Pere Quintana, jubilado de más de 100 años: "Llegar hasta aquí no es un mérito, es un regalo que no me esperaba"
La moderación y la serenidad son sus mejores aliados, al igual que el humor.

Se entiende que una dieta equilibrada, hacer ejercicio y reducir los malos hábitos son claves para alcanzar la longevidad. Los secretos para lograr el siglo de vida son variados, pero una de las claves es seguir disfrutando de cada día con la mejor de las sonrisas.
Pere Quintana es un claro ejemplo de ello. En una entrevista en La Vanguardia, este hombre natural de Barcelona, que en enero de este año cumple 109 años, muestra la felicidad de quien ha llegado a esa edad tranquilo. Farmacéutico durante 37 años, lleva jubilado más de siete décadas y tiene muy claro lo que es para el vivir bien: "Estar en paz con la familia y tener una economía arreglada".
Una vida cargada de felicidad
Pere no sabe cuál es la fórmula mágica de vivir tanto tiempo. Siempre se ha decantado por una vida sencilla, tranquila, no ha practicado gimnasia ni ha seguido unas reglas de alimentación al pie de la letra.
Desde niño le ha encantado la música, siendo "sin duda" la clásica su favorita, además de que sigue siendo un ávido lector. No obstante, por encima de todo, destaca su carácter curioso: "La curiosidad me mantiene vivo, me gusta hablar y escuchar; los que solo hablan no aprenden y los que solo escuchan no se hacen entender", afirma.
Para él, la moderación y la serenidad son sus mejores aliados, al igual que el humor. "Con los años uno aprende a escuchar su cuerpo y a no preocuparse por lo que no puede cambiar. Y si además sabes reírte de ti mismo todo va mejor", confiesa en la entrevista en el citado medio de comunicación, en la que también añade que no ha fumado y ha rechazaba el vino en sus años de mili.
"Llegar hasta aquí no es un mérito, es un regalo que no me esperaba", expresa con rotundidad, haciendo hincapié en que todavía se mantiene activo. La curiosidad es su medicina para no envejecer por dentro y su fórmula: menos es más, mejor es poco y bien que mucho y mal.
Su trayectoria laboral y jubilación
A pesar de haber cotizado a la Seguridad Social durante 37 años como farmacéutico, su elevada edad le ha hecho pasar más tiempo de su vida jubilado que trabajando: "No soy un buen negocio para el Estado. La seguridad social no se sostendría si todos duraran tanto como yo", reconoce con ciertas dosis de humor.
Su día a día transcurre tranquilo, sumido en la lectura y la pasión por la música. Sale a pasear, en compañía de sus hijos, siguiendo las indicaciones de su médico. Movimiento no falta, pero sí una compañera sentimental.
Lamentablemente, su mujer falleció a causa de un ictus y Pere estuvo al pie del cañón, cuidándola durante 23 años: "El amor verdadero se demuestra más en esos momentos. Y, a pesar de todo, seguimos unidos hasta el final", confiesa con rotundidad dejando claro que fue una etapa difícil.
Por el camino, ha dejado a amigos y familiares, pero después de tantas pérdidas, es plenamente consciente de que la muerte forma parte de la vida: "Lo he llevado con calma y aceptación. Aprendes a quedarte con los recuerdos y el amor compartido", concluye. Ahora, Pere sigue caminando con una lucidez envidiable, mostrando su elegancia, con ciertos toques de humor u conservando una paz interior que esperamos dure bastantes años.
