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Qué se gana y qué se pierde a los 80, según Dylan, De Niro y Garfunkel: dejar de demostrar nada y aprender a convivir con la pérdida

Qué se gana y qué se pierde a los 80, según Dylan, De Niro y Garfunkel: dejar de demostrar nada y aprender a convivir con la pérdida

La vida deja de parecer una carrera y se empieza ver el mundo de forma distinta.

Una imagen de archivo de un señor mayor mirando al mar y otras tres superpuestas de Bob Dylan, Robert De Niro y Art Garfunkel
Lo que opinan Bob Dylan, Robert De Niro y Art Garfunkel de llegar a los 80 años.Getty Images

Llegar a cierta edad cambia la forma en la que se mira todo: lo que antes parecía urgente pierde peso, lo que importaba deja de hacerlo tanto y las prioridades se recolocan casi sin pedir permiso. A los 80 años, la vida deja de parecer una carrera y se empieza ver el mundo de una forma distinta, adentrándose en un territorio más lento, menos ruidoso y, sobre todo, menos pendiente de la aprobación ajena.

Esa es la idea que atraviesa las reflexiones de Bob Dylan, Robert De Niro y Art Garfunkel en un especial de The New York Times que reúne a varias figuras culturales en torno a una misma pregunta: qué cambia realmente cuando se llega a los 80 años. Sus respuestas no van tanto de nostalgia sino de balance vital, de lo que se suelta por el camino y de lo que, de alguna forma, se aprende a mirar de otra manera.

Entre la calma que llega con la edad y las ausencias que se hacen más visibles, todos coinciden en una misma sensación compartida: la de una vida que se va despojando de urgencias. Ya no se trata de llegar a ningún sitio ni de sostener una imagen, sino de convivir con lo que queda, con lo vivido y con lo que ya no vuelve. Y en ese proceso, lo urgente desaparece y queda una claridad más serena, más honesta y también más difícil de ignorar.

  Imagen de archivo de una persona mayor.Getty Images

Ya no se trata de “llegar a ser alguien”

Entre todas las respuestas, la de Bob Dylan es la que más repercusión ha tenido. El músico, de 85 años, resume el paso a los 80 como una especie de liberación del ruido exterior. Según relata, lo mejor de esa etapa es que desaparece la urgencia de “llegar a ser alguien”, ya no hay que perseguir logros ni sostener la idea de que todo está bajo control. Solo de esta forma la vida deja de ser una competición contra el reloj.

No obstante, el artista también apunta a una especie de anestesia emocional, según la cual nada sorprende demasiado, las ilusiones se desgastan y el cuerpo empieza a desmentir lo que la mente todavía quiere hacer. Una sensación en la que el tiempo deja de abrir posibilidades y empieza a marcar límites, recordando de forma constante que no todo lo que se quiere sigue siendo posible.

Por otro lado, Robert De Niro insiste en la importancia de escuchar consejos sensatos y rodearse de voces críticas. Su mensaje apunta menos a la vejez en sí y más a cómo se ejerce el poder cuando se envejece. En su caso, la edad aparece como un contexto que puede amplificar tanto la lucidez como los errores, y por eso subraya la necesidad de no aislarse en la opinión propia ni confundir autoridad con infalibilidad.

Finalmente, Art Garfunkel aporta una mirada más tranquila, ya que sostiene que a esa edad la clave está en valorar la pausa, la lectura y la escucha. La reflexión importa tanto como la acción, y el tono con el que se dicen las cosas puede ser tan decisivo como las decisiones mismas. En esa idea se resume también una forma de envejecer con menos ruido y más atención, donde lo importante no siempre es hacer más, sino entender mejor lo que ya se tiene delante.

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Soy redactora en El HuffPost España, especializada en publicar artículos y reportajes de interés social: un periodismo cercano que explica y conecta.

 

Sobre qué temas escribo

Me centro en temas sociales y redacto artículos que ponen el foco en la vida cotidiana, los viajes, el consumo y las historias que conectan con la gente. A través de testimonios y observación trato de convertir experiencias personales en relatos que expliquen realidades más amplias y lleguen al lector. Por ejemplo, el reportaje con el que se dio a conocer la iniciativa de Javier Cascón: “Tiene 26 años, tres casas en Madrid que da a los sintecho y es de valorar la forma con la que ha conseguido el dinero”; un joven que ha convertido su vida en un ejemplo a seguir.

 

En general, escribo sobre vivencias personales y lugares que suelen pasar desapercibidos, por lo que siempre encontrarás sitios de interés con los que deleitarte en mis artículos.

 

Mi trayectoria

Nací en Madrid en 2001, estudié un doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos y me estrené como becaria en el Diario AS, donde me recibieron con los brazos abiertos y aprendí muchísimo. Desde el verano de 2024 formo parte del equipo de El HuffPost España, donde sigo creciendo profesionalmente y disfruto contando a diario historias que le importan a la gente. Entre mis mayores intereses que me llevaron al mundo del periodismo destacan los temas culturales, sociales y deportivos, pero me encanta aprender sobre otras áreas. En lo personal, soy una gran apasionada de contar historias y trasladar la información a todas las pantallas y los hogares, pero también del cine y de la postproducción audiovisual.

 


 

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