio remo noruego. “La gente nos criticó por recurrir al asunto de los vikingos, y nos dijo que estaba sobreutilizado y trillado", señaló Thomassen.
Desde entonces, el remo se ha convertido en todo un símbolo identitario y se ha imitado en colegios e institutos hasta se ha trasladado a la neoyorkina Times Square donde participaron miles de hinchas remando al unísono en la previa de su partido contra Senegal.
Cómo funcionaba el auténtico remo vikingo
Los vikingos, aunque su existencia y los logros han generado polémica, surcaban los mares en el año 1.000 d.C. con esas embarcaciones con casco trincado y poco calado y, aunque la ficción y la cultura popular ha dado una única imagen de estos barcos, lo cierto es que había diversas variantes según el tipo de travesía, muchas de ellas guiadas por lo que se conocía como "piedra solar".
Tal y como recogen en National Geographic, por un lado se encontraba el drakkar, para incursiones rápidas, y los barcos de carga, como el knarr, para rutas de alta mar, como la conocida como Cruzada noruega o las mencionadas exploraciones vikingas a América del Norte.
El remo era más potente en los drakkar y no en los knarr que, aunque también tenían remos, funcionaban principalmente con velas cuadradas y solo se usaban cuando no había viento suficiente o para maniobrar. También tenían importancia presencia remera en los karvi, embarcaciones más pequeñas destinadas al transporte tanto de ganado como de personas en distancias más cortas.
Actualmente, el remo vikingo se sigue practicando más allá del gesto viral de las celebraciones futbolísticas, especialmente en zonas costeras donde diversas asociaciones han recreado réplicas históricas de estos barcos y organizan competiciones y festivales. De hecho, el gobierno noruego y diversas instituciones culturales impulsan desde hace años la preservación de estas embarcaciones tradicionales como parte del patrimonio nacional en museos como el Centro Sagastad (Nordfjordeid) o en el Museo de la Era Vikinga (Vikingtidsmuseet), en Oslo.
En estas embarcaciones, en concreto en los drakkar, la sincronización de los remeros era fundamental para no perder la estabilidad de la nave. De ahí que los tambores permitieran ir al unísono y que esto se haya trasladado a la afición y al terreno de juego como una metáfora de la unión y la unanimidad.