Ana Luzón, experta en nutrición: "¿Lo que comías a los 30, te sirve a los 50? Todo depende de cuáles sean tus hábitos"
Esta técnica en dietética resalta que la alimentación debe evolucionar como lo haga nuestra vida, pero no desde el miedo o la restricción, sino desde el cuidado.

Mucho gente cree que, al cumplir años, nuestro cuerpo deja de funcionar o que necesitamos cambiar radicalmente nuestra alimentación, pero no siempre es así", advierte la técnica superior en Nutrición y Dietética Ana Luzón. "A los 50 no ocurre que una alimentación que era adecuada a los 30 deje automáticamente de serlo", resalta, porque "una persona a los 30 ya tenía una alimentación suficiente, variada y adaptada a sus necesidades, mantenía cierta actividad física y una buena relación con la comida, probablemente no necesita empezar de cero ni hacer grandes restricciones por el simple hecho de cumplir años", añade Luzón.
Pero algo algo que sí se modifica: "Lo que sí cambia con el paso del tiempo es el contexto. A partir de determinadas edades pueden producirse cambios en la composición corporal, como una pérdida progresiva de masa muscular si no se trabaja la fuerza, cambios hormonales especialmente en la transición a la menopausia, variaciones en el descanso, el estrés o el nivel de actividad diaria". Es decir, resume Luzón, "muchas veces el factor determinante no es tanto la edad como que nuestra vida ya no sea la misma".
Esta técnica en dietética cuenta que en su consulta ve con frecuencia "mujeres que sienten que “su cuerpo ha cambiado de repente” cuando cumplen 45 o 50 años, pero al revisar su historia aparece que llevan muchos años viviendo a dieta, restringiendo alimentos, comiendo con culpa o desconectadas de sus señales de hambre y saciedad". "En esos casos el problema no es que la comida que tomaban a los 30 ya no sirva, sino que quizá nunca estuvo realmente adaptada a sus necesidades o estaba condicionada por años de cultura de dieta", aclara.
Otra cosa que suele ocurrir, según Luzón, es que "pensamos que seguimos comiendo igual, pero han cambiado pequeños factores: nos movemos menos durante el día, tenemos menos masa muscular, dormimos peor o acumulamos más estrés". "El cuerpo responde al conjunto de circunstancias, no únicamente al número que aparece en la báscula", insiste.
Por eso, Ana Luzón insiste en que "más que preguntarnos “¿qué dieta tengo que hacer ahora que tengo 50?”, quizá sería más útil preguntarnos: “¿qué necesita mi cuerpo en esta etapa de mi vida?”. Porque "la alimentación debería evolucionar como evoluciona nuestra vida, pero no desde el miedo o la restricción, sino desde el cuidado", concluye esta experta.
*Ana Luzón es técnica en nutrición y defensora de una alimentación realista, alejada de dogmas y dietas restrictivas. Su enfoque se centra en ayudar a las personas a reconectar con sus señales de hambre y saciedad, integrando la salud física con el bienestar emocional y el contexto de la vida actual. Más información en www.analuzonsalud.es y en Instagram @analuzonsalud.
