Los investigadores de Stanford y Colorado coinciden: una molécula de la serpiente pitón podría ser el sustituto del Ozempic sin sus efectos secundarios
El metabolito podría marcar un antes y un después en la lucha médica contra la obesidad.

¿Sabías que una serpiente pitón puede pasarse tranquilamente entre 12 y 18 meses en ayuno absoluto? Esto se debe al particular sistema metabólico que poseen dichos animales. Ahora, un equipo de científicos ha logrado aislar la molécula clave que regula la ingesta de alimentos en estos reptiles, un descubrimiento que podría suponer un avance histórico en el ámbito de la salud humana, tal y como recoge el diario británico The Guardian.
Se trata del metabolito denominado pTOS, que se perfila como la gran promesa científica para mitigar la epidemia de la obesidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 100 millones de personas padecen esta patología crónica multifactorial en todo el mundo. En nuestro país, las cifras tampoco se quedan cortas: el 15% de los adultos españoles sufre obesidad, según un informe publicado por el Ministro de Sanidad.
El sorprendente hallazgo en ratones de laboratorio
Los investigadores decidieron administrar este metabolito pTOS a un grupo de ratones con obesidad inducida y los resultados fueron sorprendentes. Los roedores dejaron de comer y perdieron peso rápidamente. Después de 28 días tras el suministro de la molécula, los ratones perdieron el 9% de su peso corporal.
"Lo que reguló fue el apetito y los hábitos alimenticios de los ratones", aclara Jonathan Long, profesor asociado de Patología en la Universidad de Stanford, descartando que el fármaco alterara artificialmente el gasto energético del cuerpo.
El gran objetivo: destronar al Ozempic y a los GLP-1
En la actualidad, fármacos análogos del GLP-1 como el mediático Ozempic han revolucionado el tratamiento médico contra la obesidad. Sin embargo, este tipo de medicamentos suelen venir acompañados de un molesto peaje en forma de efectos secundarios como náuseas crónicas, estreñimiento severo y dolores estomacales. La gran esperanza del metabolito pTOS es que, durante los ensayos, los científicos no observaron ningún tipo de reacción adversa en los animales.
"Básicamente, hemos descubierto un supresor del apetito que funciona en ratones sin algunos de los efectos secundarios que tienen los fármacos GLP-1", declara Leslie Leinwand, bióloga de la Universidad de Colorado Boulder.
No obstante, la investigadora hace hincapié en que hay que mantener los pies en la tierra y profundizar muchísimo más en los ensayos en el laboratorio antes de plantear, en un futuro, una aplicación clínica segura en humanos. "Siento un profundo respeto por las serpientes. Podemos aprender muchísimo de estos animales que han evolucionado para realizar hazañas extremas", concluye.
