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Elena Dapra, psicóloga sanitaria, explica por qué no hay que obligar a los niños y niñas a dar besos: "Es marcar límites corporales y diferenciar el afecto espontáneo de la obligación"

Elena Dapra, psicóloga sanitaria, explica por qué no hay que obligar a los niños y niñas a dar besos: "Es marcar límites corporales y diferenciar el afecto espontáneo de la obligación"

La especialista hace hincapié en la importancia de no forzar a los infantes a dar afectos coporales. 

Beso.
Beso.

Los besos son un acto muy normalizado en nuestra sociedad; por lo general, la gente lo asocia como una demostración de amor y afecto hacia el otro. Fomentando en este sentido el apego, fortaleciendo las uniones entre las personas.

Desde el ámbito científico, se puede evidenciar que al besar se producen una serie de sustancias, las cuales fomentan el fortalecimiento de relaciones interpersonales. “Entre estas sustancias encontramos endorfinas, oxitocina y cortisol, encargadas de alegrarnos, relajarnos, excitarnos y bajar nuestro estrés”, detalla Javier Ruiz Martínez, periodista científico para los micrófonos de Cadena Ser

En esta misma emisora radial, la psicóloga Elena Dapra subraya la importancia del beso en la vida social de las personas. “El ser humano necesita confirmar el vínculo y lo hace a través del cuerpo”, explica la especializada en bienestar psicológico.

Conforme a la profesional de la salud mental, el beso cumple con varias funciones en diversos aspectos. “Vincular, crear conexión y apego; explorar, evaluamos al otro a nivel inconsciente; y reguladora, nos activa, nos calma y nos reconecta”, complementa. 

Los infantes y los besos 

Al ser preguntada si deberíamos forzar a los niños a besar para demostrar afecto, la especialista responde contundentemente. Ella comenta: “No deberíamos hacerlo; los niños sienten antes de racionalizar, por lo que no han aprendido aún a traicionarse para tener que agradar al otro. Es marcar límites corporales y diferenciar el afecto espontáneo de la obligación”, puntualiza.

 De la misma manera, sostiene que hay quienes dar un beso les causa temor por razones sanitarias. “Poder contagiarte de una enfermedad marca una distancia; eso es autoprotegerte de una posible amenaza corporal”, agrega.

No obstante, Martínez aclara que el sistema inmune de cada individuo es adaptativo, lo que quiere decir que “aprende de lo que recibe”, como lo señala el periodista científico. A tal grado que el sistema inmune de una pareja que se da al menos 10 besos al día comparte la misma microbiota bucal.

Finalmente, Depra manifiesta que podríamos vivir en una sociedad sin besos; no obstante, habría repercusiones sociales. “No es imprescindible biológicamente, pero nuestros vínculos serían más fríos, más de cabeza y menos corporales: el problema está en la ausencia de aquello que activa el beso”, concluye. 

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Nacido en Bogotá, Colombia. Redactor del HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Pontificia Universidad Javeriana y Máster de Marketing Deportivo de la Escuela Universitaria Real Madrid. Ha trabajado en varios medios deportivos como Gol Caracol, Vavel Colombia y La Nueva Tendencia. En el HuffPost escribe sobre distintas temáticas relacionadas con los ámbitos de sociedad, salud e internacional.

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